-¿De qué crees que deberíamos hacer el trabajo de
Literatura?
Durante toda la clase anterior, nuestra profesora la señorita Parks, una profesora con grandes
gafas y con tendencia a leer novelas románticas, nos ordenó hacer un trabajo.
¿El tema? A elegir, lo que supuso tener a un Luke más pesado de lo habitual preguntándome
sobre el temita de nuestro trabajo durante toda la clase, porque por si aún no
lo he mencionado, era con tu compañero de pupitre, en mi caso, Luke.
-Luke- Dije ya cansada- Es para dentro de dos semanas. Tranquilízate.
Esto pareció ponerlo aún más nervioso, se mordió el labio y
comenzó a caminar a grandes zancadas por el largo pasillo del instituto. A
pesar de que me costaba seguirle el paso, procuré que no se notara.
Primera norma: No manifestar jamás debilidad frente al
enemigo.
Vale, puede que yo sea un poco melodramática pero realmente
jamás me perdonaría parecer débil ante Luke, sería demasiado bochornoso y
humillante.
-Escucha, lo haremos
sobre la literatura renacentista. ¿Te parece bien?
Una mueca apareció en su cara.
-En el Renacimiento todo está muy idealizado, no es la manera
correcta de ver la vida. Quizás lo mejor sea el barroco.
-¿El barroco?- Ahora quien tenía una mueca de asco en la
cara era yo.- El barroco era un estilo sobrio, sin vida.
-Simplemente reflejaba la cruda realidad.- Argumentó él.
-De manera exagerada y sin censura. Además era muy negativo.
-En cambio, la del renacimiento era todo fantasía, todo era
bonito y alegría.
-¿Qué tiene eso de malo?
-Que no todo es bonito y alegría.
-En la literatura debería serlo.
Nos quedamos mirando a los ojos intentando intimidar el uno
al otro, pero sin previo aviso, una sonrisa se extendió por su rostro. Creo que
era la primera vez que había visto una sonrisa sincera en el rostro de Luke, y
por una razón muy tonta, yo también sonreí.
-Está bien- Dijo, al fin.- Lo haremos sobre la literatura
del renacimiento. Hasta mañana, bebé.
No me di cuenta hasta ese momento que ya estábamos fuera del
colegio. La conversación con Luke había sido tan estimulante que me había
olvidado completamente de esperar a Lee y a Ness. Sin contar el ridículo apodo
con el que se despidió Luke, yo diría que ha sido la conversación más normal
que habíamos tenido hasta el momento. Con un suspiro retiré de mi campo de
visión un mechón de pelo rebelde que había caído sobre mis ojos y me dirigí a
mi casa.
-¿Se puede saber por qué no nos esperaste? Estábamos muy
preocupadas, siempre nos esperas y de repente bluf, desapareces, a Ness casi le
da un ataque.- Lee me estaba chillando al otro lado del teléfono.
-Lo siento- Murmuré mientras garabateaba en mi cuaderno de
matemáticas.
-¿Por qué te fuiste sin nosotras?
-Salí de clase hablando con un compañero y se me olvidó.
-¿Con quién?
-Un compañero, no recuerdo quién.- Sabía que Lee no me iba a
pasar esta.
-Haz memoria.
-Luke.
Se produjo un silencio al otro lado de la línea, un silencio
inquietante.
-Lee, ¿Sigues ahí?
-Sí. Estaba asimilando eso de que estuviste hablando con el
sabelotodo de Luke- Se burló ella.-Te acabarás enamorando de él y todo.
-Ya ves. ¿Hoy vas a trabajar?
-Sí, Ness no puede así que más te vale venir.
-Lo sé. Bueno, voy para allá, nos vemos.
Durante todo el camino al “Bar de Bob”, estuve pensando en
lo que dijo Lee. Yo jamás me enamoraría de alguien como Luke, eso lo tenía
claro. Había tenido dos novios a lo largo de mi corta vida, ambos eran polos
absolutamente opuestos a Luke. Mientras ellos eran expresivos y divertidos,
Luke era soso y taciturno, además de un pedante insoportable.
Abrí la puerta del bar acompañada con un chirrido de las
bisagras.
-Hola Bob. Siento haberme ido ayer tan rápido- Me empecé a
disculpar.
-No hay problema, Lee me contó lo que pasó. Pero deberías
decírselo a tus padres- Me aconsejó con una sonrisa. ¿Acaso este hombre nunca
se cansaba de sonreír?
-¿Alguien me ha llamado?- Asomó la cabeza Lee por la puerta
de la cocina.- Ah, ya estás aquí. Ve a servir a la mesa de la esquina, lleva
esperando unos diez minutos.-Ordenó.
Resignada, me dirigí a la mesa más retirada del local con lápiz
y libreta en mano.
-¿Qué desea?- Pregunté sin levantar la mirada de mi libreta.
-Hola a ti también.
(Hola. Primero disculparme por la tardanza, pero estuve muy
muy ocupada. ¿Qué tal todo? ¿Os ha gustado este capítulo? Bueno, en todo caso
espero que sí os haya gustado. Muchas gracias por leer. Besos mis pequeños
lectores. Ana <3)
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