lunes, 23 de junio de 2014

Capítulo 6 /Look after you

-Hola, ¿Qué desea?- Lo que me faltaba, tener que soportar a un adolescente hormonado y ridículamente musculoso y seguro que estaba orgulloso de ello. No pude evitar compararlo con Luke, éste a su lado era un teletubbie.
-Vaya, tu eres amiga de Ness.-  Afirmó ignorando por completo mi pregunta.- ¿De qué conocía Vanessa a este tipo? Me apostaría mi sueldo de un mes a que su bronceado es artificial. -Me sonrió abiertamente y empezó a hacer avioncitos de papel con las servilletas.- Muy maduro.
-Sí. ¿Qué desea?
-Me preguntaba si podías decirle…
 -¿Vas a pedir algo? Porque tengo cosas que hacer.
Su sonrisa jamás desapareció de su cara, ojeó la carta por encima y pidió aparentemente lo primero que vio, aunque ambos sabíamos que ya había decidido qué pedir hace tiempo. Supongo que el hacerse el interesante no era su fuerte. Cada vez veía todo más claro, este era un ex -ligue de Ness fijo.
-¿Y bien?- Apremié.
El “Interesante” que así decidí apodarlo por razones más que obvias, aún se tomó su tiempo en contestar, provocando que mi irritación llegara a límites insospechados.
Os pareceré una borde y una grosera, pero odiaba que la gente me molestara en mis horas laborales, al fin y al cabo, mi trabajo era servir comidas y bebidas, no soportar a estúpidos adolescentes, me basto y me sobro conmigo misma.
-Un Martini Rosso.- Levanté las cejas indignada. En seguida pilló mi pequeña indirecta al vuelo, quizás el chico no era tan tonto como parecía.- Por favor.- Añadió como si le supusiera un gran esfuerzo.
Enfadada por la falta de educación y modales, me dirigí a paso rápido a la barra del bar. De camino, choqué contra algo duro, algo compacto, una persona, Luke. Levanté la vista y me encontré con sus preciosos e intimidantes ojos azules, me quedé mirándolos embobada, no podía apartar la vista sus ojos eran imanes para los míos. Era imposible no mirar cuando él te miraba, era imposible no fijarse en él cuando caminaba. Luke era imposible.
-Bebé.- Susurró, travieso.- Para de mirarme, me estás haciendo sonrojar.
Como no podía ser de otra manera, la que se puso del color de los tomates maduros, fui yo.
-No te estaba mirando- ¿Por qué mi voz había enronquecido de repente? Con cuidado, carraspeé y continué excusándome.- Es decir, lo estaba haciendo- Luke levantó una ceja, sabía que lo estaba pasando genial poniéndome nerviosa, así que hablando con una seguridad que estaba lejos de sentir continué.- Me pareció que tu ojo había bizqueado un poco y simplemente me preocupé, deberías ir al oculista, para mirártelo y eso .
-Estaba visto.- Murmuró para sí mismo.- En fin, ¿Viste a Chase?
-No sé quién es ese.- El único chico que había en el restaurante era “El interesante” y no creía que Luke fuera amigo de… ese tipo de gente.
-Chico alto, castaño, piel morena, ojos grises…-Su tono condescendiente impregnaba su voz, la cabeza me empezó a dar vueltas con tantos cambios de humor. Inesperadamente  me entraron unas ganas irremediables de pegarle un puñetazo.
-¿El interesante?- Se me escapó.
La cara de Luke era un poema.
-Al fondo a la derecha.
-¿Por qué lo llamaste así? ¿Te… interesa?
-¿Qué? ¿Estás loco? Su bronceado es artificial.
Por un momento, me pareció ver en su cara una mueca de alivio, pero enseguida puso la cara de póker a la que me tiene tan acostumbrada.
-Vale, ponme una Coca-Cola - Me ordenó.- Light.
Me quedé mirando cómo se volvía y se dirigía a la mesa de Chase.
-Se te cae la baba.- Me guiñó, divertida, el ojo Lee.
Esta vez no lo negué  y ambas fuimos conscientes de ello. Luke no me gustaba, pero algo no podía negar, desprendía tal cantidad de Sex-appeal que embobaba, absolutamente cada una de las partes de su cuerpo, parecían diseñadas para atraer a mujeres, desde los pantalones pitillo negros que llevaba, hasta el pequeño piercing que adornaba su labio, parecía que todo estaba calculado con sumo detalle. Suspiré con pesar, todo lo que ganaba físicamente, lo perdía con su personalidad irritante y sus aires de grandeza, era una lástima perder tanta belleza en un chico como él.
Después de esta enorme reflexión, me dispuse a volver al trabajo.



(¡Hola a todos! Bueno, ¿Qué os ha parecido el capítulo 6 de la novela?  Espero que os haya gustado. ¿Qué pasará en el siguiente? Muchísimos besos mi pequeños lectores, y gracias por leer. Ana <3) 

sábado, 21 de junio de 2014

Capítulo 5 /Look after you

-¿De qué crees que deberíamos hacer el trabajo de Literatura?
Durante toda la clase anterior, nuestra profesora  la señorita Parks, una profesora con grandes gafas y con tendencia a leer novelas románticas, nos ordenó hacer un trabajo. ¿El tema? A elegir, lo que supuso tener a un Luke más pesado de lo habitual preguntándome sobre el temita de nuestro trabajo durante toda la clase, porque por si aún no lo he mencionado, era con tu compañero de pupitre, en mi caso, Luke.
-Luke- Dije ya cansada- Es para dentro de dos semanas. Tranquilízate.
Esto pareció ponerlo aún más nervioso, se mordió el labio y comenzó a caminar a grandes zancadas por el largo pasillo del instituto. A pesar de que me costaba seguirle el paso, procuré que no se notara.
Primera norma: No manifestar jamás debilidad frente al enemigo.
Vale, puede que yo sea un poco melodramática pero realmente jamás me perdonaría parecer débil ante Luke, sería demasiado bochornoso y humillante.
-Escucha, lo haremos  sobre la literatura renacentista. ¿Te parece bien?
Una mueca apareció en su cara.
-En el Renacimiento todo está muy idealizado, no es la manera correcta de ver la vida. Quizás lo mejor sea el barroco.
-¿El barroco?- Ahora quien tenía una mueca de asco en la cara era yo.- El barroco era un estilo sobrio, sin vida.
-Simplemente reflejaba la cruda realidad.- Argumentó él.
-De manera exagerada y sin censura. Además era muy negativo.
-En cambio, la del renacimiento era todo fantasía, todo era bonito y alegría.
-¿Qué tiene eso de malo?
-Que no todo es bonito y alegría.
-En la literatura debería serlo.
Nos quedamos mirando a los ojos intentando intimidar el uno al otro, pero sin previo aviso, una sonrisa se extendió por su rostro. Creo que era la primera vez que había visto una sonrisa sincera en el rostro de Luke, y por una razón muy tonta, yo también sonreí.
-Está bien- Dijo, al fin.- Lo haremos sobre la literatura del renacimiento. Hasta mañana, bebé.
No me di cuenta hasta ese momento que ya estábamos fuera del colegio. La conversación con Luke había sido tan estimulante que me había olvidado completamente de esperar a Lee y a Ness. Sin contar el ridículo apodo con el que se despidió Luke, yo diría que ha sido la conversación más normal que habíamos tenido hasta el momento. Con un suspiro retiré de mi campo de visión un mechón de pelo rebelde que había caído sobre mis ojos y me dirigí a mi casa.

-¿Se puede saber por qué no nos esperaste? Estábamos muy preocupadas, siempre nos esperas y de repente bluf, desapareces, a Ness casi le da un ataque.- Lee me estaba chillando al otro lado del teléfono.
-Lo siento- Murmuré mientras garabateaba en mi cuaderno de matemáticas.
-¿Por qué te fuiste sin nosotras?
-Salí de clase hablando con un compañero y se me olvidó.
-¿Con quién?
-Un compañero, no recuerdo quién.- Sabía que Lee no me iba a pasar esta.
-Haz memoria.
-Luke.
Se produjo un silencio al otro lado de la línea, un silencio inquietante.
-Lee, ¿Sigues ahí?
-Sí. Estaba asimilando eso de que estuviste hablando con el sabelotodo de Luke- Se burló ella.-Te acabarás enamorando de él y todo.
-Ya ves. ¿Hoy vas a trabajar?
-Sí, Ness no puede así que más te vale venir.
-Lo sé. Bueno, voy para allá, nos vemos.
Durante todo el camino al “Bar de Bob”, estuve pensando en lo que dijo Lee. Yo jamás me enamoraría de alguien como Luke, eso lo tenía claro. Había tenido dos novios a lo largo de mi corta vida, ambos eran polos absolutamente opuestos a Luke. Mientras ellos eran expresivos y divertidos, Luke era soso y taciturno, además de un pedante insoportable.
Abrí la puerta del bar acompañada con un chirrido de las bisagras.
-Hola Bob. Siento haberme ido ayer tan rápido- Me empecé a disculpar.
-No hay problema, Lee me contó lo que pasó. Pero deberías decírselo a tus padres- Me aconsejó con una sonrisa. ¿Acaso este hombre nunca se cansaba de sonreír?
-¿Alguien me ha llamado?- Asomó la cabeza Lee por la puerta de la cocina.- Ah, ya estás aquí. Ve a servir a la mesa de la esquina, lleva esperando unos diez minutos.-Ordenó.
Resignada, me dirigí a la mesa más retirada del local con lápiz y libreta en mano.
-¿Qué desea?- Pregunté sin levantar la mirada de mi libreta.
-Hola a ti también.

                                   
(Hola. Primero disculparme por la tardanza, pero estuve muy muy ocupada. ¿Qué tal todo? ¿Os ha gustado este capítulo? Bueno, en todo caso espero que sí os haya gustado. Muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana  <3)

jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 4/ Look after you

-Hola, Luke.- dije sin darme la vuelta, como si la cosa no fuera conmigo, pero enseguida estaba caminando a mi lado.
-Es peligroso que andes sola por ahí.- dijo sin un ápice de burla en su voz.
-Pues ya ves, es lo que hay. Me hace menos gracia a mí que a ti. Y vete a tu casa ya, tu mamá te debe estar esperando.- A diferencia de él, la burla no desaparecía de mi voz.
-Vivo solo. De todos modos, no voy a dejar que vayas sola a tu casa, bebé.- ¡Bien! Ya volvía a ser él mismo, pensé fastidiada.
-Primero, como me vuelvas a llamar bebé te parto la cara,- Lo que parecía bastante improbable teniendo en cuenta que medía casi el doble que yo y no hablemos de lo ancho que era, y algo me decía que su anchura se debía a la cantidad de horas que pasaba en el gimnasio.- Segundo, sé llegar a casa sola, sin tu ayuda- Se mordió el labio intentando contener la risa, lo que provocó que mi enfado aumentara.- Tercero, déjame de tratarme como a una cría ¡Tengo la misma edad que tú!
Hay que reconocer que no tenía nada de ganas de andar yo sola por las siniestras calles de Brampton, no es que sea un pueblo peligroso, pero nunca se sabe, pero tampoco me hacía ninguna gracia que mi compañía fuera Luke, no sé qué idea repelía más.
-Primero, te llamaré como me dé la gana, segundo soy cinco meses mayor que tú y tercero, en caso de que te pase algo, yo soy la última persona que te ha visto con vida y no quiero meterme en un lío, no creas que me interesa tu bienestar.
Mi boca se abrió tanto que estaba segura de que llegaba hasta el suelo. Luke era una persona insoportable, parecía un robot, tenía la certeza de que carecía de sentimiento alguno además, no se cortaba un pelo en decir lo que pensaba, sin importarte el daño que eso le causara  a los demás.
-Eres un imbécil.- Aceleré el paso tanto como me fue posible, pero seguía a mi lado sin ningún esfuerzo.
Una sonrisa amarga se extendió por su rostro.
-La mayoría de las chicas no piensan lo mismo.
Abrí la boca, esta vez asqueada.
-La mayoría de las chicas no tienen cerebro.
-¿Y tú sí?- Ahora parecía divertido, sus cambios drásticos de humor empezaban a ser seriamente alarmantes.
Levanté la cabeza y contesté con la mayor dignidad posible.
-Claro que tengo.- Iba a comenzar a decirle que probablemente tenía más cerebro que él, pero ambos sabíamos que en una competición de cerebritos, él sería claramente el ganador, asique me limité a permanecer callada.
A pesar de que fue el viaje más largo de la historia, llegamos relativamente pronto a casa. El jardín, normalmente recubierto de flores de todo los tipos (mi madre tenía una extraña afición por la jardinería), permanecía oscuro y en calma. De pequeña tenía la ridícula sensación de que mi jardín estaba plagado de hadas, que salían por las noches en busca de comida y saltaba encima de las flores como si de camas elásticas se trataran, por supuesto que hacía años que ya no creía en las hadas, pero reconozco que me encantaba fantasear con ellas.
-Bebé, ¿Estás bien?
Pestañeé seguidamente intentando recobrar la compostura.
-Perfectamente. Bueno, adiós.
Y le cerré la puerta en las narices. Subí a mi habitación sin preocuparme en si hacía ruido o no, al fin y al cabo, mis padres estaban en una de sus cenas de negocios, no hacía falta ser adivina para saber que aún tardarían un par de horas en llegar. Le mandé un mensaje a Lee para hacerle saber que estaba en casa sana y salva, me puse el pijama como si mi vida dependiera de ello y me acosté en el mullido colchón, deseando que los sueños me llevaran con ellos a mundos inimaginables, sin matemáticas, sin colegio, sin padres, sin Luke…

Al día siguiente, estaba decidida a plantarle cara a Luke. Creo que en mi vida alguien me había caído tan mal, además estaba segura de que el sentimiento era mutuo. No entendía a qué venía su rechazo y su comportamiento, reconozco que al principio yo no fui la simpatía personificada, pero igualmente iba a exigirle una explicación. Mis planes se truncaron cuando lo vi hablar, apoyado sobre una de las taquillas parloteando animadamente con una bonita chica morena. Realmente me daría igual si no estuviera apoyado en mi taquilla. Mis buenos propósitos de hacer las paces con él, se esfumaron al momento.
-¿Os importaría?- Moví mi mano señalando la taquilla.
Sin mediar palabra, se movieron a la taquilla contigua a la mía. Rodé los ojos y saqué los libros de mi taquilla con parsimonia, con el propósito de molestar a la pareja y cerré la puerta de mi taquilla con fuerza, ocasionando que Luke y su amiga dieran un respingo, les regalé una falsa sonrisa de disculpa y corrí hacia clase.
 Solté los libros sobre la mesa, atrayendo la atención de Lee y Ness.
-¿Qué pasó?
-Nada, que la parejita estaba apoyada en mi taquilla y no me dejaba abrirla.- Dije irritada recogiéndome el pelo en un desaliñado moño.
-¿Holly y Matt?- Preguntó Vanessa.- No me digas que siguen juntos, y yo que pensaba quedar con el…
-No, ellos no, Luke y una de un curso superior. Helen, creo que se llama, es mona.
-Ya sé quién es, muy guapa y poco cerebro, ya sabes.- Dijo Lee en tono solemne.
-Sí- Dije no muy convencida.- Ya sé.



(Espero que os haya gustado este capítulo, ya sé que lo es la gran cosa pero me gustaría conocer vuestra opinión dejándome algún comentario o un tweet a @Ana_Dreaming. Muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

domingo, 8 de junio de 2014

Capitulo 3/ Look after you

Observé a Luke saludar a sus amigos con un pequeño golpe en el hombro, instintivamente, dirigí mi mirada hacia mis amigas que caminaban ya hacia la salida del colegio.
-Creo que voy a pedir que me cambien de sitio.
-Tú eres tonta…. Pagaría por estar ahí, en cambio tengo a la insoportable de Holly. “No entiendo esto” “¿Por qué dos y dos son cuatro?”-La imitó Vanessa, pobremente, con una desagradable voz chillona, parecida a la de Holly.
-Yo tengo a Demon el cara-rata, no te quejes.- Anunció Lee.
-Eso es el Karma, por intentar liarme con el- Me burlé felizmente hasta que recordé quién era mi compañero.- De todas maneras, ninguna tenéis un compañero que cada cosa que dice el profesor levanta la mano. Sabe todo. – Me tapé la boca con la mano. Dios mío, acabo de sonar como una groupie.
-Acabas de sonar exactamente como una groupie.- Me acusó, divertida, Lee con el dedo.
-Bah.
-De todos modos, yo te veo futuro con Demon.
-Si ¿verdad? Tanto como Luke y tú.
Me está bien, por ser mala persona. Y así, entre broma y broma llegamos a nuestro lugar de trabajo. Un pequeño pub de tarde, tenía un toque irlandés, pero muy sofisticado. Según entrabas, había una pequeña sala, toda de madera, con una barra, de madera también, a la derecha y a la izquierda, subiendo un par de escalones, se encontraban las mesas y las sillas, haciendo juego con el resto del local. Bob, el dueño, un hombre grande y gordo, tenía una calva que relucía más que la bola de cristal de cualquier mago, Ness, Lee y yo, siempre bromeábamos con él sobre el tema.
-Ya estáis aquí chicas.- Dijo alterado secándose la calva, perlada del sudor, con un pañuelo algo ajado por el paso de los años.- Poneros vuestros uniformes y a trabajar. Hoy han organizado una cena para un grupo de personas bastante grande, así que, hay trabajo para rato.
No os penséis nada raro, el uniforme ni era una falda corta, ni nada provocativo, de hecho, era de lo más normal que os podéis encontrar. Consistía en unos pantalones negros que nos caían a todas por nuestra escasa falta de caderas, y una hortera camiseta azul celeste con el logo del Pub en naranja con la talla XXL de hombre, en definitiva, Bob no se gastó mucho dinero en el diseño de nuestro uniformes.
Como no pudo ser de otra manera trabajamos duro, incluso, a pesar de que no estaba en nuestro contrato, ayudamos a Bob a cocinar sus preciadas hamburguesas de toro y de postre los riquísimos profiteroles.
-Esto está de rechupete Bob.- Dije cogiendo un profiterol con nata por encima y recibiendo una mirada de reproche de Bob.
-Te agradecería que dejaras de comer, esto no es para ti.
-Solo estaba comprobando que no estaba envenenado.- Me disculpé con una sonrisa.
-Chicas. – Bob dio dos palmadas en el aire  y todas nos reunimos alrededor de él.- Estoy muy orgulloso de vosotras, muchas gracias por echarme una mano y… bien, eso es todo.
-Oh Bobbie.- Lo abrazó Lee con cariño.
Ness, por su parte, cogió una cuchara, y usándola como micrófono, empezó a cantar lo que ella denominó “Ayuda a Bob”
“Somos artistas, somos guerreras
Ante todo, somos camareras,
Si quieres ser buena,  ayuda a Bob,
Él te lo agradecerá con un profiterol
Ayuda a Bob.
Él es el mejor”

No podía parar de reír con la ridícula canción, yo la animaba haciendo percusión con un cucharón y una cacerola, intentado seguir el ritmo.
En menos de lo que canta un gallo, entraron los invitados.
-No puede ser.- Dije con un hilo de voz.
-¿Quién está ahí?- La voz de Lee reflejaba preocupación.
-Mis padres, y no saben que trabajo, madre mía, me la voy a cargar.
-Hey, mírame, sal por la puerta trasera, yo te cubro, no te preocupes. ¡Corre!- Le obsequié con una sonrisa agradecida a Lee y salí como alma que lleva al diablo por la puerta de atrás del recinto.
En cuanto abrí la puerta y salí al exterior mis pulsaciones volvieron a la normalidad y pude volver a respirar con tranquilidad. Ya se había hecho de noche y empezaba a hacer frío, las sombras se hacían cada vez más siniestras y yo cada vez tenía más miedo. Empecé a andar en dirección a mi casa  por la silenciosa calle con los cinco sentidos en alerta. De repente empecé a escuchar pasos a mis espaldas, aceleré el paso, pero seguía notando la desagradable sensación de que alguien me seguía.
-¿Bebé?
En seguida supe quién era, ¿quién me llamaría así sino?


(Aquí está el capítulo 3 de #LookAfterYou. Primero, siento haber tardado tanto en subir pero realmente no tenía muchas ganas, y soy de la opinión de que para escribir tienes que tener ganas y disfrutar haciéndolo. Espero que os haya gustado y que me digáis vuestra opinión o lo que creéis que va a pasar. Muchas Gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3) 

martes, 3 de junio de 2014

Capítulo 2 /Look after you

-¿Tienes hermanos?
Me miró con una cara extraña y como si estuviera hablando con un niño pequeño me contestó calmadamente.
-Sí. ¿Qué piensas de la manera de gobernar del primer ministro?
-¿Perdón?
Me repite la pregunta aún más lentamente si cabe.
-¿Me estás vacilando?
-No. ¿Por qué?- Su confusión es más que obvia.
-Lo normal es que preguntes cosas más comunes e interesantes y no cosas tan… ridículas.
-Que tú seas una inculta, no quiere decir que tenga que serlo yo.
El timbre tocó justo en el momento en que pensaba darle una buena contestación. Recogí mis cosas lo más rápido posible y me disponía a salir de clase cuando una mano rodea mi muñeca.
-No me has contestado.
-Ni lo pienso hacer. Adiós Luke.
-Adiós… ¿Cómo te llamas?
-Me lo hubieras preguntado en las cinco preguntas.- Digo mordazmente, y con una sonrisa falsa salgo de clase.

-Vaya, me lo imaginaba más… guay.- Dijo Vanessa.- Pero para su desgracia, nuestra desgracia- Se corrigió.- está como quiere.
-Tampoco exageres Ness.
-¡Venga, reconócelo!- exclamó Lee mientras quitaba por un momento sus rasgados ojos del libro.
Lee había sido la última en unirse a nuestro pequeño grupo, se había mudado de China el año pasado. Tenía el pelo liso y negro, casi tan negro como sus pequeños ojos.
-Estáis siendo ridículas. ¡Me estuvo tomando el pelo todo el rato, maldito Luke! ¡Me llamó inculta! ¡Maldito niñato engreído!
Lee y Vanessa se callaron y mirando algo más allá de mí.
-¿Ahora qué?
-Luke acaba de pasar.
-Ah.
-¿Ah? Acaba de pasar el chico más guapo del colegio ¿Y tú dices Ah?
Me crucé de brazos indiferente.
-No creo que antes tuviera una buena opinión de mí. Empeorarlo un poco más… ¿Qué más da? Así quizás aprenda a comportarse como una persona normal.
Lee me dio la razón y el estruendoso timbre nos ordenó volver a clase, así que, intentando retrasar mi momento de ver a Luke, caminé con mucha lentitud por los pasillo abarrotados de estudiantes. Cuando por fin llegué, Luke aún no había llegado, aunque, como es obvio, llegó enseguida.
-Hola bebé.
-¿Cómo dices?
-No me quisiste decir tu nombre, te queda atribuido. Bebé.
-Idiota.
Formó una sonrisa burlona en sus labios y empezó a tomar apuntes. Al contrario que yo, que no podía sacar su diminuta y burlona sonrisa de mi cabeza.
-bebé, deberías dejar de mirarme.- Me llamó la atención en cierto momento de la clase.- La gente va a pensar que estás enamorado del maldito Luke.
-No digas tontería y deja ya mi estúpido mote.
-De todos modos, bebé, no eres mi tipo.- Y con otra sonrisa burlona, provocando que mi irritación aumente, continúa escribiendo en su cuaderno
Iba a contestarle, algo como: “Los tipos que se creen guays no son mi tipo” o  “Lo cierto es que tú tampoco eres el mío” pero, ¿para qué? ¿No era su tipo? Pues la verdad, me importaba un pimiento, así que, con un suspiro, intenté, satisfactoriamente, prestar atención a mi clase.



(Bieeen, capítulo 2 subido. Espero que os guste y me deis vuestras opiniones. Gracias por leer. Subiré en cuanto pueda. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

lunes, 2 de junio de 2014

Capítulo 1/ Look after you

Lo cierto es que nunca pensé en enamorarme. Estaba en esa época en la que lo único que quieres es disfrutar, estar con tus amigas, chicos fuera. Realmente nunca tuve mucho éxito con los chicos, no me fiaba de ellos, al contrario que mi amiga Amanda, que tenía uno diferente para cada mes del año, algo natural, una chica castaña como yo, que lo único asombroso que tenía eran mis ojos azules, no tenía nada que hacer al lado de una chica como ella, una clásica nórdica. Claro que le gusté a algún que otro chico, pero ninguno de mi interés, todos eran bajos y emitían voces con tantos tonos que parecían gatas en celo, realmente daba la sensación de que esos gallos perdurarían por siempre. Respecto a este tema; me consideraba prácticamente imbesada, solo me había besado con Robbie Reynols, un curso mayor que yo, pero eso no cuenta ya que me había caído encima de él cuando corría hacia clases, salvo esta leve y ridícula  experiencia, seguía totalmente imbesada; claro que mis amigas, ejerciendo como solo ellas sabían el papel de “Buena y comprensiva amiga que solo le importa tu bienestar” me habían buscado a varios ligues, cada cual peor, pasando por Demon el cara-rata y llegando hasta James, el adicto a la informática, creo que en la cita que tuvimos acabé sabiendo más de ordenadores que mi profesor de informática Paul.
  Ahora, echo la vista atrás y recuerdo con cariño aquella etapa, aunque, para qué negarlo, la adolescencia siempre me ha parecido la etapa más dura de la vida; cambios hormonales bruscos, depresiones, inseguridades… la mayoría de ellas eran infundadas, pero estaban ahí.
Jamás olvidaré el día en que llegó al colegio, con sus vaqueros ajustados, una camisa de un viejo y perdido grupo de Rock y el pelo rubio retirado hacia atrás. Como ya dije antes, nunca fui de las que babeaban por chicos, pero esta vez, como la mayor parte del sector femenino de mi instituto, caí en los encantos de aquel joven de pelo rubio y ojos inquietantemente azules. Al principio no me llamó la atención, era callado y observador, algunas veces se mordía el piercing del labio con nerviosismo. Durante un mes más o menos me encapriché de él de la manera más absurda posible y supongo que como todo lo bueno se acaba, abrí los ojos y simplemente lo empecé a ignorar, como básicamente hacía él conmigo.
 Recuerdo también, que era uno de los chicos más inteligentes y cultos que había conocido jamás, yo tampoco es que fuera una mala alumna, notable tirando a alto, pero me impresionó la cantidad de cosas que sabía. Como no podía ser de otra manera, el chico desprendía arrogancia allá por donde pasaba, nos dirigía su mirada azul con escepticismo y seguía su camino por los anchos pasillos del instituto, con la cabeza bien erguida, aunque he de decir, que era innecesario, ya que era con creces el más alto de mi curso.
En seguida, rumores de todo tipo comenzaron a circular por el colegio; que era hijo de un gran empresario y había estado estudiando en Siberia, Estambul y New York; que era el ahijado perdido de Jennifer Aniston… Yo, de aquellas, una chica sencilla que se había mudado hacía tres años a este pequeño pueblo inglés llamado Brampton, con un grupo bastante sólido de amigas, no tardé demasiado en desenamorarme y olvidarme del chico.
Todo comenzó el día que me pusieron con él para compartir pupitre.
-Bueno chicos, creo que deberíamos empezar a conocernos un poco mejor.- Ya el comienzo del habitual discursito de Paul (si, el profesor de Informática), mi tutor de este año, me dio mala espina, pero sin duda no me esperaba lo que iba a decir a continuación.- Vais a apuntar en un papel 6 preguntas y se las haréis al compañero que tenéis al lado, al fin y al cabo, estaréis juntos todo el curso.
Y con una afable sonrisa se colocó las gafas que se estaban resbalando por la punta de la nariz y se sentó en la vieja silla para después observarnos con fingida tención. Miré a mi compañero que ya estaba escribiendo en una hoja blanca de papel, con un suspiro, resignada a mi suerte, comencé a escribirle las preguntas.
Al cabo de 5 minutos, ambos tenemos las preguntas preparadas y como veo que no hay indicios de que vaya a hablar, empiezo yo.
-¿Cómo te llamas?
-¿No sabes cómo me llamo?
-Si lo supiera, ¿Te lo preguntaría?- Está claro que el chico no es tan listo como nos quiere hacer creer.
-Luke, me llamo Luke.- Puedo notar algo de molestia en su voz. Empezamos bien.
-Te toca.
-¿Qué opinas sobre la encarcelación del viejo sindicalista Chase Newman?
Noto como mi boca se abre en forma de O. Dios mío, este tío es un friki.
-¿Que es injusta?- Medio pregunté medio afirmé. No debió de gustarle mucho mi respuesta, teniendo en cuenta la mueca de desagrado que puso.
Algo me dice que esta clase va a ser muuuy larga.



(Espero que os haya gustado el primer capítulo de #LookAfterYou. ¿Qué pensáis de Luke? ¿Creéis que la clase va a ser tan larga? ¿Cuál es vuestra opinión de la protagonista? ¿Qué os ha parecido? Bueno, simplemente espero que os haya gustado, muchas gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3)