Han pasado ya tres años desde que tuvimos nuestra pequeña
aventura. Han pasado ya muchas cosas desde entonces. De mi verdadero padre, no
volví a saber nada, nunca lo conocí realmente, así que no es algo que me haya
dolido, de mi verdadera madre sólo sé que falleció, pero no en la guerra, sino
en el pequeño estado americano de Illinois, a ella, sí que la conocí…
Hace tres años.
-Abuela, ¿Por qué me
tapas los ojos?
-Tengo una sorpresa.
De repente, las suaves
manos de Anissa, escapan de mi cara, para dejarme ver a una hermosa señora
sentada cuidadosamente en el sofá. Con una tímida sonrisa me mira con
detenimiento.
-Tú eres Lena.- Dice
con una voz ronca y profunda. No me pregunta, sabe que no es necesario.
-Así es.- Miro a
Anissa preguntándole con la mirada quién es esta extraña mujer.
-Lena, ella es mi
hija, tu madre.
Abro los ojos con
asombro y un sonoro suspiro escapa de mis labios. No me parezco mucho a esta
mujer, ella es mucho más guapa, quizás tenga algún rasgo suyo, pero no mucho
más.
-No nos parecemos en nada.-
Para variar, mi lengua no se deja domar y dice lo que le viene en gana.
Las dos ríen
suavemente.
-Sí que os parecéis.-
Dice finalmente paseando la mirada de la una a la otra, comprobando que está en
lo cierto.- Sois iguales.
Presente.
Miro al cielo con una sonrisa mientras los labios de Ashton
recorren mi cuello.
-¿Qué piensas?
-Nada.- Levanto la cabeza y recibo un suave beso en los
labios. Sonrío, saben a mora, como siempre.
-¿Me estás diciendo que por esa pequeña y hermosa cabecita
tuya no está pasando nada?
-Simplemente estaba pensando en todo lo que pasamos hasta
ahora.
-Fue interesante.
-Y doloroso.- Le recuerdo.
Asiente y me pega aún más a su pecho. Estamos en el parque
al lado del que fue nuestro instituto, junto a los peces, en nuestro lugar
particular.
-Lo siento.- Se disculpa al cabo de un rato.
-¿Por qué?
-Hice que te pelearas con Debbie y te presioné un poco para
adivinar lo que pasaba en tu familia.
Es cierto que Debbie y yo no volvimos a ser amigas, pero poco a poco,
nos vamos acercando, sé que no seremos amigas como antes, se puede perdonar,
pero no está permitido olvidar. Da igual si el recuerdo es bueno o malo, todo
lo que has pasado te lleva a dónde estás, a tu lugar, te lleva a ser tú mismo.
-¿Te acuerdas de cuando pillamos a Oli besándose con tu
hermana?
Me río fuertemente, provocando que las pocas personas que
pasan a nuestro lado se giren, Ashton
ríe conmigo.
-¡Claro que me acuerdo! Darrel se puso roja como un tomate,
y no me extraña, se estaban comiendo la boca!
-Hacían lo que hacemos nosotros.
Genial, ahora soy yo la que debe tener el color de una señal
de “Stop”.
-Creo que se van a mudar juntos. Mi hermana no aguanta más
tiempo en ese piso de, cito textualmente “Adictas al sexo peligroso”.
Nos quedamos mirando de nuevo los peces y sonrío al ver a
uno chiquitín luchando por salir a la superficie, no puedo evitar identificarme
con él, al final he levantado cabeza, con ayuda de las personas que me quieren
pero la he levantado.
-Lena- Por el tono de Ashton sé lo que me va a decir.- ¿Te
ha contado algo tus padres sobre tu adopción?
Niego con la cabeza, aún no me han contado nada, me da
igual. Como bien me dijo Oli, el mundo gira, y nosotros con él y yo he
aprendido a girar, soy principiante aún, pero sé hacerlo. He aprendido a
aceptarme, también he terminado por acostumbrarme a los piropos de Ash, a que
me los dice de verdad, porque hay gente que es sincera por naturaleza, y unos
grandes ojos marrones pueden decir más que los ojos más bonitos jamás vistos.
Entiendo que mis padres no me hayan dicho nada, quizás a ellos les haga más
daño que a mí, el miedo al dejar de ser querido, al abandono. Pero algo he
aprendido de mi pequeña aventura y es, que aunque todo esté negro, siempre hay
algo o alguien, que te hará de antorcha, que te guiará y te calentará y velará
por ti, porque a veces no es necesario buscarlo, llega solo, como una pequeña
semilla de diente de león que lleva el viento; porque, señoras y señores, esta semilla,
traviesa, divertida e incluso descarada, es lo que se conoce vulgarmente como
felicidad.
(Bueno, bueno, aquí está el último capítulo de #SpeakNow.
Espero que os haya gustado, sé que no fue la cosa más bonita del mundo, pero de
los errores se aprende y con la cantidad de ellos que tengo, espero haber
mejorado algo. Muchísimas gracias por leer, aunque he de decir, que esto no
termina aquí, habrá más novelas de otros personajes, quizás me centre más en lo
romántico que en la acción en sí, todo lo contrario que esta historia, pero
bueno, ya veremos. Si queréis alguna historia de alguien en particular mi
avisáis y listo, sino, hago yo el que se me ocurra. Muchos besos mis pequeños
lectores. Os quiero. Ana <3 )