-Hola, Luke.- dije sin darme la vuelta, como si la cosa no
fuera conmigo, pero enseguida estaba caminando a mi lado.
-Es peligroso que andes sola por ahí.- dijo sin un ápice de
burla en su voz.
-Pues ya ves, es lo que hay. Me hace menos gracia a mí que a
ti. Y vete a tu casa ya, tu mamá te debe estar esperando.- A diferencia de él,
la burla no desaparecía de mi voz.
-Vivo solo. De todos modos, no voy a dejar que vayas sola a
tu casa, bebé.- ¡Bien! Ya volvía a ser él mismo, pensé fastidiada.
-Primero, como me vuelvas a llamar bebé te parto la cara,-
Lo que parecía bastante improbable teniendo en cuenta que medía casi el doble
que yo y no hablemos de lo ancho que era, y algo me decía que su anchura se
debía a la cantidad de horas que pasaba en el gimnasio.- Segundo, sé llegar a
casa sola, sin tu ayuda- Se mordió el labio intentando contener la risa, lo que
provocó que mi enfado aumentara.- Tercero, déjame de tratarme como a una cría
¡Tengo la misma edad que tú!
Hay que reconocer que no tenía nada de ganas de andar yo
sola por las siniestras calles de Brampton, no es que sea un pueblo peligroso,
pero nunca se sabe, pero tampoco me hacía ninguna gracia que mi compañía fuera
Luke, no sé qué idea repelía más.
-Primero, te llamaré como me dé la gana, segundo soy cinco meses
mayor que tú y tercero, en caso de que te pase algo, yo soy la última persona
que te ha visto con vida y no quiero meterme en un lío, no creas que me
interesa tu bienestar.
Mi boca se abrió tanto que estaba segura de que llegaba
hasta el suelo. Luke era una persona insoportable, parecía un robot, tenía la
certeza de que carecía de sentimiento alguno además, no se cortaba un pelo en
decir lo que pensaba, sin importarte el daño que eso le causara a los demás.
-Eres un imbécil.- Aceleré el paso tanto como me fue
posible, pero seguía a mi lado sin ningún esfuerzo.
Una sonrisa amarga se extendió por su rostro.
-La mayoría de las chicas no piensan lo mismo.
Abrí la boca, esta vez asqueada.
-La mayoría de las chicas no tienen cerebro.
-¿Y tú sí?- Ahora parecía divertido, sus cambios drásticos
de humor empezaban a ser seriamente alarmantes.
Levanté la cabeza y contesté con la mayor dignidad posible.
-Claro que tengo.- Iba a comenzar a decirle que
probablemente tenía más cerebro que él, pero ambos sabíamos que en una
competición de cerebritos, él sería claramente el ganador, asique me limité a
permanecer callada.
A pesar de que fue el viaje más largo de la historia,
llegamos relativamente pronto a casa. El jardín, normalmente recubierto de
flores de todo los tipos (mi madre tenía una extraña afición por la
jardinería), permanecía oscuro y en calma. De pequeña tenía la ridícula
sensación de que mi jardín estaba plagado de hadas, que salían por las noches
en busca de comida y saltaba encima de las flores como si de camas elásticas se
trataran, por supuesto que hacía años que ya no creía en las hadas, pero
reconozco que me encantaba fantasear con ellas.
-Bebé, ¿Estás bien?
Pestañeé seguidamente intentando recobrar la compostura.
-Perfectamente. Bueno, adiós.
Y le cerré la puerta en las narices. Subí a mi habitación
sin preocuparme en si hacía ruido o no, al fin y al cabo, mis padres estaban en
una de sus cenas de negocios, no hacía falta ser adivina para saber que aún tardarían
un par de horas en llegar. Le mandé un mensaje a Lee para hacerle saber que
estaba en casa sana y salva, me puse el pijama como si mi vida dependiera de
ello y me acosté en el mullido colchón, deseando que los sueños me llevaran con
ellos a mundos inimaginables, sin matemáticas, sin colegio, sin padres, sin
Luke…
Al día siguiente, estaba decidida a plantarle cara a Luke.
Creo que en mi vida alguien me había caído tan mal, además estaba segura de que
el sentimiento era mutuo. No entendía a qué venía su rechazo y su
comportamiento, reconozco que al principio yo no fui la simpatía personificada,
pero igualmente iba a exigirle una explicación. Mis planes se truncaron cuando
lo vi hablar, apoyado sobre una de las taquillas parloteando animadamente con una
bonita chica morena. Realmente me daría igual si no estuviera apoyado en mi
taquilla. Mis buenos propósitos de hacer las paces con él, se esfumaron al
momento.
-¿Os importaría?- Moví mi mano señalando la taquilla.
Sin mediar palabra, se movieron a la taquilla contigua a la
mía. Rodé los ojos y saqué los libros de mi taquilla con parsimonia, con el
propósito de molestar a la pareja y cerré la puerta de mi taquilla con fuerza,
ocasionando que Luke y su amiga dieran un respingo, les regalé una falsa sonrisa
de disculpa y corrí hacia clase.
Solté los libros
sobre la mesa, atrayendo la atención de Lee y Ness.
-¿Qué pasó?
-Nada, que la parejita estaba apoyada en mi taquilla y no me
dejaba abrirla.- Dije irritada recogiéndome el pelo en un desaliñado moño.
-¿Holly y Matt?- Preguntó Vanessa.- No me digas que siguen
juntos, y yo que pensaba quedar con el…
-No, ellos no, Luke y una de un curso superior. Helen, creo
que se llama, es mona.
-Ya sé quién es, muy guapa y poco cerebro, ya sabes.- Dijo
Lee en tono solemne.
-Sí- Dije no muy convencida.- Ya sé.
(Espero que os haya gustado este capítulo, ya sé que lo es
la gran cosa pero me gustaría conocer vuestra opinión dejándome algún
comentario o un tweet a @Ana_Dreaming. Muchas gracias por leer. Besos mis
pequeños lectores. Ana <3 )
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