martes, 25 de noviembre de 2014

Capítulo 22 /Look after you

El camino a casa se me hizo eterno, más por el silencio que inundaba el coche que por la incertidumbre de lo que me esperaría al llegar a casa. Mi madre conducía firmemente el enorme coche -aunque según mi punto de vista podría pasar por un tanque- sin despegar la mirada de la carretera, sus manos sujetaban con fuerza el volante entretanto, su boca, repleta de elegante carmín granate, se fruncía. Espero que el pintalabios no esté manchando por fuera de su boca, eso sí que sería una desgracia.
Mi madre aparcó el coche enfrente de nuestra casa y yo bajé pitando. Yo caminaba delante seguida por mi madre, quien intentaba seguir inútilmente mi ritmo. ¿No le había dicho el médico que no usara tacones?
En cuanto entramos a la casa, la primera orden salió de su boca.
-Dirígete a salón, ya.
Una vez allí me senté en la acolchada silla de felpa. Desde que era un bebé había sido mía, no literalmente, pero era de esos objetos que forman parte de tu vida casi tanto como cualquier familiar, los empiezas a usar como rutina, hasta tal punto que luego te sientes vacío sin ellos; hay niños que sienten cariño de este tipo hacia un peluche, yo reflejé mi cariño en una silla. La toqué con los dedos, había perdido suavidad con el paso de los años, pero al mismo tiempo, el tacto y la sensación era la misma.
Mi madre entró, erguida, en la habitación. Se había cambiado sus valiosos zapatos de tacón por unas horteras pantuflas, sin embargo el porte, no cambiaba.
-¿Qué hacías en ese bar?- Preguntó a bocajarro.
“Esa es mi madre, igual de directa que su hija”- Dijo me subconsciente divertido.
-Nada. Estaba sentada en la puerta con mis amigos.- Me encogí de hombros dando por terminada la conversación.
-Siéntate ahora mismo, señorita.- La advertencia era clara en su voz, así que sin rechistar le hice caso.- Cuéntame ahora mismo qué hacías en ese bar, no me hagas repetírtelo.
Callé.
-Contéstame.- Demandó.
-Trabajar.- Contesté con un hilillo de voz.
La cara de mi madre fue épica: Boca desencajada, ojos abiertos de par en par… temí seriamente que se escapara alguna lentilla de sus ojos.
-¿Trabajas en la calle?- Consiguió articular.- ¿Vendes tu cuerpo?
La cara épica pasó del rostro de mi madre al mío.
-Mamá, -Dije lentamente para que me entendiera, como si estuviera hablando con un niño pequeño.- Trabajo de camarera. Ca-Ma-Re-Ra. El sitio dónde estaba sentada es el bar de Bob, aún no había abierto, así que lo estábamos esperando. El local no es muy bonito, pero la verdad es que me encanta trabajar ahí, la gente es estupenda; somos como una familia. Hace poco conocí a Arthur, es nuevo, y gay. No veas qué risa cuando se lo dije a una de las cocineras porque…
-¡Adam!- El grito de mi madre llamando a mi padre llegó a Cancún.
Al cabo de unos segundos, un hombre alto y delgado entró en la habitación. Las gafas, colocadas en la punta de su nariz me indicaron que estaba trabajando. Y mi padre odia que lo interrumpan cuando trabaja.
-¿Qué pasó, Stephanie? ¿A qué vienes esos gritos?
-Siéntate, haz el favor. No te vas a creer lo que me ha dicho Bridget.
Papá me miró y con un suspiro instó a mi histérica madre a que continuara hablando.
-… Y no sólo eso, sino que debe llevar trabajando…¿Cuánto? ¿Cinco meses? Y dice que son una familia. Algo así como la casa de la pradera. No entiendo por qué lo hace, Adam. Tenemos dinero y aún así la niña se pone a trabajar. Aún es muy joven.
Durante el discurso de mi madre me limité a observar los cordones de mis converse como si fueran la cosa más extraordinaria que he visto jamás.
-Bridget.- Habló ahora mi padre.- ¿Por qué lo haces? Y quiero la verdad.
Miré a los profundos ojos azules de mi padre.
-Bi.- Dije simplemente.
-¿Cómo has dicho?- Cuestionaron mis padres.
-Os llevo diciendo desde los 8 años que no me gusta nada que me llamen Bridget. Que quiero que me llaméis Bi. Pues bien, en el sitio al que trabajo desde hace casi dos años, solo se lo tuve que repetir una vez. Ahí tienes la verdad, ellos se preocupan de cómo me siento, de si necesito ayuda… se interesan por mí. –Las palabras se escurrían por mi garganta sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo.- En cambio, llego a casa y lo que encuentro es, a una señora y a un señor que no tienen el tiempo ni para aprenderse el nombre de su hija.
Después de mi divino monólogo, me levanté sin permiso y me dirigí a dónde debería estar: Al bar de Bob.


-¿Le soltaste todo eso?- Arthur me miró escandalizado, haciéndome dudar de si hice lo correcto o no.- ¿Estás loca?
-Ni caso. –Ness le quitó importancia con la mano.
Lee le dio la razón.
-A mí me parece que estuviste estupenda.- Dijo dedicándome una sonrisa y pasándome la nota de la mesa tres.
-No lo sé. Creo que fui un poco cruel. Al  fin y al cabo son mis padres- La conciencia empezó a aparecer y mi estado de “Bi, la revolucionaria” poco a poco se iba desvaneciendo. Bob, que había estado callado todo el tiempo, intervino en la conversación.
-A veces, los padres estamos equivocados. Eso no significa que no queramos a nuestros hijos pero necesitamos darnos cuenta de que estamos haciendo algo mal, y el modo de darnos cuenta de nuestros fallos es que los niños expongan sus pensamientos e ideas.
Todos le dieron la razón. Quizá la tenga.




(¡Huolas! Bueno, este es el capítulo 22 de #LookAfterYou. No subí capítulo antes básicamente porque no me apetecía, es decir, nadie da señales de vida, no sé si hay alguien que me lee o nadie lo hace. Así que, el rollo de subir me lo tomo con calma. Espero que os haya gustado este capítulo. Yo, personalmente, disfruté mucho escribiéndolo. ¿Qué pensáis que pasará con los padres de Bi? ¿Y qué será de Luke? ¿Y de la propia Bi? ¿Le obligarán sus padres a dejar el bar de Bob? En fin, muchos besos, gracias por leer y hasta la próxima, mis pequeños lectores. Ana <3 ) 

martes, 14 de octubre de 2014

Capítulo 21/ Look after you

Sorprendentemente un leve quejido de dolor fue mi despertar a la mañana siguiente aunque mayor fue mi sorpresa al ver a Luke retorciéndose de dolor en el suelo de su piso con ambas manos alrededor de su miembro.
-Mm…Luke, ¿Qué haces en el suelo?
-Nada, todas las mañanas me gusta retorcerme un rato por aquí, ya sabes, no hay mejor despertar que ponerse a hacer la croqueta después de haberme acostado con alguien.
Le miré a los ojos fijamente con cara de pocos amigos. Me miró de forma angelical.
-Y tú hobbie por las mañanas deber ser pegar patadas. Pues déjame decirte que lo haces de lujo. ¿Fuiste a Karate o algo?- Se incorporó lentamente y se sentó en la cama dónde yo seguía tumbada.
Le miré horrorizada. ¿Le había pegado una patada? Y yo que siempre había presumido de ser pacífica… aunque claramente Luke fue siempre la excepción.
-No. Dios lo siento. ¿Estás bien? ¿Necesitas algo?
-¿Un masaje?
Me acerqué a él y le comencé a masajear lentamente la espalda. Una sonrisa ladeada apareció en sus labios.
-Bebé, ahí no me has golpeado.
Rápidamente mis mejillas se tiñeron de bermellón. En cambio, Luke sólo me acercó a él y me besó, una y otra vez. Como si fuera nuestro último día juntos. Me separé lentamente de él.
-Tengo que ir a cambiarme.- Susurré sobre sus labios.
Me enrollé, ante la intensa mirada de Luke, la sábana alrededor de mi cuerpo y empecé a recoger mi ropa pieza por pieza, cada cual en un sitio más raro.
-Bridget.- Dijo, serio.
-¿Si?- Terminé de recoger la última prenda de ropa y le miré interrogante.
-¿Qué día es hoy?
-Diecisiete.
-No, me refiero a día de semana.
Se me abrió la boca hasta el suelo.
-¡Lunes! ¡Luke, vamos! ¡Tenemos instituto!
Creo que ese fue uno de mis grandes momentos con Luke; ese día le obligué yo misma a que cogiera la moto, también fue el primer día que fui al instituto sin desayunar nada y con ropa sucia, y el primer día que me di cuenta de que eso era Luke; Luke fue mi primer enemigo, mi primer amor, mi primera vez… en todos los sentidos. También fue el chico que me acompañó en mi hora de castigo por llegar tarde.


-Así que… ¿Lo hicisteis?
-¡No me lo puedo creer!
-¿Pero no se odiaban?
-Está claro que no. Del amor al odio…
-Sólo hay un paso.
-Pues menudo paso, más bien es un salto. Un salto de canguro.
Me estaba volviendo loca. Arthur, Lee y Ness discutían mi situación sentimental mientras yo los miraba mosqueada. Estábamos sentados en la puerta esperando a que Bob apareciera para abrir el bar, y ponernos a trabajar de una santa vez y que las cotorras también llamados “amigos” se callaran. Parecía que hacía años que no venía al bar, cuando fueron solamente tres días, de alguna manera, echaba de menos todo esto.
Una señora pasó a nuestro lado y me miró curiosa. Mis no-amigos seguían discutiendo a voz en grito.
-¿Cómo se llamaba? ¿Luigi?
-Luke.
-¡Eso!
-¿Te dolió?
-Claro que le dolió, a mí me dolió.
-¡Pero si estabas tan borrachas que ni te acuerdas!
-Da igual. Estoy segura de que me dolió.
-Ssh.- Les callé. Cada vez más personas se nos quedaban mirando- Hablad más bajo. Y sí, me dolió.
Ness le lanzó una triunfante mirada a Lee, quién miró hacia otro lado disgustada. Arthur, por la contra me miraba inquisitivamente, como si yo fuera una amenaza para el país.
-¿Qué miras?- Dije, ya algo molesta.
-Te noto igual. No pareces diferente.
Me eché a reír y pronto me acompañaron los demás. Sentados en suelo, a la puerta de un bar de poca monta, debíamos parecer un genuino grupo de indigentes. Aunque la risa  se nos terminó en seguida en cuanto vi pasar un coche negro particularmente conocido, y de él bajó alguien aún más conocido. Mi madre. Estoy en problemas.




(LosientoLosientoLosiento. No tengo excusa ninguna para tanta tardanza salvo que no estaba inspirada y que soy una vaga. Siento esta mierda de capítulo e intentaré subir antes de la semana que viene alguno, porque es la de exámenes y cómo no lo haga… buff. En fin, espero que os haya gustado esta mierdita de capítulo y nos vemos en la próxima (espero que pronto). Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

lunes, 29 de septiembre de 2014

Capítulo 20 /Look after you

-¿Qué vamos a hacer?- Recorrí la estancia recreándome en el mínimo detalle, al fin y al cabo era una parte de Luke y siempre era tan enigmático que aquel pequeño trozo de él significaba bastante, y ambos lo sabíamos.
-Lo que quieras, Bebé.
-¿Me llamarás así toda la vida?
-Toda la vidita.
Me eché a reír contagiándole a él. Podría reírme todo el día si tengo garantizado que él me hará los coros con la suya.
-¿Jugamos al parchís?- Localicé el juego en una estantería del salón.
-¿Hablas en serio? –Le miré de forma interrogante.- ¿Tienes la suerte de estar con el tío que está  más  bueno del instituto y te pones a jugar al parchís?
Reí divertida ante su ataque de arrogancia.
-Punto uno: No eres el tipo que está más bueno del instituto. Punto dos: El que aquí tiene la suerte eres tú, monada. Punto tres: Quiero jugar al parchís.
Cogí el parchís dispuesta a jugar, pero mis planes se truncaron cuando vi, lo que había detrás del parchís.
-¡Oh Dios mío!- Chillé.- ¡Tienes la oca! ¡Amo este juego! ¡Tenemos que jugar a la oca! – Empecé a corretear alrededor de Luke con el juego en las manos, quien puso mala cara así que como compensación me acerqué y le di un leve beso en los labios.

-¡De oca a oca y tiro porque me toca!- Gritó Luke, cabe añadir que estaba casi más emocionado que yo.
Tiró el dado y cerré los ojos, rezando para que el dado no le regalara el número tres. Al no escuchar ningún grito abrí lentamente los ojos, craso error. En cuanto Luke me vio, se levantó de la silla y empezó a bailar por todo el cuarto. No me lo puedo creer. Perdí a la oca, yo.
-Puede que empiece a gustarme este juego.- Bromeó él. No me reí, lo que hizo que él si lo hiciera.
Se sentó en el sofá y yo lo imité, no obstante me senté en la mullida alfombra  mas no por mucho tiempo ya que Luke tiró de mí y me sentó en su regazo con una habilidad impresionante quedando mis piernas a cada lado de las suyas. Le miré a los ojos, azules como el mismo océano, enmarcados por unas gruesas pestañas -apostaría un riñón a que eran más gruesas y largas que las mías- y me perdí en ellos, como quien se pierde en una isla o en un laberinto. Los ojos de Luke  deberían considerarse un peligro para la humanidad, a la gente de ojos tan bonitos deberían obligarles a ponerse gafas. ¿Cómo es que nunca antes…
Esa frase se borró para siempre, tanto de mi memoria como de mis labios, al sentir los suyos jugando delicadamente con los míos. El piercing en el labio de Luke estaba lejos de sentirse mal, mis labios estaban tan calientes y tan hinchados que notar el piercing contra ellos era un alivio sintomático.
-Luke…- Susurré contra sus labios.
En ese momento, Luke aprovechó que había abierto la boca para abrazar a mi lengua con la suya. La reacción que me provocó y los sentimientos que se combinaron en mi interior me dejaron abrumada, nunca antes había experimentado esa mezcla de deseo, afecto, amor y  tanta plenitud, porque eso es, me sentía plena. No tardé ni tres segundos en seguirle el beso. Mis manos estaban en la curva entre su cuello y su cara, mientras tanto, las suyas estaban en mi cintura, ambos intentándonos acercar más de lo que podíamos.
En cierto momento comenzó a sobrar la ropa, mis inexpertas manos le despojaron de la camiseta con torpeza. Él, con bastante más destreza que yo, hizo lo mismo con la mía, que acabó en el lugar más alejado de la sala. Me tapé el cuerpo con las manos en un arranque de timidez. Luke negó con la cabeza y con un suave “No lo hagas” retiró las manos y me besó, de nuevo.
De repente Luke me cogió en brazos y rodeé su cintura con mis piernas para no caerme y, sin dejar de besarnos me tumbó lentamente en la cama. Recorrió con sus manos mi cuerpo, con suavidad y delicadeza. En seguida llegó al botón de mis pantalones.
-¿Estás segura?
Como era tarea imposible formular cualquier palabra de forma coherente le respondí  de manera gráfica, quitándole a él los pantalones y la ropa interior. Él me acarició la mejilla con ternura y me imitó, quedando así los dos total y absolutamente desnudos. Y formuló lo que yo siempre llamé como “La Pregunta”.
-¿Primera vez?
¿Y ahora que le digo? Si le digo que sí, a lo mejor piensa que soy una mojigata y no quiere volver a verme y si le digo que no, piensa que soy una zorra que se acuesta con cualquiera. No podría estimar cuanto tiempo pasé buscando la respuesta correcta, sólo sé que estaba tarando demasiado  por la mirada que me echó Luke. Seguro que se estaba dudando de mis capacidades intelectuales. Así que respondí la verdad.
-Si.- Susurré.
-No te puedo prometer que no te dolerá, pero en cuanto te duela, aprieta mi mano.- Me dio su mano izquierda mientras con la otra se ponía el preservativo.
-¿Preparada?




(Chan, chan… ¿Qué pasará? No lo sabremos hasta el próximo capítulo. Jesús que novelero me salió eso. En fin, perdonadme por la falta de romanticismo, pero como sabéis es mi primera escena de este estilo, de igual manera espero que os haya gustado. ¿Pensáis que Bebé, se va a echar atrás? ¿Cómo terminará esta pareja al terminar la “Fiesta” ? ¿Qué pensáis de este capítulo? Muchos besos mis pequeños lectores. Gracias por leer. Hasta pronto. Ana <3 )

jueves, 18 de septiembre de 2014

Capítulo 19/ Look after you

-¿Volverás?- Preguntó Michael con curiosidad al tiempo que los chicos nos acompañaban a la moto de Luke. Así es, después de mucho, mucho y mucho insistir acabé cediendo; aunque la clave para que aceptara fue que me recordaran cómo era el autobús de vuelta.- Eres la primera chica que veíamos con Luke, ya pensábamos que era homosexual.-Pasó un brazo por los hombros de susodicho con un aire paternal.- Y que sepas que te aceptaríamos igual.
Luke rodó los ojos y yo solté una carcajada. Eran tan graciosos cuando estaban juntos, Luke era tan… Luke. Igual de irritante que siempre pero no sólo conmigo y eso era lo más divertido que veía la manera cariñosa que se metían unos con otros. Ahí abrí los ojos. Nunca le caí mal a Luke, en todo caso no al principio, y no creo que me cayera él tan mal cómo yo se lo hacía ver a los demás, e incluso a mí misma. Simplemente yo estaba tan obcecada y tan ciega por culpa de mis estúpidos prejuicios de que Luke era un mujeriego y un creído, y quizás más inteligente que yo que me prometí a mí misma que sería diferente. Fui diferente, sí. También una idiota.
-¿Subes?- Luke me tendía la mano para que subiera al monstruo con ruedas.
No me di cuenta hasta ese momento de que me había quedado mirando, ante la expectante mirada de mis nuevos amigos, el barro mojado de mis pantalones. Diría que mis padres me matarían pero no lo haré porque de hecho es probable que no se enteren de mis pantalones manchados y de mi pequeña escapada con Luke.
-¿Estás bien?- Preguntó Luke algo preocupado.- Si quieres podemos coger el bus…
-Estoy bien. ¿Por qué?
-Te quedaste mirando tus pantalones algo así como diez minutos.
-Estaba pensando.- Le sonreí para tranquilizarlo, cogí su mano y subí a la moto.- En fin chicos,- me dirigí a las caras que nos miraban sonrientes.- Nos vemos.
Calum hizo el saludo militar y Ashton le golpeó en la cabeza mientras negaba con la cabeza, Michael se despedía sacudiendo la mano. Realmente hoy fue un buen día.

El viento golpeaba mi cara a pesar de que la enorme espalda de Luke me cubría en su mayoría. No os voy a mentir, no fue una sensación desagradable pero tampoco me he hecho una gran fan de las motos desde entonces.
El cielo, ya cubierto de estrellas me hacía dejar la mente en blanco. Y comencé a recordar las historias que me contaba mi abuelo sobre ellas; Pegaso, Hércules, La osa Mayor, El dragón… Cada cual más disparatada y también más bonita. Siempre le decía que tendría que escribir un libro sobre ellas. Él siempre reía.
-¿Qué piensas?- Gritó Luke por encima de su hombro.
-Nada. ¿Podemos ir a otro sitio antes de ir a casa? No tengo ganas de entrar ahí.
-¿A dónde?
-A donde quieras.
Y volví a apoyar la cabeza en su  espalda.
La moto voló por las calles desiertas de Brampton y pronto apareció el frío, empecé a tiritar y me abracé más a Luke quien al notar mi baja temperatura cambió de rumbo, aparcando así, enfrente de un pequeño y algo viejo edificio, cerca del bar de Bob.
No me atreví a abrir la boca hasta que estábamos subiendo en el ascensor.
-¿Dónde estamos?
-En mi casa. Al principio quería llevarte a otro sitio pero…
-¿A dónde?
-No me interrumpas, Bebé.- Me puse de morros ante su orden y el me dio un corto beso en los labios haciendo que sonriera.- Y como estabas empezando a tener frío pues te traje a mi casa, no es la gran cosa pero tiene calefacción.- Al ver que iba a volver a hablar siguió hablando.- No te voy a decir. Es algo así como mi As en la manga para cuando volvamos a quedar.- Las puertas del ascensor se abrieron y me dejó pasar.
-¿Estás insinuando que vamos a quedar otra vez?- Levanté las cejas de manera suspicaz.
-¿Acaso no quieres, Bebé?
Me quedé pensando un momento que respuesta inteligente dar. No se me ocurrió ninguna. Así que me callé y cómo no… me sonrojé. Luke me dio un pequeño golpe en la nariz con su dedo anular y nos echamos a reír.
-En fin…- Miré las dos puertas del rellano.- ¿En cuál entramos?
Me señaló la derecha con la cabeza y caminamos hacia ella. La puerta era de madera sucia y oscura y cuando Luke la abrió pareció que entrábamos en una ultratumba o una cámara secreta porque la puerta chillo cual rata pariendo. Sé que es una comparación un poco bruta y animal (Nunca mejor dicho) pero os juro que cuando  entré, aguanté unos segundos la respiración.
El piso era todo de ladrillo rojo con suelo de baldosa y era un totalmente cuadrado y abierto, menos al fondo que había una puerta que supongo que era el baño. Según entrabas a la derecha estaba la cocina y si seguías caminando puede que te chocaras con el sofá que estaba enfrente de la tele y al lado de una mesa de comedor. Al fondo, al lado de dónde yo supuse que estaba el baño, había una cama de matrimonio cubierta con una colcha con motivos tribales. En general la casa estaba bien decorada, algunos póster y algunos cuadros de artistas del expresionismo, (obviamente falsos) por lo que pude ver.
Me senté en el sofá como si estuviera en mi casa.
-Me gusta tu casa. ¿Vives tu solo?
-No está mal ¿eh? Si, a veces se pasan los chicos por aquí pero en general vivo solo.
-Me encanta tu colcha.- Era cierto. Desde que entré en la habitación no pude evitar posar los ojos encima.
-¿Me estás mandando una indirecta, Bebé?
Mis ojos se agrandaron cuando me di cuenta de lo que estaba sugiriendo. Lo ignoré.
-¿Por qué me sigues llamando Bebé? Al fin y al cabo ya sabes mi nombre en cuanto se lo dije a tus amigos.
-No sé es más personal…- Se humedeció los labios.- Bridget.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal.




(¡Ya sabéis el nombre de nuestra protagonista! ¿Os gusta? ¿Pasará algo en el piso de Luke? ¿Qué pensáis del capítulo y de la relación entre Bebé/Bridget con Luke? Bueno, espero que este capítulo haya compensado de alguna manera los anteriores. Muchos besos mis pequeños lectores y como siempre, muchas gracias por leer. Ana <3 )

domingo, 14 de septiembre de 2014

Capítulo 18/ Look after you

Luke me había dejado una camiseta de tirantes azul claro que tapaba mayormente la mía mojada porque según él, palabras textuales; “Mis amigos están bastante necesitados, así que mejor tiéntalos lo menos posible.” No entendí bien lo último.
Michael, Calum y Ashton, así es como se llamaban y os aseguro que no eran para nada lo que me imaginaba. Todos eran altos aunque no tanto como Luke y por lo que vi a primera vista la única cosa que tenía en común era los gustos musicales. Michael sin duda fue el que más me llamó la atención no obstante… ¿Quién no se fijaría en él? Tenía el pelo azul, mas según lo que me dijo posteriormente Calum, él se lo teñía todas las semanas.
Nos sentamos en el sofá, más bien nos sentamos Calum, Luke y yo, porque como no cabíamos Ashton y Michael se tumbaron cómodamente en el suelo.
-¿Eres otro cerebrito como Luke?- Me preguntó Ashton sonriendo, mostrándome así unos hoyuelos muy parecidos a los que Luke muestra en escasas situaciones.
-No es tan lista como yo.- Me picó Luke dándome un leve golpe con el hombro.
Me giré para encararlo pero me perdí por un momento en sus ojos azules. Me repuse rápidamente.
-¿Perdona? Soy más lista que tú, más estudiosa, más inteligente y más guapa.
-Así me gusta la autoestima alta,- Bromeó.-Lo último no te lo niego en absoluto, pero lo en lo demás discrepo.
-Awww que mona se ha sonrojado.- Hizo notar lo obvio Calum.
“Puto Calum” Maldije para mis adentros. Y me escondí en el pecho de Luke quien me rodeó con su brazo para atraerme más a él. Noté como los latidos del corazón de Luke se intensificaban a medida que me aproximaba más él; igual que los míos. Y me gustaba esa sensación de ser querida y de hacer sentir a alguien igual que me hacían sentir a mí.
Miré a Luke con ternura y él me devolvió la mirada con una sonrisa, de esas tan bonitas con hoyuelos que sólo sabe hacer él. Y me besó de nuevo ante la atenta mirada de los chicos. Su asombrado silencio no tardó en convertirse en gritos de júbilo y sorpresa.
-El pequeño Luke, ha crecido.
-¡Que monos!
-¡Yo quiero una novia!-Se lamentó Calum.
-Espera sentado.
-Awww míralos.
-Callaos.
Luke y yo nos separamos entre risas. Estos tres chicos que conocí hoy están como auténticas cabras, y eso es lo mejor que todo, que no te juzgan y que te aceptan, dicen lo que piensan y eso es bueno… creo. De igual modo, como bien decía un anuncio de una cerveza que no recuerdo el nombre “A veces necesitamos un poco de Sur, para poder ver el Norte” ¿no?




(Sé que es muy corto, pero estoy de los nervios porque me cambio de instituto y blablá no os voy a aburrir con mis problemas. Espero que os haya gustado este mini-capítulo y espero compensaros con un buen capítulo próximamente. Muchas gracias y besos mis pequeños lectores. Ana<3 )

sábado, 13 de septiembre de 2014

Capítulo 17/ Look after you

Me arrimé a un árbol para ocultarme de Luke e intenté recuperar el aliento aunque, de cuando en vez, algunas risitas escapaban de mis labios de manera involuntaria. Me asomé sigilosamente por un lado, intentado encontrar a Luke.
Unos brazos mojados me levantaron del suelo. Grité tanto como pude, mientras Luke a mi espalda no paraba de reír. Aún con sus manos en mi cintura, me dejó con suavidad en el suelo, me di la vuelta y me lo quedé mirando.
Un suspiro escapó de mis labios, al fijarme en  sus cabellos mojados, como sus suaves labios y sus ojos, más azules que nunca, recorriéndome el  rostro con cuidado. Subí la mano y toqué con cuidado su cara, demorándome un poco cuando toqué el piercing, tirando suavemente de él, mis manos acunaron delicadamente sus mejillas.
Ese día, hice por primera vez en mi vida, algo sin pensar: me lancé a sus labios, como si los necesitase, como si de ellos dependiera mi vida, aunque puede que, de alguna extraña manera así fuera. No puedo determinar exactamente cuánto tiempo pasamos besándonos de pie. Luke me acercaba más y más a él como si dependiera de mí tanto como yo de él, con una mano en mi cintura y la otra apoyada la curva de mi cuello. Nos devorábamos mutuamente.
En cierto momento, empotró contra el árbol y coloqué sus piernas alrededor de su fina cintura y mis brazos fueron colocados sobre los hombros de Luke, sintiéndose como en casa. Él bajó sus manos algo más y advertí como sus mejillas comenzaron a arder, haciendo juego con las mías.
Súbitamente, empecé a notar una presencia de más a nuestro alrededor así que me separé lentamente de Luke.
-¿Qué pasa?- Los ojos de Luke escanearon mi cara con preocupación.
Recorrí el espacio que nos rodeaba hasta que di con la pequeña presencia.
-Una ardilla, nos vigila.- Le susurro a Luke, incómoda.
-Será que le gustas, no se le puede culpar por ello.
Por un momento me olvidé del tema principal y estaba de camino a los apetecibles labios de Luke cuando me acordé del tema principal; la ardilla.
-Vámonos, no me gustan.
-¿No te gustan las ardillas? Son inofensivas, bebé.
-De eso nada, son unos animales horribles. Cuando era pequeña, le estaba dando un poco de mi manzana y una me mordió. Egoístas.
Luke aguantó bastante mal la risa. A mí, francamente no me hacía gracia ninguna gracia para mi familia ardilla era igual a desgracia y si no que le pregunten a mi prima Michelle. Estaba jugando al tenis en un descampado cuando una ardilla saltó y cayó sobre su enmarañado pelo, nunca volvió a ser la misma.
-Oye.- Me despertó Luke de mis cavilaciones.- Mis amigos llegarán dentro de poco.
-Ah- ¿Eso significaba que nos íbamos a ir pronto? Me da la impresión que sus amigos no me van a caer muy bien.
Luke se rascó la nuca con nerviosismo.
-¿Te gustaría conocerlos? Ya sabes, a mis amigos.
Diferentes imágenes de chicos góticos pasaron por mi mente, ninguna de ellas era precisamente de un buen gótico.
-Umm… ¿A tus amigos?- Al ver la mirada triste de Luke no pude evitar contar una pequeña mentirijilla.- Estoy deseando conocerlos.
Puso un brazo sobre mis hombros y caminamos hacia la casa. Daba la sensación de que Luke no quería separarse de mí ni un momento, y yo no me quejaba. Mi yo interior estaba dando volteretas de felicidad, bueno menos por la parte de sus amigos… Que tampoco tienen porqué ser tan malos ¿no?
-Por cierto.- Luke se lamió el labio antes de hablar.- Cámbiate la camiseta, no me gustaría que mis amigos te vieran… así.
Así… ¿Cómo? Vale que una camiseta blanca no era la cosa más fashion actualmente y el hecho de que estuviera mojada por Luke tampoco mejorar mi… Espera. Entonces me acordé de la “operación física” que Vanessa siempre me hacía memorizar: Blanco+Agua= Transparencia. Abrí los ojos con espanto y fui bajando la mirada hacia mi camiseta con espanto.
Ahí estaba, mi sujetador gris se veía en todo su esplendor. Furiosa, miré hacia Luke quien parecía divertirse enormemente con la situación. Bajé la mirada hacia su torso, cubierto con una camiseta negra que se ajustaba perfectamente a su cuerpo.
-¿Disfrutando?
Levanté la vista fingiendo aburrimiento.
-Cómo tú hiciste conmigo.- Lo acusé.
-Culpable.- Levantó las manos en señal de rendición. Aún se seguía burlando de mí.
A lo lejos, escuchamos como el sonido del motor de un coche es cada vez más cercano. Miro a Luke asustada y él me devuelve la mirada con ternura, tratando de tranquilizarme.
-Tranquila bebé, no muerden.- Dijo en un susurro.
Eso ya lo veremos.



(Vale, lo reconozco, es la primera vez que escribo algo un poco más… subidito de tono aunque tampoco pude subirlo mucho porque al fin y al cabo estamos hablando de nuestro inocente Luke. En fin, habrá más y mejores escenas de ese estilo si es lo que os estáis preguntando. Dejadme vuestras opiniones y comentarios tanto en el blog como en twitter, tengo mucho que mejorar y agradezco que lo hagáis. Como siempre muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Capítulo 16/ Look after you

-¿Dónde estamos?
-Qué impaciente, bebé.
Le saqué la lengua de manera infantil aunque lo cierto es que sí que estaba algo preocupada. El autobús no hacía más que subir y subir además cada vez olía peor, y los asientos, deslucidos por el paso del tiempo, eran incómodos a más no poder lo que ocasionaba que de vez en cuando me moviera para ambos lados, chocando inevitablemente contra Luke. Varias veces me moví para el lado contrario y casi me caí al pasillo, digo casi porque Luke, con sus buenos reflejos, me cogió por la cintura y evitó una caída bastante dolorosa y vergonzosa.
Por fin, ese viejo cacharro paró y mi acompañante y yo salimos escopetados de allí. Al principio sólo podía ver un enorme bosque de pinos pero a medida que nos íbamos acercando una bonita cabaña iba apareciendo.
-Wow, qué bonito.
Él simplemente sonrió y me dio la mano para ir algo más rápido, sólo espero que no se notara lo mucho que estaba sudando. Unas pequeñas hormiguitas empezaron a dar distintos saltos acrobáticos en mi barriga.
Pronto llegamos a la casa y Luke, se sacó una llave del bolsillo para abrirme la pesada puerta de madera, me dejó pasar. Le sonreí agradecida.
En cuanto entramos en la casa, un jadeo se escapó de mis labios. Él rió.
-¿Es tuya?
-Más o menos, la comparto con unos amigos. Antes era solo un cobertizo, un día lo encontramos y decidimos hacer algo para nosotros.- Se encogió de hombros quitándole importancia.
-¿Chase y los demás?
-Esos no son amigos míos.- Dijo fríamente.
Me pregunté, quienes  y cómo serían.
-Puedes pasar.-Me informó después de un largo silencio.
Me había quedado en el umbral de la puerta, intentando absorber todo lo que veía. La verdad es que no había indicio ninguno de vida adolescente ahí- salvo por algunos pósters y una vieja playstation,- estaba extrañamente ordenado. Comencé a fisgonear por la cabaña, el salón-comedor era sin duda lo más grande, una alfombra de diferentes colores con encima un sofá algo pasado de moda  y una mesa con sus sillas  que cojeaban un poco eran sin duda el alma de la habitación, la cocina y el baño eran otra historia,  eran pequeños y un poco oscuros, al contrario que el comedor, luminoso, con una enorme cristalera que ocupaba media habitación.
Me senté en el sofá, más cómodo de lo que pensaba.
-¿Con qué dinero acondicionasteis todo? Es decir, debió ser caro ¿no?
-Tampoco fue tan caro, conseguimos dinero trabajando.
-¿Trabajas?
-¿Sorprendida?
Me sonrojé un poco. Luke se inclinó hacia mí y rozó mis mejillas con las puntas de sus dedos.
-No. ¿En qué trabajas?
Luke se echó hacia atrás y me dio una sonrisa de disculpa, sin hoyuelos.
-La curiosidad mató al gato, bebé.
-El gato murió sabiendo.
Una carcajada se escapó de los labios de Luke.
-Sólo alguien como tú diría algo así.- Comentó.
-¿Salimos?- Pregunté antes de que volviera a ruborizarme.
Paseamos alrededor de la casa, yo intentando que me contara cosas sobre su trabajo secreto y él buscando excusas y amenazas para no contármelo.
El sol brillaba cada vez más y yo cada vez sudaba y me cansaba más.
-No puedo más.- Dije recostándome en la hierba.- Me muero de calor.
Luke sonrió de lado me hizo un gesto de que esperara y corrió hacia el otro lado de la casa.
¡Hay que ver cómo cambiaron las cosas! Hace 5 meses el rubio y yo no nos hablábamos y ahora… Hacemos algo más que hablarnos, supongo. ¿Me gusta Luke? Suspiré, no lo sé. Es guapo, eso no lo puedo negar, también es imposible negar que es listo y estos últimos meses estaba muy amable y atento, pero a veces parece tan distante y tiene actitudes tan raras que me dan ganas de… Nunca supe de que tenía ganas, un chorro de agua cayó de lleno sobre mi barriga.
Abrí los ojos con más sorpresa que enfado. Luke estaba sonriendo, orgulloso de su idea, con una manguera en la mano.
-¿Te sientes menos acalorada?
-¿Acalorada yo?
En un visto y no visto le saqué la manguera y le empapé la cara. Al ver la cara de Luke, solté la manguera y comencé a correr.
-Has hecho bien en escapar.- Bramó.
Y empezó a correr.



(Bueno, bueno… aquí está el capítulo 16. Espero que os haya gustado y subiré el siguiente en cuando pueda. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 15 /Look after you

-¡Luke!-Llamé.
-Dime.
Luke estaba sentado en el sofá del salón de mi casa, para ser exactos en MI parte del sofá. La historia de mi parte de sofá es famosa en toda mi familia; cuando tenía 4 años se me cayó el trozo de mi tarta favorita encima, a los seis me hice pis encima (obviamente de manera involuntaria) a los diez lo manché de pintauñas (quería saber si podía cambiarlo), a los 12 fue manchado por mi primera menstruación y  a los 15 me dieron a probar champagne y como no me gustó lo escupí, adivinad en dónde.
-Fuera de mi parte del sofá. Ya.
Mi voz debió sonar más amenazante de lo que pensaba porque para mi sorpresa, Luke se levantó sin oponerse lo más mínimo. Me senté en mi parte del sofá y empecé a establecer las pequeñas normas que había en esta casa. Luke me miraba, sonriente. Me miré en el espejo que tenía enfrente por si tenía algo en la cara; no vi nada fuera de su lugar.
-¿Qué?
-Nada,- Luke me instó a continuar hablando.
-Ya está todo.- Dije levantándome del sofá y sacudiéndome inútilmente los pantalones.- Esas son las normas básicas.
-Pues me has fastidiado, yo que tenía pensado abrir la puerta de tu habitación sin llamar… Ya sabes, a ver si había suerte.- Me guiñó un ojo.
Abrí los ojos con sorpresa en cuanto entendí la insinuación, en seguida el color rojo tomó control de mi rostro.
-¡Lo que quieres es verme en paños menores!
Una carcajada se escapó de los labios del chico de pelo rubio, luego otra y otra… hasta acabar llorando de la risa. Me quedé embobada escuchando ese melódico sonido hasta que entendí que se estaba riendo de mí. Me crucé de brazos ofendida. Mi cuerpo no está tan mal ¿no? Sé que no soy una modelo de Victoria Secret, ni de Zara, de ningún sitio pero no es para infravalorarme tanto. Caminé a través de la habitación enfadada queriendo llegar a mi habitación de una vez y mandar a Luke a plantar rábanos.
-¡Espera!
Luke ya había llegado a mi lado e intentaba agarrar mi mano.
-Déjame.- Intenté en vano liberar mi muñeca de su brazo.
-No me reía de ti.- Se explicó mientras cada vez me acercaba más a él.- La expresión paños menores es graciosa. ¿Pensabas que no querría verte en paños menores?
Se me escapó una risita al darme cuenta de que la palabra en los labios de Luke sonaba totalmente ridícula. Luke rió conmigo.
-Anda, ve a vestirte.
Dejó un beso sobre mi nariz y colocó una mano en la parte baja de mi espalda para empujarme suave pero firmemente en dirección a mi habitación.
Como mala representante del género femenino que soy tardé menos de un cuarto de hora en ducharme y ataviarme con mis inseparables vaqueros combinándolos con una camiseta básica blanca con escote redondo. Mejor ir sobre seguro, mis experimentos conjuntando ropa jamás de los jamases salieron bien.
Mientras caminaba por el pasillo me iba pellizcando las mejillas para darles un poco de color.
-¿Qué haces?
-Me picaban un poco las mejillas.- Y repetí la acción ante incrédula cara del chico.- ¿Vamos?
-Vamos.
Me pasó el brazo sobre los hombros y salimos de casa el uno pegado al otro. Apoyé mi nariz en su pecho y aspiré su aroma, sonreí al reconocerlo “One Million” de Paco Rabanne.
Anduvimos un buen trecho, lo suficiente para que ya no hubiera edificios sólo pequeñas casas. Nos paramos en una parada de bus y nos sentamos en el suelo.
-Luke… ¿Qué estamos haciendo?
-Esperar al bus.- Dijo con simpleza.
-Si no te conociera pensaría que me intentas matar.- Me coloqué un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Quién sabe.  ¿Sabes que ese árbol vino de América?- Señaló una mimosa- Antiguamente se pensaba que era una planta sagrada, símbolo de la resurrección y mortalidad. Dice la leyenda que la madera en la que murió Jesucristo procede de este árbol.
Un brillo especial cubrió sus ojos, se le veía tan contento compartiendo y explicando su saber conmigo que no me atreví a decirle que conocía esa leyenda que mi abuelo me la contada todas las navidades. Es que explicaba todo de una manera tan pasional y racional que era imposible pararlo, tampoco quería. Hizo que me diera cuenta de que ese es el verdadero Luke, no el motero ni el pasota ése es mi Luke, bueno, no literalmente.
-Ahí viene el bus.- Me avisó.
Nos levantamos juntos del suelo. Luke se subió al bus primero para luego extender su mano para tirar de mí. Posó sus labios en mi oreja.
-¿Preparada?- Susurró.
-Preparada.



(Siento la tardanza peeero ya tengo ordenador así que podré subir ya con mayor frecuencia. Ojalá os haya gustado este capítulo número 15. ¿Qué tal de vacaciones? ¿Todo bien? Espero que así sea. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias de nuevo por leer. Nos vemos. Ana <3 )

viernes, 22 de agosto de 2014

Capítulo 14/ Look after you

-¡Bob! ¡Aguanta! ¡Tu puedes!
Me encontraba en el pequeño parque de Brampton, ayudando a Bob con su salud-mas bien el único que ayudaba era Arthur- tal y como prometí. La diferencia entre nosotros y Arthur era obvia; Bob y yo éramos lombrices- básicamente nos arrastrábamos por el suelo medio moribundos- mientras Arthur se alzaba como un elegante galgo.
-¡No puedo más! - Conseguí decir antes de caer rendida a un lado del camino de tierra.
Bob, rojo como un tomatito, me imitó sin mediar palabra. Arthur, por la contra nos miró con una ceja levantada y las manos en las caderas, no pude evitar reírme. Me ignoró y comenzó a caminar hacia un grupo de señoras que estaban haciendo zumba. Como era de esperar no tardó en unirse; y yo con él.
-Wohoo-Grité emocionada, mientras bailaba y saltaba como me indicaba el entrenador- Esto es mucho más divertido que correr. ¡Ven Bob!
Bob declinó la oferta con un movimiento de cabeza y continuó observándonos con una sonrisa impresa en su orondo rostro.
Lo reconozco, bailé como hacía tiempo que no lo hacía. Además el hecho de estar rodeada de señoras mayores hacía el ejercicio muchísimo más divertido.
-Ahora- Informó el entrenador- Cojed a la persona que tenéis al lado y...¡ baile en parejas!
Me giré hacia la izquierda y  miré el arrugado pero simpático rostro de la señora que tenía al lado. Sin mediar palabra, me cogió de la cintura y comenzamos a bailar.
-Creo que es así.- Me corrigió en cierto momento la señora.
Me empecé a reír.
-Puede ser.- Le di la razón con una sonrisa y le aclaré- Soy totalmente arrítmica.
Entre risas, la señora - que mas tarde me dijo que se llamaba Jane- me mostró como bailar. ‘Así en un futuro podrás encontrar a un buen mozo'-  Me dijo ella.
Justo en el momento culminante de mi baile, Arthur me tira del brazo.
-¿Que?
El dirige la mirada a un grupo de chicos. Luke.
-Me da igual y si me permites- Dije, melodramática.-Voy a bailar con Jane.
Y ante la mirada estupefacta de Arthur, cogí la mano de Jane que aún pendía en el aire y comencé a bailar.

-Hey- Me saludó Luke al terminar la clase.
-Hola.
-No sabia que bailabas.-Una sonrisa se escapó de sus labios.
Me toqué la nuca algo sonrojada.
-Si, bueno, yo tampoco..
-Se notaba que sabías lo que hacías.-Bromeó.
-¿Verdad? Claramente era la mejor de la clase.
Luke rió. Lo juro. Luke se rió libremente y... Y yo sonreí como una tonta.
-En fin... Me preguntaba si querrías venir  a dar una vuelta.
-¿A dónde?
Sonrió, otra vez.
-Sorpresa.
Miré a Arthur que parecía entretenido con Bob y luego volví a mirar a Luke, quién mordía nerviosamente el piercing de su labio con nerviosismo.
-Claro. Vamos. Podemos parar en mi casa para cambiarme.
-Por supuesto, bebé.
Y por primera vez, el ridículo mote no me  molestó.


(Aquí está el capítulo 14 de esta pequeña novela. Espero que os haya gustado y también espero poder subir cuanto antes y hacerlo desde un ordenador y no desde el móvil. Con esto dicho. Hasta pronto. Besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

lunes, 4 de agosto de 2014

Capítulo 13/ Look after you

A pesar de ser plenamente consciente de los labios de Luke contra los míos, no quería separarlos, quizá porque su boca recibía a la mía una y otra vez con delicadeza o porque la sensación de besar unos labios tan suaves con un piercing tan frío era sencillamente muy sexy.
No eran los primeros labios que había besado, pero si los primeros que me transmitían algo.
-¿Pasa algo?- Dijo Luke sorprendido de que fuera yo la primera que separara los labios.
-No, todo bien- Las palabras salían atropelladas de mi boca- Es que necesito... -Señalé el baño con la cabeza- Ya sabes....
No podía estar más roja y por primera vez vi en la cara de Luke una nueva emoción, no supe ubicarla, ¿ternura quizá? Lo dudo. Luke no siente ternura por nadie.
Me rozó la mejilla con la punta de los dedos y una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza. ¿Cómo es posible que con un simple toque me produzca tantas sensaciones? Y no me gusta, no me gusta nada. 
Cuando salí del baño me dirigí, aún algo conmocionada, a ayudar a Arthur, es que el pobre chico sigue sin saber cómo funciona la cafetera.
-¿Como va? -Saludé.
-Eso digo yo. -Dijo entrando en la cocina. Lo seguí.- Habrás meado a gusto ¿no?
Sus ojos reflejan diversión y ahora, que tiene la atención de todos los que trabajan en la cocina, tengo ganas de matarlo. Beatrice se acercó a mi y me abrazó de lado. 
-¿Que pasa, cielo?
Iba a contestar cuando Arthur se me adelantó. 
Se puso un delantal y empezó a recorrer la cocina saltando y bailando como una princesa al ritmo de ‘All you need is love'.
-¿Quien está enamorada? - Preguntó Paul, un cocinero de piel muy oscura que era el más joven de todos.
Todos dirigieron la mirada a mi.
-No lo estoy! -Protesté enfurruñada.
-Cariño- Dijo Beatrice que me tenía aún agarrada.- ¿Es el chico rubio? 
-Sí. -Gritó Arthur.- Estuvieron juntos en el baño, me juego lo que queráis a que hubo besuqueo
Maldito Arthur.

Al dia siguiente, no sabia cómo reaccionar. Aún no se lo había dicho a mis amigas, y con la excasa experiencia que tenía, me sentía completamente perdida. Mis dudas fueron resueltas rápidamente en cuanto Luke se acercó a mi y me empezó a hablar como si nada hubiera pasado, no es que yo tenga muchas ganas de hablarlo, pero ¿qué significó ese beso?
Por fin tomé una decisión. ¿Va a hacer como si nada hubiera pasado? A ese juego sabemos jugar ambos. 



(Lo primero, lo siento mucho; siento haberos tenido tan abandonadas, no pude subir por las razones que ya os expliqué en tw. No tengo nibidea de como va a quedar este capítulo, si va a ser muy corto o muy largo, ni si la letra va a ser la misma, si cambia, lo siento. También lo siento por las faltas de ortografía pero escribir un capitulo por el movil es más difícil de lo que pensaba. En fin, espero que os haya gustado. Muchos besos y gracias por leer mis pequeños lectores. Ana <3) 



lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 12/ Look after you.

Me desplomé en la silla más cercana, las manos me empezaron a sudar e iba notando como cada vez me faltaba más el aire. Arthur, preocupado, me empezó a abanicar con una vieja revista de cotilleos.
-Sally,- Le ordenó a nuestra pequeña y pecosa compañera.- Trae un vaso de agua por favor.
Sally corrió hacia la cocina para volver en menos de lo que canta un gallo con el vaso de agua. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y me bebí de un trago el contenido del vaso.
-Vuelvo…al trabajo- Tartamudeó un poco Sally, y rápidamente volvió al trabajo con la misma eficiencia de siempre.
-¿Qué le pasó?- Pregunté en un hilo de voz.
-Nada grave, un bajón de tensión. Lee está con él.- Me tranquilizaba Arthur mientras observaba mi rostro con atención, intentando averiguar qué pasaba por mi desconcertada cabeza.
En seguida tomé una decisión y sacando fuerzas de algún sitio que desconozco me levanté de la silla.
-Voy para allá.- Dije, decidida.
-¿Cómo piensas ir?- Preguntó con audacia.
-En bus…
-Déjate de tonterías, jamás cogiste un bus- Iba a protestar, pero me cortó.- Te llevo en coche.- Se dirigió a Sally.- Hey, vengo ahora, la llevo al hospital. Viene Ness en seguida. ¿Estarás bien?
Sally, desde el otro lado del bar, levantó el dedo gordo en señal de aprobación y Arthur y yo salimos del local corriendo.
-Wow- Impresionada me senté en el sitio del copilote.- ¡Menudo coche! ¡Es precioso!
-Gracias. Me lo regaló mi padre por la graduación.
-¿Y tu madre?
-Falleció.-  Dijo son sencillez.
-Lo lamento- Avergonzada  trasladé mi mirada a mis manos que se movían inquietas en mi regazo.
-No pasa nada, no la conocí.- No parecía dolido, simplemente lo dijo como si estuviera dando constancia de un hecho, con naturalidad.
Arthur, para quitarle hierro al asunto, encendió la radio y empezó a mover los hombros al ritmo de la música, yo no podía parar de reír.
-Arthur- Dije entre hipidos- Deja de ser tan gay.
Me miró y se rió aún más fuerte.
-Deja tú de ser tan hetero.
-Touché.- Dije, divertida.
Nos reímos juntos el resto del camino, pero paramos en cuanto el moderno y espléndido edificio se descubrió ante nosotros. El hospital, tenía una vulgar forma rectangular, pero lo demás no tenía nada de vulgar, las ventanas eran de aluminio reforzado y las puertas estaban tan limpias que parecía que eran lavadas continuamente, era imponente.
-¿Sabes la habitación?
-303.
-¿Te espero?
-Por favor… tardaré cinco minutos.
Gran mentira, entre que encontraba el ascensor ya se me fueron 2 minutos y el haberme perdido por los luminosos e interminables pasillos del hospital, tampoco me ayudó a ganar tiempo.
-¿Bob?- Llamé a la puerta antes de entrar.
-Hola.- me saludó intentando forzar una sonrisa.
Me senté en la cama y le agarré las manos con cariño. Contemplé la habitación, sorprendida; una televisión de pantalla plana, bonitas cortinas a flores, un sofá a burdeos…
-¡Como lo tienen montado!- Exclamé pero rápidamente me callé, no estaba ahí para ver la fabulosa y alucinante habitación de hospital.- ¿Cómo estás?- Le pregunté con suavidad.
-Bien.- Dijo recolocándose en la cama.- Mala hierba nunca muere.
-¿Qué te dijo el doctor?- Pregunté con curiosidad.
-Lo típico.- Se quejó molesto. Levanté la ceja y suspiró.- Comer más sano, hacer deporte, dejar de fumar pero…
-Pero nada, eso es lo que harás. No quiero que nos vuelvas a dar un susto así, nunca más.- Le reprendí, enfadada.
-Bueno Bob… aquí tengo la Coca-Cola que me pediste y este paquete de cacahuetes- Entró alegremente Lee por la puerta. En seguida fijó su mirada en mí y me saludó con un efusivo abrazo.
-Dame eso, tiene que comer sano.- Le quité de la mano la comida y la bebida y salí pitando de la habitación. No sin antes despedirme de un confuso Bob.

-Pisa a fondo, Arthur.- Le insistí.- No aguanto más.
-Méate encima.- Me propuso mientras aparcaba con habilidad enfrente del bar- Mira, ya estamos. Corre al baño.
Entré en el bar como un torbellino, llevándome por delante a Sally quién intenta decirme algo, pero yo sólo tengo ojos para el váter. Entro el estrello baño y… mierda, el cubículo está ocupado, observo mi imagen en el espejo. Por fin se abrió la puerta del cubículo.
-Bebé…-Susurró Luke. ¿Cómo es posible que todo el vello del cuerpo se me erice con solo oír su voz?
No por primera vez, maldigo el estrecho baño, el cuerpo de Luke y el mío están pegados.
-¿No piensas salir?
-Me estás tapando la puerta- Una sonrisa torcida apareció en su rostro.
Me sonrojé y me moví para así poder dejarle salir, y yo poder entrar en el cubículo. Pero a medio camino, Luke puso su mano en mi cintura y me arrimó hacia él mientras con la otra se apoyó en la pared. Con avidez, acercó sus labios a los míos, al principio sentí sorpresa que lentamente se fue desvaneciendo  para convertirse en pasión y luego dar paso a la realidad. Dios mío. Estoy besando a Luke.



(Lo primero, lo siento mucho, mucho. Sé que debería haber subido antes, no pude porque en la playa no tengo ordenador y si no fuera por una pesada chiquilla, probablemente ni hubiera escrito capítulo allí. Espero que os haya gustado y haya compensado un poquito la tardanza. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 11/ Look after you

-Ya sabes…
-No sé.-Mentirosa, me regañé a mí misma, claro que sabía a qué se refería aunque supongo que escucharlo de su boca era demasiado… tentador.
-Luke y compañía, como vuelvan a abrir la boca los echo de clase.
Asentimos con la cabeza y no volvimos a abrir la boca en todo lo que quedaba de clase, pero sí notaba la penetrarte mirada azul de Luke, lo que me hacía preguntarme si sabía lo que estaba pasando realmente por mi cabeza, cosa que me aterrorizaba.
Por fin terminó la clase así que recogí mis cosas lo más rápido que pude y salí del aula.
-Hey, Lee- Saludé.- ¿Qué tienes ahora?
-Dibujo.- Puse una mueca.- ¿Y tú?
-Creo que me toca…- Miré con atención mi horario.- Lo que me temía, Biología.
-¿Y qué? Siempre te gustó la Biologia…
-Hasta que me asignaron a Luke como compañero, estuvo la mitad de la clase anterior intentando disculparse, hasta que el profesor llamó la atención y simplemente se dedicó a examinarme.
-Ya…- Dijo Lee, distraída.
-En fin, nos vemos en el bar después de clase.- Y sin darle tiempo a despedirse de mí corrí  a clase de biología.
Cuando por fin llegué a clase, me sorprendí que estaba convertida en un improvisado laboratorio. Era conocido por todos los alumnos del instituto que el profesor Raymond era el que más se trabajaba las clases, al ver mi aula de esa manera, simplemente confirmé lo obvio.
-Bueno alumnos, - Levantó las manos al aire con dramatismo a la vez que yo me sentaba al lado de Luke.- Hoy simplemente os voy a dar un trozo de piel y vais a tener que distinguir las fases de la división celular.- Y con un “Suerte chicos”, nos ordenó que comenzáramos a trabajar.
Miraba con detenimiento el microscopio cuando habló:
-Siento mucho haberte faltado el respeto.- Carraspeó.-  De verdad que lo siento, estaba enfadado y…
En el mundo existen tres tipos de personas, las rencorosas, las no rencorosas y uno muy pequeño, el de las tontas, yo pertenecía a este último.
-No pasa nada.- Sonreí.- Creo que es Profase- Dije refiriéndome a la muestra.- Pero no estoy segura, esto se me da verdaderamente mal.
Cogió el microscopio y miró con detenimiento.
-Ya veo ya, es Anafase.
-Casi…-- Dije riendo.
-Hacemos un trato- Dijo mirándome con aparente seriedad.- Yo hago este trabajo y tú haces como si yo hubiera participado en el anterior.
-Hecho.- No tuve que pensarlo mucho, simplemente sopesé las probabilidades de sacar una buena nota por mí misma  en este trabajo, nulas.
Con una sonrisa empezó a hacerlo. Por mi parte, me dediqué a observar a Luke con calma, como el desordenado cabello estaba de una forma u otra perfectamente colocado, como arrugaba el entrecejo cuando no le salía algo, la manera en que se mordía, inconscientemente, el labio cuando se concentraba.
En cierto momento, me pilló observando y una sonrisa se formó en su rostro. Puse mi mejor cara de Póker.
-No te emociones demasiado.- Le informé.
-¿A qué te refieres?- Ahora era él quién se hacía el tonto.
-A la razón por la que te estaba mirando.
-¿Me estabas mirando?- Abrió la boca fingiendo sorpresa.
-Olvídalo.
-De eso nada. Contesta.- Exigió.
Levanté la cabeza con orgullo y contesté:
-Sí, te estaba mirando.
-Vaya, ¿Y qué te parezco?
Me acerqué peligrosamente a su cara.
-Nunca lo sabrás- Y justamente en ese momento sonó la campana.
Recogí mis cosas ante la curiosa mirada de Luke y después de una última mirada salí corriendo del instituto, definitivamente no podía permitirme llegar otra vez tarde al trabajo, o no llegar.

-Hey Bob!- saludé alegremente mientras entraba por la puerta del preciado local. Me extrañé al no recibir respuesta.- ¿Y Bob?- Le pregunté a Arthur, quién se le veía entretenido “jugando” con la máquina de café.
-Está en el hospital.
-¿Qué?- El alma se me cayó a los pies.



(Hola mis pequeños y escasos lectores, aquí os dejo el capítulo número 11 de Look After You. Espero que os haya gustado, subiré en cuanto pueda. Os diría que me dijerais vuestra opinión pero nunca lo hacéis así que, es lo mismo. Muchos besos y gracias por leer. Ana <3 ) 

jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 10/ Look after you

-¿Qué  me harás hacer bebé?- Dijo, pervertido.
Negué con la cabeza provocando que los pocos cabellos que continuaban sujetos en mi coleta cayeran a su aire por mi rostro.
-Para empezar, exponerás tú la mayor parte del trabajo.
Luke me miró curioso.
-¿Por qué?
-Simplemente, no me gusta hablar en público.- Evité dar más explicaciones.
-Deberíamos quedar otro día para preparar la presentación y eso.- Me miró divertido y me preparé para lo chorrada que iba a soltar.- En la biblioteca no se puede hablar, ¿vamos a mi casa o sigues teniéndome miedo?
-No te tengo miedo.-Eso es cierto, más o menos; no le tengo miedo a él, pero sí a estar los dos juntos solos, y en su casa, territorio enemigo.- Propongo el parque.
Para mi asombro Luke aceptó sin problemas así que como no había nada más de lo que hablar, me coloqué bien la mochila y continué mi camino. El pelo caía sobre mi rostro impidiéndome ver con claridad la calle, así que hasta que Luke me llamó no me di cuenta de que estaba encima de su moto a un par de metros de distancia.
-¿Te llevo a algún lado?
-No.- Dije cortante. Desde pequeña llevaba viendo películas en las que el motero proponía subir a la chica a su moto, la chica se negaba y el motero la cogía y la montaba en la moto, así que, por seguridad me alejé lo máximo posible de la moto.
-¿Tienes miedo?- Insistió Luke con una sonrisa burlona en el rostro. De las pocas veces que lo había visto sonreír, su sonrisa era burlona, nunca vi su verdadera sonrisa, la franca, y era algo que me molestaba enormemente.
-Sí.
Luke bajó de la moto y vino decidido hacia mí, lo que me faltaba. Estaba segura de que iba a pasar esto. Cuando estaba a un paso de mi levanté la pierna y…
-¿Estás loca?- Gruñó Luke mientras se doblaba y apoyaba sus manos en su entrepierna.- ¿Qué problema tienes?
-No quiero subir a esa moto.
-¿Y quién te dijo  que ibas a subir?
-¡Venías hacia mí! Estaba claro que me ibas a coger y subir a la fuerza.
Luke me miró asqueado, y una sonrisa malvada apareció en su rostro. Esto no me gusta nada.
-Bebé- Dijo con voz suave, provocando que los pelos se me pusieran de punta.- A ti no te cojo en brazos, porque me matas.
-¿Me estás llamando gorda?
-Lo has dicho tú, no yo.
En seguida una mueca de dolor cruzó mi rostro y mis ojos se fueron empapando lentamente en lágrimas, pero no me permití llorar, no delante de él. Pasé por su lado sin ni siquiera mirarlo y caminé, tranquila, hasta mi casa. Deseando que Luke desapareciera, y no haberlo conocido. Jamás.

Estábamos sentadas en clase de Inglés y les estaba contando mi fabulosa tarde a Lee y Ness. En cuanto llegué a clase ese día mis amigas captaron enseguida que algo no iba bien. Unas enormes ojeras decoraban mis ojos  y mi cara debía de ser translúcida.
-Vaya chica, parece que no tuviste una buena noche.- Comentó Ness en cuanto me vio.
Y así fue, estuve toda la noche pensando en Luke, y durante las pocas horas en las que pude dormir él aparecía en mis sueños, así que no tenía muy claro que era mejor: dormir, permanecer despierta o morir, la verdad es que la última era la que me parecía más práctica.
-No me puedo creer que te llamara eso, capullo.- Lee estaba muy disgustada.
Vanessa, en cambio, le hacía mucha gracia la situación.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Pregunté algo mosqueda.
-Te ha llamado gorda y…- Se tomó su tiempo para calmar su respiración.- ¡Eres un palo de escoba! Recto, plano y delgado.
Iba a contestarle a Vanessa que me habían crecido algo los pechos y ya no era tan plana cuando entró en clase Mr Maravilla. Mr Maravilla, también llamado Thomas, era el profesor más guapo y encantador del instituto, incluso Gwendolyn, la profesora de matemáticas lo encontraba inexplicablemente atractivo, la gran parte de las mujeres (puede que incluso de los hombres) estaban colados por él, y él, lo sabía. Lee y yo, por desgracia no, intenté que me pareciera atractivo, para integrarme pero siempre me dio la sensación de que era un poco bizco así que desistí en mi propósito de enamorarme de un profesor.
-Hola mis buenos alumnos- Saludó, jovial.- Veo que solo falta Luke.
Mi interior estaba gritando de alegría y euforia cuando el susodicho irrumpiócon el pelo perfectamente peinado en la clase.
-Veo que no falta nadie.- Dijo sonriendo.
Noté como Luke se sentaba a mi lado y me observaba con atención. Permanecí impasible.
-Bebé.- Susurró cuando estábamos copiando las frases que Thomas nos había mandado para traducir.- Lo siento.
Le ignoré, aunque un sentimiento de culpabilidad emergió en mí en cuanto, por descuido, le miré a los ojos y caí en la trampa.
-¿El qué?- Contesté. Mierda.



(Holiwii, ¿Cómo va todo? En fin, siento haber tardado tanto en subir (siempre digo lo mismo :$)  En fin, espero que os haya gustado este capítulo y que me dejéis comentarios, aunque nunca me los dejáis pero bueno, sería de agradecer. Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )