El primer pensamiento que pasa por mi mente es: “Pobre, no
sabe lo que se le viene encima”, y
realmente, es así, no tiene ni idea de lo que está diciendo ¿Cómo le puede
gustar a Ashton una persona como yo? ¿Qué solo tiene un amigo y que es una
negada para las relaciones sociales? ¿Una persona que tiene una autoestima tirando a mediocre? Y esto mismo se lo hago saber a Ashton.
-Bueno, no sé.- Responde con su eterna sonrisa.- Pasó y
punto, un conjunto de factores, supongo.
-¿Conjunto de factores?- Levanto las cejas con burla. Me
froto los brazos; está comenzando a refrescar.
-Sí, ya sabes, eres… gra… graciosa, y… bueno, ya sabes, -
Frunce el ceño cansado de sus propios tartamudeos.- Eres guapa, a pesar de que
no lo sepas; te preocupas por tu hermana; esas pequeñas pecas que cubren esa
nariz que arrugas cuando intentas encontrar una solución o no entiendes algo.-
Con un leve toque me golpea la nariz con el dedo índice.
Me sonrojo notoriamente y me entretengo mirando los
gorriones que se encuentran a un par de metros nuestra.
-Además…
Una sonrisa traviesa escapa de sus labios.
-¿Además?
-Adoro cuando te sonrojas.
Esta vez no aparto la mirada y dejo que vea el intenso color
de mis mejillas, lentamente se acerca a mí y roza sus labios con los míos, de
repente, todo el frío que sentía hacía unos minutos desaparece, convirtiéndolo en
calor y en traviesas burbujas en mi estómago.
-También me gustan bastante tus besos.-Susurra.
Sin esperar ni un minuto más, le beso. Es increíble la
sensación que Ashton me transmite, no voy a decir que me veo bonita, porque
nunca me veré así, pero me siento yo. Sus labios se mueven con mis labios con
mejor sincronización que los mejores bailarines de ballet. Poco a poco, el beso
se vuelve más desesperado y profundo, Ashton hunde las manos en mis cabellos.
Este beso ya no es como los anteriores, y me sorprendo a mí misma respondiendo
a ese beso con la misma pasión que él.
-Wow- Digo una vez que nos separamos.
-Ya.- Las mejillas de Ashton están rojas y sus ojos poseen
un brillo especial. Me pregunto qué pintas tendré yo ahora.- Deberíamos irnos,
empieza a refrescar.
Se levanta y se sacude los pantalones, manchados de hierba y
tierra. Me mira desde su altura, yo aún estoy sentada apoyando mi costado en el
árbol.
-¿Vamos?- Pregunta, curioso.
Claramente yo no estoy en condiciones de levantarme.
-¿Me ayudas?
Una mueca divertida pasa fugazmente por su cara. Alarga su
mano hacia mí y la cojo sin dudar, es suave, y tira de mí hacia él.
Aún seguimos de la mano cuando caminamos hacia la casa.
-A todo esto, yo prácticamente me he declarado y en cambio,
tú no.
-¿Es necesario?
-¡Por supuesto que lo es!- Finge indignación.
-Puede que me gustes un poco. -Digo aparentando interés por
el camino de tierra que nos lleva hacia la casa de Anissa.
Se rasca la barbilla con las manos y para de caminar.
-¿Qué?- Pregunto.
-Dímelo mirándome a los ojos.
Ruedo los ojos y le miro.
-Ash.
-Que.
-Me gustas.
Una sonrisa del tamaño de la Cordillera de los Andes se
extiende por su cara.
-Suena mejor de lo que imaginé.- Anuncia mientras reanudamos
la vuelta hacia la casa.
-¿Lo imaginaste?
-Sí.-Dice sin un ápice de vergüenza en su cara.
Solo le sonrío y entramos juntos en la casa de Anissa. En
cuanto cruzamos el umbral de la puerta la cara de Oliver y la de Anissa se
giran hacia nosotros, y su mirada se posa en nuestras manos entrelazadas. Me
temo que nunca olvidaré sus caras.
(Siento, siento muchísimo no haber podido subir antes, pero
estuve realmente muy liada. Espero que hayáis disfrutado de este capítulo. ¿Qué
os ha parecido? ¿Durará la relación con Ashton? ¿Cómo serán las caras de Anissa
y Oli? Gracias por leer. Muchos besos
mis pequeños lectores, espero subir pronto. Ana <3 )
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