jueves, 29 de mayo de 2014

Capítulo 26 (Último) /Speak Now

Han pasado ya tres años desde que tuvimos nuestra pequeña aventura. Han pasado ya muchas cosas desde entonces. De mi verdadero padre, no volví a saber nada, nunca lo conocí realmente, así que no es algo que me haya dolido, de mi verdadera madre sólo sé que falleció, pero no en la guerra, sino en el pequeño estado americano de  Illinois, a ella, sí que la conocí…
Hace tres años.
-Abuela, ¿Por qué me tapas los ojos?
-Tengo una sorpresa.
De repente, las suaves manos de Anissa, escapan de mi cara, para dejarme ver a una hermosa señora sentada cuidadosamente en el sofá. Con una tímida sonrisa me mira con detenimiento.
-Tú eres Lena.- Dice con una voz ronca y profunda. No me pregunta, sabe que no es necesario.
-Así es.- Miro a Anissa preguntándole con la mirada quién es esta extraña mujer.
-Lena, ella es mi hija, tu madre.
Abro los ojos con asombro y un sonoro suspiro escapa de mis labios. No me parezco mucho a esta mujer, ella es mucho más guapa, quizás tenga algún rasgo suyo, pero no mucho más.
-No nos parecemos en nada.- Para variar, mi lengua no se deja domar y dice lo que le viene en gana.
Las dos ríen suavemente.
-Sí que os parecéis.- Dice finalmente paseando la mirada de la una a la otra, comprobando que está en lo cierto.- Sois iguales.
Presente.
Miro al cielo con una sonrisa mientras los labios de Ashton recorren mi cuello.
-¿Qué piensas?
-Nada.- Levanto la cabeza y recibo un suave beso en los labios. Sonrío, saben a mora, como siempre.
-¿Me estás diciendo que por esa pequeña y hermosa cabecita tuya no está pasando nada?
-Simplemente estaba pensando en todo lo que pasamos hasta ahora.
-Fue interesante.
-Y doloroso.- Le recuerdo.
Asiente y me pega aún más a su pecho. Estamos en el parque al lado del que fue nuestro instituto, junto a los peces, en nuestro lugar particular.
-Lo siento.- Se disculpa al cabo de un rato.
-¿Por qué?
-Hice que te pelearas con Debbie y te presioné un poco para adivinar lo que pasaba en tu familia.
Es cierto que Debbie y yo  no volvimos a ser amigas, pero poco a poco, nos vamos acercando, sé que no seremos amigas como antes, se puede perdonar, pero no está permitido olvidar. Da igual si el recuerdo es bueno o malo, todo lo que has pasado te lleva a dónde estás, a tu lugar, te lleva a ser tú mismo.
-¿Te acuerdas de cuando pillamos a Oli besándose con tu hermana?
Me río fuertemente, provocando que las pocas personas que pasan a nuestro lado se giren, Ashton  ríe conmigo.
-¡Claro que me acuerdo! Darrel se puso roja como un tomate, y no me extraña, se estaban comiendo la boca!
-Hacían lo que hacemos nosotros.
Genial, ahora soy yo la que debe tener el color de una señal de “Stop”.
-Creo que se van a mudar juntos. Mi hermana no aguanta más tiempo en ese piso de, cito textualmente “Adictas al sexo peligroso”.
Nos quedamos mirando de nuevo los peces y sonrío al ver a uno chiquitín luchando por salir a la superficie, no puedo evitar identificarme con él, al final he levantado cabeza, con ayuda de las personas que me quieren pero la he levantado.
-Lena- Por el tono de Ashton sé lo que me va a decir.- ¿Te ha contado algo tus padres sobre tu adopción?
Niego con la cabeza, aún no me han contado nada, me da igual. Como bien me dijo Oli, el mundo gira, y nosotros con él y yo he aprendido a girar, soy principiante aún, pero sé hacerlo. He aprendido a aceptarme, también he terminado por acostumbrarme a los piropos de Ash, a que me los dice de verdad, porque hay gente que es sincera por naturaleza, y unos grandes ojos marrones pueden decir más que los ojos más bonitos jamás vistos. Entiendo que mis padres no me hayan dicho nada, quizás a ellos les haga más daño que a mí, el miedo al dejar de ser querido, al abandono. Pero algo he aprendido de mi pequeña aventura y es, que aunque todo esté negro, siempre hay algo o alguien, que te hará de antorcha, que te guiará y te calentará y velará por ti, porque a veces no es necesario buscarlo, llega solo, como una pequeña semilla de diente de león que lleva el viento;  porque, señoras y señores, esta semilla, traviesa, divertida e incluso descarada, es lo que se conoce vulgarmente como felicidad.



(Bueno, bueno, aquí está el último capítulo de #SpeakNow. Espero que os haya gustado, sé que no fue la cosa más bonita del mundo, pero de los errores se aprende y con la cantidad de ellos que tengo, espero haber mejorado algo. Muchísimas gracias por leer, aunque he de decir, que esto no termina aquí, habrá más novelas de otros personajes, quizás me centre más en lo romántico que en la acción en sí, todo lo contrario que esta historia, pero bueno, ya veremos. Si queréis alguna historia de alguien en particular mi avisáis y listo, sino, hago yo el que se me ocurra. Muchos besos mis pequeños lectores. Os quiero. Ana <3  )

viernes, 23 de mayo de 2014

Capítulo 25 /Speak Now

El primer pensamiento que pasa por mi mente es: “Pobre, no sabe lo que se le viene encima”,  y realmente, es así, no tiene ni idea de lo que está diciendo ¿Cómo le puede gustar a Ashton una persona como yo? ¿Qué solo tiene un amigo y que es una negada para las relaciones sociales? ¿Una persona que tiene una autoestima tirando a mediocre? Y esto mismo se lo hago saber a Ashton.
-Bueno, no sé.- Responde con su eterna sonrisa.- Pasó y punto, un conjunto de factores, supongo.
-¿Conjunto de factores?- Levanto las cejas con burla. Me froto los brazos; está comenzando a refrescar.
-Sí, ya sabes, eres… gra… graciosa, y… bueno, ya sabes, - Frunce el ceño cansado de sus propios tartamudeos.- Eres guapa, a pesar de que no lo sepas; te preocupas por tu hermana; esas pequeñas pecas que cubren esa nariz que arrugas cuando intentas encontrar una solución o no entiendes algo.- Con un leve toque me golpea la nariz con el dedo índice.
Me sonrojo notoriamente y me entretengo mirando los gorriones que se encuentran a un par de metros nuestra.
-Además…
Una sonrisa traviesa escapa de sus labios.
-¿Además?
-Adoro cuando te sonrojas.
Esta vez no aparto la mirada y dejo que vea el intenso color de mis mejillas, lentamente se acerca a mí y roza sus labios con los míos, de repente, todo el frío que sentía hacía unos minutos desaparece, convirtiéndolo en calor y en traviesas burbujas en mi estómago.
-También me gustan bastante tus besos.-Susurra.
Sin esperar ni un minuto más, le beso. Es increíble la sensación que Ashton me transmite, no voy a decir que me veo bonita, porque nunca me veré así, pero me siento yo. Sus labios se mueven con mis labios con mejor sincronización que los mejores bailarines de ballet. Poco a poco, el beso se vuelve más desesperado y profundo, Ashton hunde las manos en mis cabellos. Este beso ya no es como los anteriores, y me sorprendo a mí misma respondiendo a ese beso con la misma pasión que él.
-Wow- Digo una vez que nos separamos.
-Ya.- Las mejillas de Ashton están rojas y sus ojos poseen un brillo especial. Me pregunto qué pintas tendré yo ahora.- Deberíamos irnos, empieza a refrescar.
Se levanta y se sacude los pantalones, manchados de hierba y tierra. Me mira desde su altura, yo aún estoy sentada apoyando mi costado en el árbol.
-¿Vamos?- Pregunta, curioso.
Claramente yo no estoy en condiciones de levantarme.
-¿Me ayudas?
Una mueca divertida pasa fugazmente por su cara. Alarga su mano hacia mí y la cojo sin dudar, es suave, y tira de mí hacia él.

Aún seguimos de la mano cuando caminamos hacia la casa.
-A todo esto, yo prácticamente me he declarado y en cambio, tú no.
-¿Es necesario?
-¡Por supuesto que lo es!- Finge indignación.
-Puede que me gustes un poco. -Digo aparentando interés por el camino de tierra que nos lleva hacia la casa de Anissa.
Se rasca la barbilla con las manos y para de caminar.
-¿Qué?- Pregunto.
-Dímelo mirándome a los ojos.
Ruedo los ojos y le miro.
-Ash.
-Que.
-Me gustas.
Una sonrisa del tamaño de la Cordillera de los Andes se extiende por su cara.
-Suena mejor de lo que imaginé.- Anuncia mientras reanudamos la vuelta hacia la casa.
-¿Lo imaginaste?
-Sí.-Dice sin un ápice de vergüenza en su cara.
Solo le sonrío y entramos juntos en la casa de Anissa. En cuanto cruzamos el umbral de la puerta la cara de Oliver y la de Anissa se giran hacia nosotros, y su mirada se posa en nuestras manos entrelazadas. Me temo que nunca olvidaré sus caras.



(Siento, siento muchísimo no haber podido subir antes, pero estuve realmente muy liada. Espero que hayáis disfrutado de este capítulo. ¿Qué os ha parecido? ¿Durará la relación con Ashton? ¿Cómo serán las caras de Anissa y Oli?  Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores, espero subir pronto. Ana <3 )

sábado, 17 de mayo de 2014

Capítulo 24/Speak Now

-Lena, ¿Te encuentras bien?
Supongo que mi nivel de palidez debía de estar en un límite alarmante. Necesito  de ese valioso Té para mantener mínimamente la compostura; con un pequeño sorbo me obligo a hablar.
-Este señor de aquí, el de la parte derecha de la foto, es el que vino a mi casa.
-¿Cómo que fue a tu casa?-Anissa me quita, inquieta, la foto de las manos y la vuelve a guardar rápidamente en su sitio.
-Sí, a decirle a su madre que le contara la verdad o algo así….-Comienza a explicar Oliver, pero enseguida para para echarme una mirada de preocupación.-Lena, ¿Segura que te encuentras bien?
Me siento como un gato al que han encerrado en una pequeña caja y que por mucho que arañe no saldrá. Mi mirada pasa, angustiada, por todas las partes de la habitación, intentando encontrar una salida.
-Necesito salir de aquí.- Consigo decir.
-Por esa puerta se llega al jardín.
Miro la puerta corredera que me lleva al precioso pero pequeño jardín. En una esquina, al fondo, hay un pequeño roble, supongo que recién plantado, y es justo ahí a donde me dirijo. Abatida, me dejo caer a su lado y apoyo mi espalda contra el tronco. Y repaso todo lo que me ha pasado en estos últimos meses. ¿Está justificado lo que hizo mi madre con mi hermana? Es decir, lo hizo con buena intención… ¿No? Pero me siento engañada, traicionada y herida, nunca pensé que conocer algo así dolería tanto, siempre fui de la filosofía “Lo que no te mata, te hace más fuerte” pero esto ya pasa de mi capacidad de comprensión,  puede que lo que me está matando no sea físicamente, pero me está desgastando por dentro. Lentamente dos lagrimones caen por mis, ya muy pálidas, mejillas ¿Cómo será a partir de ahora la cena de navidad?  ¿Y mis vacaciones? Sin darme cuenta, el cielo ya está adquiriendo el tono rosado que me avisa de que en breves instantes se pondrá el sol.
-¿Lena?
Asomo una mano por un lateral del árbol y la sacudo para avisar de dónde me encuentro. Una persona se sienta a mi lado y me pasa el brazo por los hombros.
-Mi pequeña Lena… Todo irá bien.
Asiento imperceptiblemente con la cabeza. Después de unos minutos de silencio me decido a hablar.
-Entonces… ¿Eres mi abuela?
Una sonrisa se asoma por sus labios y ahora es ella quien asiente con la cabeza.
-Aunque no lo parezca, y tú no me conozcas de nada, yo sé mucho de ti. Sé que eres una buena estudiante y sé todas tus notas. Me preocupo mucho por ti.
-Está bien eso de que alguien se preocupe por mí.
Anissa, o mi abuela, pone cara de espanto.
-¡No digas eso! Tu familia adoptiva, - Sin poder evitarlo, un escalofrío me recorre de pies a cabeza al escuchar “Familia adoptiva”. Me contengo para no ponerme a llorar de nuevo como una tonta.- te adora, y tus padres, mi hija y su marido, también, me llamaban continuamente para que le dijera como os iba a ti y a tu hermana.
“Que guay”-pienso.- “Parecemos una familia de neandertales, aquí todo a lo grande, familia en todas partes.” En lugar de decir todo lo que estoy pensando, pregunto.
-¿Por qué no me llamaban ellos? Deberían habérmelo dicho.
-¿Quiénes?
No me extraña que se pierda, no todo el mundo tiene dos madres y cuatro padres.
-Todos.
-Es complicado.
Escuchamos unos pasos a lo lejos y Anissa se levanta.
-Por cierto.- Una sonrisa comienza a formarse en mis labios.- ¿Te puedo llamar abuela?
-Es lo que soy ¿No?- Ambas sonreímos, después de una última mirada, se da la vuelta y entra en la casa, no sin antes hablar con la persona que viene hacia aquí.
-Hola.- Ashton se sienta enfrente de mí con las piernas cruzadas, al más estilo indio.
-Hola.
Acerca sus manos a mi cara y retira los dos mechones que me impiden verlo completamente.
-Estoy orgulloso de ti.- Dice luego de jugar un rato con mi pelo.
-¿Por qué?
-Lo has llevado bien.
-No me quedaba otra.
-Tú también deberías sentirte orgullosa.- Sus ojos viajan a mis labios, pero enseguida se clavan en mis ojos.
- ¿Y ahora por qué?
Y dice algo que no me esperaba, que ni en mil años lo hubiera imaginado.
-Porque me estás empezando a gustar, más de lo recomendable.



(Uh, Uh ¿Cómo es este Ashton eh? De todas formas, aquí tenéis el capítulo 24, la novela está por terminar, aunque haré otra, por supuesto en el mismo blog. ¿Qué pensáis de este capítulo? ¿Pasará algo con el padre de Lena? ¿Qué pasará en el siguiente? Os agradecería comentarios u opiniones, estos días ando un poco de bajón… Muchas gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

martes, 13 de mayo de 2014

Capítulo 23/Speak Now

-¿Qué hacéis aquí?-Pregunta mirando a ambos lados lados de la calle como si temiera que alguien la viese hablando con nosotros.- Venga, pasad.
Nos abre la puerta y entramos por segunda vez en esa semana en aquella acogedora casa, me detengo a observar una foto apoyada en el hall.
-Venga, camina.- Me empuja Oliver suavemente hacia delante incitándome a que continuara andando.
Cuando llegamos al salón, ellos se sientan alrededor de la mesa situada en el centro de la majestuosa habitación, cojines de cachemir, el tapiz de las sillas suave como la seda, mantas de lana pura reposando en los brazos de los sillones, no pude menos que sentirme impresionada, así que, cuidadosa, me siento recta en uno de los bonitos sillones y coloco mis manos cuidadosamente en mi regazo, Ashton, por el contrario, se recuesta con comodidad solo le falta poner los pies en la mesa, no, espera, lo acaba de hacer, por el contrario, Oliver prefiere quedarse de pie, observando el lugar con desconfianza.
-Muchacho.-Llama la atención a Ashton.- Haz el favor de quitar tus sucios pies de mi mesa.
Sin mencionar una palabra, hace lo que le ordena la anciana.
-Hace buen tiempo ¿No?-Pregunta Anissa.
Como es obvio, yo no he venido aquí a charlar cosas triviales.
-Sí, mejorable.- Responde Oliver simpáticamente, dispuesto a mantener una animada charla sobre el tiempo con la mujer.
-Bueno, Anissa, ¿o le puedo llamar abuela?
Me golpeo mentalmente por estúpida, claro que Anissa me recuerda a alguien, me recuerda a mí, ¿No es ese el arco de mis cejas? ¿No es así como arrugo la nariz cuando me molesta algo?
Mis compañeros de habitación se quedan petrificados, no creían que sacara el tema tan rápido. Pero me siento cansada, lo único que pido es la verdad ¿Por qué no me la conceden de una vez por todas?
-Y ¿Bien?-Insisto.
-¿Cómo sabes eso?-Consigue articular después de unos segundos.
-Eso no es de su incumbencia.- Digo fríamente.- Usted me lleva escondiendo cosas que sí tienen que ver conmigo, así que, va buena si espera que revele… mis fuentes y la única baza que tengo.
-Es justo.
-Claro que lo es. Hable ahora.
De repente, unas lágrimas empiezan a aflorar de los ojos de Anissa.
-Te pareces tanto a ella… Era tan curiosa, era muy buena niña ¿sabes? Esos ojos son iguales que los suyos… Sabía que acabarías descubriendo todo…
-Se le ha ido la olla.- Me susurra Ashton mientras la buena señora sigue musitando cosas para sí misma.
-Anissa. ¿De quién habla? ¿A quién me parezco?
-A tu madre, naturalmente.
-Mi madre está viva, no hable de ella en pasado.
Me mira tiernamente para a continuación salir de la habitación y volver poco después con una bandeja con tazas repletas de Té, en seguida nos abalanzamos sobre ellas con ansiedad.
-Lena, verás- Se rasca pensativamente la frente.- Es cierto que yo soy tu abuela…
-Dígame algo nuevo.
-Tu madre y tu padre se casaron muy jóvenes…
-Eso no es cierto.- Interrumpo.- Mis padres se casaron muy tarde.
-Déjame terminar.- Ordena.- Tuvieron a tu hermana, y luego a ti. Pero a tu padre en seguida le metieron en un caso importante, era policía, algo turbio y lo destinaron a Afganistán, y os dieron en adopción a diferentes familias, a ti te dieron justo al salir del hospital- De ahí la foto que tengo con Anissa.-  Os dieron a diferentes familias porque temían que tu hermana recordara algo de ellos, y no les convenía, ellos estaban en peligro y os podían involucrar a vosotras también, así que se fueron. De todas formas no creo que la pobre niña recordara algo. ¿Estás bien?
A estas alturas me costaba respirar y me empezaron a sudar las manos. Asentí.
-Sé que al cabo de un tiempo, tu hermana apareció en tu casa, y tu madre adoptiva no podía aceptarla, no podía estar contigo, al enterarme me comuniqué con ella y juntas nos inventamos una curiosa historia sobre infidelidades y cosas así, para alejarte de ella.
Trago duro y la animo a proseguir con su historia.
-De esta manera mantuvimos las distancias con ella.- Respira profundo y sé que se prepara para soltar la bomba.- Hace poco tu padre volvió.
-Y ¿Mi madre?
-No sé nada de ella, aún no hablé con tu padre.
-Tienes… Tienes, ¿Tienes alguna foto de él?
Oliver y Ashton están callados a mi lado, y tensos, como si tuviera dos escoltas personales, por un momento me hace sentir mejor, por un momento.
Anissa se levanta y comienza a rebuscar entre los desordenados cajones del viejo mueble situado al lado de una ventana que va del suelo al techo. En seguida vuelve moviendo sus pequeñas piernas hacia nosotros.
-Aquí tienes.
Creo que ahora sí que necesito aire.


(¡Hola! Aquí está el capítulo 23, espero que os haya gustado. ¿Quién será el padre de Lena? ¿Le estará contando Anissa la verdad? ¿Qué habrá pasado con la madre de Lena? ¿Qué pensáis de este capítulo? Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3)


sábado, 10 de mayo de 2014

Capítulo 22/Speak Now

Me acomodo como puedo en las aburridas sillas de mi poco iluminada aula mientras anoto lo que escribe mi profesora en la pizarra. Achino los ojos con cuidado intentando acertar con lo que está escrito con una pulcra letra; Gustavo Adolfo Bécquer, poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo. Por ser un romántico tardío, ha sido asociado igualmente con el movimiento posromántico, con curiosidad fijo mi mirada hacia el verso que está al lado de su autor:
“Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
      jugando llamarán.”
¿Volverán las oscuras golondrinas de nuevo a mí? Me pregunto mientras recojo las cosas que cubrieron durante mi clase toda la mesa y salgo, apurada, de mi clase. Con las prisas me choco de lleno con Ashton quien me estaba esperando con Oliver a la salida de mi aula.
-¡Con cuidado cabra loca!- Brama Oli divertido.
Ashton se ríe con él y yo frunzo el ceño, no estoy acostumbrada a verlos juntos, y menos aún a reírse juntos  de mí como si fueran amigos de toda la vida. Con un suspiro paso de ellos y me dirijo a mi taquilla intentado ignorar las risas de mis dos locos amigos que suenan a mis espaldas.
Cuando termino de meter las cosas en mi taquilla, la cierro con fuerza intentando llamar la atención de los dos chicos que se siguen riendo.
-¿Terminasteis?
-Si.- Asienten ambos con la cabeza y vamos andando y bromeando hacia al coche de Oliver.
-¿Lena?
Me giro y me encuentro con la persona que menos ganas tengo de ver.
-¿Qué quieres?
-¿Podemos hablar un rato?- Pregunta Debbie mientras envuelve su rojizo pelo alrededor de su dedo, nerviosa.
Miro a mis amigos que me siguen andando sin darse cuenta de mi parada y la vuelvo a mirar. Con una sonrisa sincera me disculpo y salgo corriendo hacia el coche de Oliver.

-Te aguantas.
-Venga, es injusto.
-De eso nada monada.
-Ya sé que soy monísimo pero córtate un poco.
-Eres…
-¡Chicos! Dejadlo, ahora ya está.
Le mando desde el asiento delantero del sucio coche una sonrisa ganadora a Ashton quien me responde con una fingida mueca de disgusto. El problema apareció cuando ambos queríamos sentarnos en el asiento de delante del viejo Seat de Oli. ¿La ganadora? Yo.
-Para de jugar con la radio.
-Buf- Me quejo irritada.
Cuando por fin llegamos a la casa de Anissa Moore. Mis pies se niegan a bajar del coche y creo que me está dando un pequeño ataque de pánico.
-Oliver- Ordena Ashton sin posibilidad ninguna de réplica.- Ve a conseguir una botella de agua con limón o simplemente agua carbonata.
Oliver solo asiente y corre hasta el bar más cercano.
-Lena, mírame, tranquilízate, todo va a salir bien- Con cuidado, pasa su brazo alrededor de cintura y me ayuda a salir del coche.
Delicadamente posa sus labios en mi frente dejando un pequeño beso y caminamos hasta Oliver que viene corriendo hacia nosotros con una botella en la mano y con un señor detrás diciéndole improperios.
-¿Qué ha pasado?
-No tenía dinero y tenía que conseguir agua.-Se disculpa.
-¿La has robado?- Puedo notar como mis ojos se abren considerablemente por el asombro. Aún así, destapono la botella y le doy un trago, mi rostro va adquiriendo rápidamente su color original.
Solamente se encoge de hombros en un gesto de despreocupación. Sin darle mayor importancia, nos dirigimos hacia la casa de Anissa Moore. Cuando ya estamos delante de la puerta, Ashton nota mi nerviosismo de manera que me sujeta con fuerza de la mano y justo cuando Oliver no mira, se acerca y me da un pequeño beso en los labios.
-Todo saldrá bien- Susurra en mi oído provocando que toda la piel de mi cuello se erice.
-Llamemos.- Digo como respuesta intentando ocultar mi turbación.
Cuando la pequeña señora abre la puerta, no puedo evitar forzar una sonrisa y decir:
-Volvemos a vernos.



(Siento, siento mucho esta mierda de capítulo, pero ayer llegué cansada de mi excursión y es lo que hay, si puedo subir mañana, intentaré hacerlo mejor. ¿Qué pensáis del capítulo? ¿Tendrá algo nuevo que decir Anissa o volverá a mentirles? Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3)

domingo, 4 de mayo de 2014

Capítulo 21/Speak Now

Me separo muy despacio de sus labios, ahora de un color rojo fuerte, y miro sus ojos que aún siguen cerrados; sus pestañas dibujan extrañas formas en sus pómulos incitando a que mueva  el dedo índice y resiga cuidadosamente cada una de ellas, su piel es suave, tal y como imaginé. Ashton forma una sonrisa y me descubre sus enormes y buenos ojos marrones que se clavan velozmente en los míos e instintivamente sonrío y aparto la mirada sonrojada.
-Deberíamos entrar- Digo después de mirar atentamente las baldosas de piedra que están a nuestros pies.- Aún no sabemos qué hacer con la carta, de todos modos seguro que Oli y mi hermana estarán pensando que estamos haciendo cosas malas aunque no andan lejos de la realidad, bueno em… quiero decir, esto es algo normal, no es malo, pero que tampoco es bueno y, ya sabes… pero claro… sí.
Me doy una paliza mental por tener la costumbre de hablar rápido, sin sentido y por ponerme nerviosa con facilidad. Con frustración mezclada con vergüenza, mucha vergüenza, camino hacia el orfanato con Ashton pisándome los talones soltando risitas.
Cuando cruzamos la puerta de la sala de visitas, vemos a Darrel y a Oliver mirándonos fijamente.
-Ash.-Siseo.
-¿Qué?
-Te lo dije. Tienen cara de depravados.
Ashton se muerde el labio para no soltar una carcajada, gesto que produce un autocontrol inmenso por mi parte para no acercarme y besarlo yo esta vez.
-¿Y bien?
-¿Y bien qué?
-¿Por qué tardasteis tanto?
- Le estuve contando lo de la carta.- Finjo desinterés y cruzo mis brazos en mi pecho.
-¿Tanto tiempo?
-Tampoco fue tanto.- Habla Ashton esta vez.
-Media hora.
-¿¡Media hora!?- Exclamamos a la vez.
Empiezo a notar la garganta muy seca, esto no va a colar. Con disimulo alargo la mano hacia la botella de agua y le doy un sorbo.
-Pues bien que le distéis a la lengua.
El rostro se me congela y empiezo a escupir agua y a toser. En seguida la sangre me sube a la cabeza adquiriendo la tonalidad de un tomate maduro.
-¿Cómo has dicho?
-Que le habéis dado a la lengua, ya sabes, que habéis hablado mucho, es una  expresión. Incultos. Deberíais haber visto vuestra cara.
Miro a Ashton que está lejos de estar como yo, se halla tranquilamente sentado en el respaldo de una silla mirándome con interés, al notar mi mirada sobre él me guiña un ojo, ruedo los ojos divertida.
Darrel, en cambio me escruta con la mirada, intentando descifrar lo que pasa por mi cabeza, sonrío inocentemente y ella niega con una sonrisa en los labios.
-Entonces, es probable que yo sea adoptada- Afirmo. Y un dolor punzante atraviesa mi pecho, lo ignoro y me obligo a continuar.- También puede ser que esta señora sea una loca o… que yo sea un caso de niños robados.
Al darme cuenta de todo lo que he dicho, dejo caer mi cuerpo en la silla más cercana y me tapo la cara con las manos. De repente me doy cuenta de una cosa.
-Por lo tanto, a lo mejor no eres ni me hermanastra.
Esto es la gota que colma el vaso, pequeñas gotas caen de mis ojos y ruedan por mis mejillas sin control. Oliver se acerca a mí y se pone a mi altura.
-Lena. Lenita.-Al ver que no respondo me quita las manos de la cara y  me obliga a mirarle a los ojos.- Elena, siguen siendo las mismas personas, no importa la relación de parentesco que guardes con ellos.
Asiento aún entre hipidos y corro a los brazos de mi hermana.
-Esto va a terminar en nada, ya verás. Todo va a estar bien.- Me susurra delicadamente en mi oído.
Ashton se acerca a mí y como si fuera una muñeca que se fuera a romper, me quita las lágrimas de mi semblante y ante la sorpresa de todos, deja un rastro de  pequeños besos en mis mejillas antes cubiertas de lágrimas.
-¿Ahora qué hacemos?- Dice algo incómodo Oliver.
Me alejo del abrazo de Darrel, me levanto con el poco orgullo que me queda y digo, decidida.
-Vamos a hacerle otra visita a Anissa Moore, y espero que sea la última.



(Aquí os dejo el capítulo 21. Espero que os haya gustado. ¿Qué pensáis del Capítulo? ¿Confesará Anissa? ¿Qué pasará entre Lena y Ash a partir de ahora? Muchas gracias por leer. Aviso: No creo que pueda subir capítulo hasta el viernes, me voy de excursión con el colegio, de todos modos intentaré escribir algo allí. Espero vuestros comentarios u opiniones. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

jueves, 1 de mayo de 2014

Capítulo 20/Speak Now

Me echo hacia atrás en el banco, subo las piernas y  las rodeo con mis brazos. Apoyo mi cabeza entre ambas y observo la fuente por donde hace mucho tiempo correrían vivarachos chorros de agua y ahora está llena de polvo y algún que otro insecto. A ser sinceros, no me parece para tanto, simplemente me encuentro vacía, no me siento yo. Es como si fuera una muñeca de porcelana, completa por fuera y vacía por dentro.
-¿Lena?
Sé quién es sin necesidad de girarme.
-Hola.- Mi voz no expresa ninguna emoción, y de nuevo recuerdo a la muñeca de porcelana.
-¿Cómo estás?- Dice mientras me mueve con delicadeza a un lado y se sienta a mi lado.
-¿Ya te lo ha dicho no?
-¿Quién?
Por primera vez lo miro, y levanto una ceja con arrogancia. No puedo creer que después de casi nueve años siendo amigos siga pensando que no lo conozco lo suficiente. Me mira a los ojos y se rinde.
-Sí.
-Mejor.
-¿Y bien? No contestaste a mi pregunta.-Me acaricia suavemente mis piernas recubiertas por un pantalón vaquero.
-Creo que mejor de lo que debería. Debería estar destrozada, o qué sé yo… Y no lo estoy, estoy… bien.
-Esa es mi niña.
-Esa soy yo.- Digo divertida y me revuelve el pelo riendo.
-¡Hey Miller! Me toca.
Oliver se levanta resignado y me da un cariñoso beso en la nuca, antes de que se vaya completamente, me levanto con agilidad y paso al lado de Ashton. Oliver está ya de camino de vuelta al orfanato. Corro tanto como me lo permiten mis cortas piernas. Cuando llego a su altura lo abrazo con fuerza por detrás. Sencillamente por ser él, porque se lo merece y apenas se lo demuestro.
-Gracias- Le susurro.
-¡Eh!- Se gira lentamente y me levanta cuidadosamente la cara que estaba apoyada contra su camiseta de lino.- Todo está bien tranquila.- Mira por encima de mi hombro y dice conteniendo una risita.- Ve, Ashton te está esperando.
Dejo en su mejilla un pequeño beso y ando lentamente hacia Ashton.
- ¿Y ese ataque de cariño?- Pregunta cuando me sitúo a su lado.
-No sé, me apetecía.
-Nunca tienes esos ataques de amor por mí.
Sé que lo dice en broma, pero eso no impide que me sonroje de pies a cabeza y me quede callada mirando las hojas que están el suelo de la plaza.
-Leí la carta- Dice arrepentido al cabo de unos minutos en silencio.- Estaba en el suelo y…
-No te disculpes, es mejor así.- Me mira interrogante y le aclaro- Así me ahorro el contártelo.
Nos sentamos en el suelo, apoyados contra el muro de la fuente.
-Ash, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Dime.
-¿Por qué os lleváis mal tú y Oliver?
- Por nada en particular, competencia supongo. Pero creo que… nuestra relación, o como quieras llamarla, ha mejorado desde que tu… nos unes.
-Hablas como si fuerais una pareja de homosexuales.
Suelta una enorme risotada que se oye por todo el lugar y tarde bastante tiempo en recuperarse, el suficiente para que me dé tiempo a observar cómo se le achinan los ojos, mueve su cabeza de atrás hacia delante para controlar su respiración, aparecen sus hoyuelos y cómo abre la boca para coger aire.
-Ash, quiero dejar esto, no puedo más… ¿Y si me llevo más desilusiones? ¿Y si os alejáis de mí porque no os gusta lo que encuentre?
Antes de que pueda seguir con mi sarta de estúpidas preguntas, siento unos labios encima de los míos, y un escalofrío recorre mi cuerpo de pies a cabeza. Aún sigo con los ojos abiertos, pero en cuanto veo cerrarse los ojos de Ashton, lo imito. Al cabo de un par de segundos, soy consciente de que me está besando y… me dejo llevar. Simplemente es imposible no besarle  cuando te besa, sus labios expertos encajan perfectamente con mis torpes labios que intentan seguir el ritmo. Despacio, desliza sus manos por mi cara y la acerca aún más a él, profundizando el beso, mi primer beso. ¿Y sabéis algo más? Sus labios saben a mora; tal y cómo imaginé.



(Bueno, aquí está el capítulo 20, personalmente, no me ha gustado un pimiento. ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Qué pasará después de “El beso”? Creo que no hay más preguntas por hoy. Espero que os haya gustado e intentaré subir pronto. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )