jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 4/ Look after you

-Hola, Luke.- dije sin darme la vuelta, como si la cosa no fuera conmigo, pero enseguida estaba caminando a mi lado.
-Es peligroso que andes sola por ahí.- dijo sin un ápice de burla en su voz.
-Pues ya ves, es lo que hay. Me hace menos gracia a mí que a ti. Y vete a tu casa ya, tu mamá te debe estar esperando.- A diferencia de él, la burla no desaparecía de mi voz.
-Vivo solo. De todos modos, no voy a dejar que vayas sola a tu casa, bebé.- ¡Bien! Ya volvía a ser él mismo, pensé fastidiada.
-Primero, como me vuelvas a llamar bebé te parto la cara,- Lo que parecía bastante improbable teniendo en cuenta que medía casi el doble que yo y no hablemos de lo ancho que era, y algo me decía que su anchura se debía a la cantidad de horas que pasaba en el gimnasio.- Segundo, sé llegar a casa sola, sin tu ayuda- Se mordió el labio intentando contener la risa, lo que provocó que mi enfado aumentara.- Tercero, déjame de tratarme como a una cría ¡Tengo la misma edad que tú!
Hay que reconocer que no tenía nada de ganas de andar yo sola por las siniestras calles de Brampton, no es que sea un pueblo peligroso, pero nunca se sabe, pero tampoco me hacía ninguna gracia que mi compañía fuera Luke, no sé qué idea repelía más.
-Primero, te llamaré como me dé la gana, segundo soy cinco meses mayor que tú y tercero, en caso de que te pase algo, yo soy la última persona que te ha visto con vida y no quiero meterme en un lío, no creas que me interesa tu bienestar.
Mi boca se abrió tanto que estaba segura de que llegaba hasta el suelo. Luke era una persona insoportable, parecía un robot, tenía la certeza de que carecía de sentimiento alguno además, no se cortaba un pelo en decir lo que pensaba, sin importarte el daño que eso le causara  a los demás.
-Eres un imbécil.- Aceleré el paso tanto como me fue posible, pero seguía a mi lado sin ningún esfuerzo.
Una sonrisa amarga se extendió por su rostro.
-La mayoría de las chicas no piensan lo mismo.
Abrí la boca, esta vez asqueada.
-La mayoría de las chicas no tienen cerebro.
-¿Y tú sí?- Ahora parecía divertido, sus cambios drásticos de humor empezaban a ser seriamente alarmantes.
Levanté la cabeza y contesté con la mayor dignidad posible.
-Claro que tengo.- Iba a comenzar a decirle que probablemente tenía más cerebro que él, pero ambos sabíamos que en una competición de cerebritos, él sería claramente el ganador, asique me limité a permanecer callada.
A pesar de que fue el viaje más largo de la historia, llegamos relativamente pronto a casa. El jardín, normalmente recubierto de flores de todo los tipos (mi madre tenía una extraña afición por la jardinería), permanecía oscuro y en calma. De pequeña tenía la ridícula sensación de que mi jardín estaba plagado de hadas, que salían por las noches en busca de comida y saltaba encima de las flores como si de camas elásticas se trataran, por supuesto que hacía años que ya no creía en las hadas, pero reconozco que me encantaba fantasear con ellas.
-Bebé, ¿Estás bien?
Pestañeé seguidamente intentando recobrar la compostura.
-Perfectamente. Bueno, adiós.
Y le cerré la puerta en las narices. Subí a mi habitación sin preocuparme en si hacía ruido o no, al fin y al cabo, mis padres estaban en una de sus cenas de negocios, no hacía falta ser adivina para saber que aún tardarían un par de horas en llegar. Le mandé un mensaje a Lee para hacerle saber que estaba en casa sana y salva, me puse el pijama como si mi vida dependiera de ello y me acosté en el mullido colchón, deseando que los sueños me llevaran con ellos a mundos inimaginables, sin matemáticas, sin colegio, sin padres, sin Luke…

Al día siguiente, estaba decidida a plantarle cara a Luke. Creo que en mi vida alguien me había caído tan mal, además estaba segura de que el sentimiento era mutuo. No entendía a qué venía su rechazo y su comportamiento, reconozco que al principio yo no fui la simpatía personificada, pero igualmente iba a exigirle una explicación. Mis planes se truncaron cuando lo vi hablar, apoyado sobre una de las taquillas parloteando animadamente con una bonita chica morena. Realmente me daría igual si no estuviera apoyado en mi taquilla. Mis buenos propósitos de hacer las paces con él, se esfumaron al momento.
-¿Os importaría?- Moví mi mano señalando la taquilla.
Sin mediar palabra, se movieron a la taquilla contigua a la mía. Rodé los ojos y saqué los libros de mi taquilla con parsimonia, con el propósito de molestar a la pareja y cerré la puerta de mi taquilla con fuerza, ocasionando que Luke y su amiga dieran un respingo, les regalé una falsa sonrisa de disculpa y corrí hacia clase.
 Solté los libros sobre la mesa, atrayendo la atención de Lee y Ness.
-¿Qué pasó?
-Nada, que la parejita estaba apoyada en mi taquilla y no me dejaba abrirla.- Dije irritada recogiéndome el pelo en un desaliñado moño.
-¿Holly y Matt?- Preguntó Vanessa.- No me digas que siguen juntos, y yo que pensaba quedar con el…
-No, ellos no, Luke y una de un curso superior. Helen, creo que se llama, es mona.
-Ya sé quién es, muy guapa y poco cerebro, ya sabes.- Dijo Lee en tono solemne.
-Sí- Dije no muy convencida.- Ya sé.



(Espero que os haya gustado este capítulo, ya sé que lo es la gran cosa pero me gustaría conocer vuestra opinión dejándome algún comentario o un tweet a @Ana_Dreaming. Muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

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