miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 15 /Look after you

-¡Luke!-Llamé.
-Dime.
Luke estaba sentado en el sofá del salón de mi casa, para ser exactos en MI parte del sofá. La historia de mi parte de sofá es famosa en toda mi familia; cuando tenía 4 años se me cayó el trozo de mi tarta favorita encima, a los seis me hice pis encima (obviamente de manera involuntaria) a los diez lo manché de pintauñas (quería saber si podía cambiarlo), a los 12 fue manchado por mi primera menstruación y  a los 15 me dieron a probar champagne y como no me gustó lo escupí, adivinad en dónde.
-Fuera de mi parte del sofá. Ya.
Mi voz debió sonar más amenazante de lo que pensaba porque para mi sorpresa, Luke se levantó sin oponerse lo más mínimo. Me senté en mi parte del sofá y empecé a establecer las pequeñas normas que había en esta casa. Luke me miraba, sonriente. Me miré en el espejo que tenía enfrente por si tenía algo en la cara; no vi nada fuera de su lugar.
-¿Qué?
-Nada,- Luke me instó a continuar hablando.
-Ya está todo.- Dije levantándome del sofá y sacudiéndome inútilmente los pantalones.- Esas son las normas básicas.
-Pues me has fastidiado, yo que tenía pensado abrir la puerta de tu habitación sin llamar… Ya sabes, a ver si había suerte.- Me guiñó un ojo.
Abrí los ojos con sorpresa en cuanto entendí la insinuación, en seguida el color rojo tomó control de mi rostro.
-¡Lo que quieres es verme en paños menores!
Una carcajada se escapó de los labios del chico de pelo rubio, luego otra y otra… hasta acabar llorando de la risa. Me quedé embobada escuchando ese melódico sonido hasta que entendí que se estaba riendo de mí. Me crucé de brazos ofendida. Mi cuerpo no está tan mal ¿no? Sé que no soy una modelo de Victoria Secret, ni de Zara, de ningún sitio pero no es para infravalorarme tanto. Caminé a través de la habitación enfadada queriendo llegar a mi habitación de una vez y mandar a Luke a plantar rábanos.
-¡Espera!
Luke ya había llegado a mi lado e intentaba agarrar mi mano.
-Déjame.- Intenté en vano liberar mi muñeca de su brazo.
-No me reía de ti.- Se explicó mientras cada vez me acercaba más a él.- La expresión paños menores es graciosa. ¿Pensabas que no querría verte en paños menores?
Se me escapó una risita al darme cuenta de que la palabra en los labios de Luke sonaba totalmente ridícula. Luke rió conmigo.
-Anda, ve a vestirte.
Dejó un beso sobre mi nariz y colocó una mano en la parte baja de mi espalda para empujarme suave pero firmemente en dirección a mi habitación.
Como mala representante del género femenino que soy tardé menos de un cuarto de hora en ducharme y ataviarme con mis inseparables vaqueros combinándolos con una camiseta básica blanca con escote redondo. Mejor ir sobre seguro, mis experimentos conjuntando ropa jamás de los jamases salieron bien.
Mientras caminaba por el pasillo me iba pellizcando las mejillas para darles un poco de color.
-¿Qué haces?
-Me picaban un poco las mejillas.- Y repetí la acción ante incrédula cara del chico.- ¿Vamos?
-Vamos.
Me pasó el brazo sobre los hombros y salimos de casa el uno pegado al otro. Apoyé mi nariz en su pecho y aspiré su aroma, sonreí al reconocerlo “One Million” de Paco Rabanne.
Anduvimos un buen trecho, lo suficiente para que ya no hubiera edificios sólo pequeñas casas. Nos paramos en una parada de bus y nos sentamos en el suelo.
-Luke… ¿Qué estamos haciendo?
-Esperar al bus.- Dijo con simpleza.
-Si no te conociera pensaría que me intentas matar.- Me coloqué un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Quién sabe.  ¿Sabes que ese árbol vino de América?- Señaló una mimosa- Antiguamente se pensaba que era una planta sagrada, símbolo de la resurrección y mortalidad. Dice la leyenda que la madera en la que murió Jesucristo procede de este árbol.
Un brillo especial cubrió sus ojos, se le veía tan contento compartiendo y explicando su saber conmigo que no me atreví a decirle que conocía esa leyenda que mi abuelo me la contada todas las navidades. Es que explicaba todo de una manera tan pasional y racional que era imposible pararlo, tampoco quería. Hizo que me diera cuenta de que ese es el verdadero Luke, no el motero ni el pasota ése es mi Luke, bueno, no literalmente.
-Ahí viene el bus.- Me avisó.
Nos levantamos juntos del suelo. Luke se subió al bus primero para luego extender su mano para tirar de mí. Posó sus labios en mi oreja.
-¿Preparada?- Susurró.
-Preparada.



(Siento la tardanza peeero ya tengo ordenador así que podré subir ya con mayor frecuencia. Ojalá os haya gustado este capítulo número 15. ¿Qué tal de vacaciones? ¿Todo bien? Espero que así sea. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias de nuevo por leer. Nos vemos. Ana <3 )

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