lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 12/ Look after you.

Me desplomé en la silla más cercana, las manos me empezaron a sudar e iba notando como cada vez me faltaba más el aire. Arthur, preocupado, me empezó a abanicar con una vieja revista de cotilleos.
-Sally,- Le ordenó a nuestra pequeña y pecosa compañera.- Trae un vaso de agua por favor.
Sally corrió hacia la cocina para volver en menos de lo que canta un gallo con el vaso de agua. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y me bebí de un trago el contenido del vaso.
-Vuelvo…al trabajo- Tartamudeó un poco Sally, y rápidamente volvió al trabajo con la misma eficiencia de siempre.
-¿Qué le pasó?- Pregunté en un hilo de voz.
-Nada grave, un bajón de tensión. Lee está con él.- Me tranquilizaba Arthur mientras observaba mi rostro con atención, intentando averiguar qué pasaba por mi desconcertada cabeza.
En seguida tomé una decisión y sacando fuerzas de algún sitio que desconozco me levanté de la silla.
-Voy para allá.- Dije, decidida.
-¿Cómo piensas ir?- Preguntó con audacia.
-En bus…
-Déjate de tonterías, jamás cogiste un bus- Iba a protestar, pero me cortó.- Te llevo en coche.- Se dirigió a Sally.- Hey, vengo ahora, la llevo al hospital. Viene Ness en seguida. ¿Estarás bien?
Sally, desde el otro lado del bar, levantó el dedo gordo en señal de aprobación y Arthur y yo salimos del local corriendo.
-Wow- Impresionada me senté en el sitio del copilote.- ¡Menudo coche! ¡Es precioso!
-Gracias. Me lo regaló mi padre por la graduación.
-¿Y tu madre?
-Falleció.-  Dijo son sencillez.
-Lo lamento- Avergonzada  trasladé mi mirada a mis manos que se movían inquietas en mi regazo.
-No pasa nada, no la conocí.- No parecía dolido, simplemente lo dijo como si estuviera dando constancia de un hecho, con naturalidad.
Arthur, para quitarle hierro al asunto, encendió la radio y empezó a mover los hombros al ritmo de la música, yo no podía parar de reír.
-Arthur- Dije entre hipidos- Deja de ser tan gay.
Me miró y se rió aún más fuerte.
-Deja tú de ser tan hetero.
-Touché.- Dije, divertida.
Nos reímos juntos el resto del camino, pero paramos en cuanto el moderno y espléndido edificio se descubrió ante nosotros. El hospital, tenía una vulgar forma rectangular, pero lo demás no tenía nada de vulgar, las ventanas eran de aluminio reforzado y las puertas estaban tan limpias que parecía que eran lavadas continuamente, era imponente.
-¿Sabes la habitación?
-303.
-¿Te espero?
-Por favor… tardaré cinco minutos.
Gran mentira, entre que encontraba el ascensor ya se me fueron 2 minutos y el haberme perdido por los luminosos e interminables pasillos del hospital, tampoco me ayudó a ganar tiempo.
-¿Bob?- Llamé a la puerta antes de entrar.
-Hola.- me saludó intentando forzar una sonrisa.
Me senté en la cama y le agarré las manos con cariño. Contemplé la habitación, sorprendida; una televisión de pantalla plana, bonitas cortinas a flores, un sofá a burdeos…
-¡Como lo tienen montado!- Exclamé pero rápidamente me callé, no estaba ahí para ver la fabulosa y alucinante habitación de hospital.- ¿Cómo estás?- Le pregunté con suavidad.
-Bien.- Dijo recolocándose en la cama.- Mala hierba nunca muere.
-¿Qué te dijo el doctor?- Pregunté con curiosidad.
-Lo típico.- Se quejó molesto. Levanté la ceja y suspiró.- Comer más sano, hacer deporte, dejar de fumar pero…
-Pero nada, eso es lo que harás. No quiero que nos vuelvas a dar un susto así, nunca más.- Le reprendí, enfadada.
-Bueno Bob… aquí tengo la Coca-Cola que me pediste y este paquete de cacahuetes- Entró alegremente Lee por la puerta. En seguida fijó su mirada en mí y me saludó con un efusivo abrazo.
-Dame eso, tiene que comer sano.- Le quité de la mano la comida y la bebida y salí pitando de la habitación. No sin antes despedirme de un confuso Bob.

-Pisa a fondo, Arthur.- Le insistí.- No aguanto más.
-Méate encima.- Me propuso mientras aparcaba con habilidad enfrente del bar- Mira, ya estamos. Corre al baño.
Entré en el bar como un torbellino, llevándome por delante a Sally quién intenta decirme algo, pero yo sólo tengo ojos para el váter. Entro el estrello baño y… mierda, el cubículo está ocupado, observo mi imagen en el espejo. Por fin se abrió la puerta del cubículo.
-Bebé…-Susurró Luke. ¿Cómo es posible que todo el vello del cuerpo se me erice con solo oír su voz?
No por primera vez, maldigo el estrecho baño, el cuerpo de Luke y el mío están pegados.
-¿No piensas salir?
-Me estás tapando la puerta- Una sonrisa torcida apareció en su rostro.
Me sonrojé y me moví para así poder dejarle salir, y yo poder entrar en el cubículo. Pero a medio camino, Luke puso su mano en mi cintura y me arrimó hacia él mientras con la otra se apoyó en la pared. Con avidez, acercó sus labios a los míos, al principio sentí sorpresa que lentamente se fue desvaneciendo  para convertirse en pasión y luego dar paso a la realidad. Dios mío. Estoy besando a Luke.



(Lo primero, lo siento mucho, mucho. Sé que debería haber subido antes, no pude porque en la playa no tengo ordenador y si no fuera por una pesada chiquilla, probablemente ni hubiera escrito capítulo allí. Espero que os haya gustado y haya compensado un poquito la tardanza. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 11/ Look after you

-Ya sabes…
-No sé.-Mentirosa, me regañé a mí misma, claro que sabía a qué se refería aunque supongo que escucharlo de su boca era demasiado… tentador.
-Luke y compañía, como vuelvan a abrir la boca los echo de clase.
Asentimos con la cabeza y no volvimos a abrir la boca en todo lo que quedaba de clase, pero sí notaba la penetrarte mirada azul de Luke, lo que me hacía preguntarme si sabía lo que estaba pasando realmente por mi cabeza, cosa que me aterrorizaba.
Por fin terminó la clase así que recogí mis cosas lo más rápido que pude y salí del aula.
-Hey, Lee- Saludé.- ¿Qué tienes ahora?
-Dibujo.- Puse una mueca.- ¿Y tú?
-Creo que me toca…- Miré con atención mi horario.- Lo que me temía, Biología.
-¿Y qué? Siempre te gustó la Biologia…
-Hasta que me asignaron a Luke como compañero, estuvo la mitad de la clase anterior intentando disculparse, hasta que el profesor llamó la atención y simplemente se dedicó a examinarme.
-Ya…- Dijo Lee, distraída.
-En fin, nos vemos en el bar después de clase.- Y sin darle tiempo a despedirse de mí corrí  a clase de biología.
Cuando por fin llegué a clase, me sorprendí que estaba convertida en un improvisado laboratorio. Era conocido por todos los alumnos del instituto que el profesor Raymond era el que más se trabajaba las clases, al ver mi aula de esa manera, simplemente confirmé lo obvio.
-Bueno alumnos, - Levantó las manos al aire con dramatismo a la vez que yo me sentaba al lado de Luke.- Hoy simplemente os voy a dar un trozo de piel y vais a tener que distinguir las fases de la división celular.- Y con un “Suerte chicos”, nos ordenó que comenzáramos a trabajar.
Miraba con detenimiento el microscopio cuando habló:
-Siento mucho haberte faltado el respeto.- Carraspeó.-  De verdad que lo siento, estaba enfadado y…
En el mundo existen tres tipos de personas, las rencorosas, las no rencorosas y uno muy pequeño, el de las tontas, yo pertenecía a este último.
-No pasa nada.- Sonreí.- Creo que es Profase- Dije refiriéndome a la muestra.- Pero no estoy segura, esto se me da verdaderamente mal.
Cogió el microscopio y miró con detenimiento.
-Ya veo ya, es Anafase.
-Casi…-- Dije riendo.
-Hacemos un trato- Dijo mirándome con aparente seriedad.- Yo hago este trabajo y tú haces como si yo hubiera participado en el anterior.
-Hecho.- No tuve que pensarlo mucho, simplemente sopesé las probabilidades de sacar una buena nota por mí misma  en este trabajo, nulas.
Con una sonrisa empezó a hacerlo. Por mi parte, me dediqué a observar a Luke con calma, como el desordenado cabello estaba de una forma u otra perfectamente colocado, como arrugaba el entrecejo cuando no le salía algo, la manera en que se mordía, inconscientemente, el labio cuando se concentraba.
En cierto momento, me pilló observando y una sonrisa se formó en su rostro. Puse mi mejor cara de Póker.
-No te emociones demasiado.- Le informé.
-¿A qué te refieres?- Ahora era él quién se hacía el tonto.
-A la razón por la que te estaba mirando.
-¿Me estabas mirando?- Abrió la boca fingiendo sorpresa.
-Olvídalo.
-De eso nada. Contesta.- Exigió.
Levanté la cabeza con orgullo y contesté:
-Sí, te estaba mirando.
-Vaya, ¿Y qué te parezco?
Me acerqué peligrosamente a su cara.
-Nunca lo sabrás- Y justamente en ese momento sonó la campana.
Recogí mis cosas ante la curiosa mirada de Luke y después de una última mirada salí corriendo del instituto, definitivamente no podía permitirme llegar otra vez tarde al trabajo, o no llegar.

-Hey Bob!- saludé alegremente mientras entraba por la puerta del preciado local. Me extrañé al no recibir respuesta.- ¿Y Bob?- Le pregunté a Arthur, quién se le veía entretenido “jugando” con la máquina de café.
-Está en el hospital.
-¿Qué?- El alma se me cayó a los pies.



(Hola mis pequeños y escasos lectores, aquí os dejo el capítulo número 11 de Look After You. Espero que os haya gustado, subiré en cuanto pueda. Os diría que me dijerais vuestra opinión pero nunca lo hacéis así que, es lo mismo. Muchos besos y gracias por leer. Ana <3 ) 

jueves, 17 de julio de 2014

Capítulo 10/ Look after you

-¿Qué  me harás hacer bebé?- Dijo, pervertido.
Negué con la cabeza provocando que los pocos cabellos que continuaban sujetos en mi coleta cayeran a su aire por mi rostro.
-Para empezar, exponerás tú la mayor parte del trabajo.
Luke me miró curioso.
-¿Por qué?
-Simplemente, no me gusta hablar en público.- Evité dar más explicaciones.
-Deberíamos quedar otro día para preparar la presentación y eso.- Me miró divertido y me preparé para lo chorrada que iba a soltar.- En la biblioteca no se puede hablar, ¿vamos a mi casa o sigues teniéndome miedo?
-No te tengo miedo.-Eso es cierto, más o menos; no le tengo miedo a él, pero sí a estar los dos juntos solos, y en su casa, territorio enemigo.- Propongo el parque.
Para mi asombro Luke aceptó sin problemas así que como no había nada más de lo que hablar, me coloqué bien la mochila y continué mi camino. El pelo caía sobre mi rostro impidiéndome ver con claridad la calle, así que hasta que Luke me llamó no me di cuenta de que estaba encima de su moto a un par de metros de distancia.
-¿Te llevo a algún lado?
-No.- Dije cortante. Desde pequeña llevaba viendo películas en las que el motero proponía subir a la chica a su moto, la chica se negaba y el motero la cogía y la montaba en la moto, así que, por seguridad me alejé lo máximo posible de la moto.
-¿Tienes miedo?- Insistió Luke con una sonrisa burlona en el rostro. De las pocas veces que lo había visto sonreír, su sonrisa era burlona, nunca vi su verdadera sonrisa, la franca, y era algo que me molestaba enormemente.
-Sí.
Luke bajó de la moto y vino decidido hacia mí, lo que me faltaba. Estaba segura de que iba a pasar esto. Cuando estaba a un paso de mi levanté la pierna y…
-¿Estás loca?- Gruñó Luke mientras se doblaba y apoyaba sus manos en su entrepierna.- ¿Qué problema tienes?
-No quiero subir a esa moto.
-¿Y quién te dijo  que ibas a subir?
-¡Venías hacia mí! Estaba claro que me ibas a coger y subir a la fuerza.
Luke me miró asqueado, y una sonrisa malvada apareció en su rostro. Esto no me gusta nada.
-Bebé- Dijo con voz suave, provocando que los pelos se me pusieran de punta.- A ti no te cojo en brazos, porque me matas.
-¿Me estás llamando gorda?
-Lo has dicho tú, no yo.
En seguida una mueca de dolor cruzó mi rostro y mis ojos se fueron empapando lentamente en lágrimas, pero no me permití llorar, no delante de él. Pasé por su lado sin ni siquiera mirarlo y caminé, tranquila, hasta mi casa. Deseando que Luke desapareciera, y no haberlo conocido. Jamás.

Estábamos sentadas en clase de Inglés y les estaba contando mi fabulosa tarde a Lee y Ness. En cuanto llegué a clase ese día mis amigas captaron enseguida que algo no iba bien. Unas enormes ojeras decoraban mis ojos  y mi cara debía de ser translúcida.
-Vaya chica, parece que no tuviste una buena noche.- Comentó Ness en cuanto me vio.
Y así fue, estuve toda la noche pensando en Luke, y durante las pocas horas en las que pude dormir él aparecía en mis sueños, así que no tenía muy claro que era mejor: dormir, permanecer despierta o morir, la verdad es que la última era la que me parecía más práctica.
-No me puedo creer que te llamara eso, capullo.- Lee estaba muy disgustada.
Vanessa, en cambio, le hacía mucha gracia la situación.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Pregunté algo mosqueda.
-Te ha llamado gorda y…- Se tomó su tiempo para calmar su respiración.- ¡Eres un palo de escoba! Recto, plano y delgado.
Iba a contestarle a Vanessa que me habían crecido algo los pechos y ya no era tan plana cuando entró en clase Mr Maravilla. Mr Maravilla, también llamado Thomas, era el profesor más guapo y encantador del instituto, incluso Gwendolyn, la profesora de matemáticas lo encontraba inexplicablemente atractivo, la gran parte de las mujeres (puede que incluso de los hombres) estaban colados por él, y él, lo sabía. Lee y yo, por desgracia no, intenté que me pareciera atractivo, para integrarme pero siempre me dio la sensación de que era un poco bizco así que desistí en mi propósito de enamorarme de un profesor.
-Hola mis buenos alumnos- Saludó, jovial.- Veo que solo falta Luke.
Mi interior estaba gritando de alegría y euforia cuando el susodicho irrumpiócon el pelo perfectamente peinado en la clase.
-Veo que no falta nadie.- Dijo sonriendo.
Noté como Luke se sentaba a mi lado y me observaba con atención. Permanecí impasible.
-Bebé.- Susurró cuando estábamos copiando las frases que Thomas nos había mandado para traducir.- Lo siento.
Le ignoré, aunque un sentimiento de culpabilidad emergió en mí en cuanto, por descuido, le miré a los ojos y caí en la trampa.
-¿El qué?- Contesté. Mierda.



(Holiwii, ¿Cómo va todo? En fin, siento haber tardado tanto en subir (siempre digo lo mismo :$)  En fin, espero que os haya gustado este capítulo y que me dejéis comentarios, aunque nunca me los dejáis pero bueno, sería de agradecer. Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

domingo, 13 de julio de 2014

Capítulo 9/ Look after you

A pesar del raro comportamiento de Vanessa, yo seguí a lo mío y Lee a lo suyo. Ya era, como según había definido Lee, “El gran día”- yo en cambio, lo había definido como “El gran suplicio”.- No sé si debía estar nerviosa o no, pero he de reconocer que a lo largo de toda  la mañana me fui poniendo cada vez más y más inquieta, puede que sea porque Ness y Lee trataban mi “Gran suplicio” como si fuera una cita, algo que claramente no era, o puede que sea también porque Luke no había aparecido en todo el día. En un alumno normal esto sería un hecho insignificante, pero en Luke, que nunca (pero nunca, nunca) faltaba a una clase, era algo así como un acontecimiento histórico, único, de estos que merecen ser escritos y dejarlos para la posteridad.
Cerré la puerta de mi taquilla de un portazo y caminé hacia la salida del instituto para respirar de una vez por todas, algo de libertad.
-Hola.- Dijo una voz aguda a mi derecha.
-Hola Holly.- A pesar de que claramente Holly quería mantener una conversación conmigo, yo apresuré mi paso hasta que, cansada de que me siguiera le espeté.- ¿Qué quieres?
-¿Por qué iba a querer algo?- Y fingiendo inocencia se retiró con elegancia un mechón de pelo que caía sobre sus grandes ojos azules.
Levanté las cejas con suspicacia y en seguida dejó de aparentar esa irritante inocencia.
-¿Sabes algo de Luke?
A pesar de que mi primer instinto fue preguntarle “¿Y a ti qué te importa Luke?”. Me tragué mi orgullo. No puedo negar que también se me pasó por la cabeza preguntarle si Luke estaba con ella, es decir, hace poco estaba con Helen ¿No?, claro que no niego, que Luke puede estar con la cantidad de mujeres (Necesitadas de un cerebro)  que le dé la gana. ¿Por qué? Fácil, porque puede, o eso cree él.
-No.- Seguí caminando.- ¿Por qué iba a saberlo?- Me regañe mentalmente. Debí haberme callado, así Holly y yo no tendríamos seguir hablando. Me escudé en que Holly sabe sonsacar bien información, al fin y al cabo, es la directora del periódico de la escuela.
-Últimamente se os ve muy juntos.
-Somos compañeros de pupitre. Nos obligan a estar juntos.- Al fin llegué a la biblioteca.- Adiós Holly.
-¿Si sabes algo de Luke me lo dirás?
Claramente no.
-Sí, claro. Adiós Holly.- Repetí.

Llevaba ya dos horas haciendo el trabajo en la biblioteca, yo sola. No había ni rastro de Luke, y para qué mentir, estaba preocupada. Miré el teléfono por vigésima vez, ni una llamada, un mensaje… nada.
Cogí el bolígrafo y continué con lo mío. Cada vez la cabeza me daba más vueltas, apuré el trabajo para terminarlo de una vez por todas.
Salí a la fría noche de Brampton y me abroché los botones de mi chaqueta hasta arriba. Gracias a dios, en la calle aún había gente aunque todo sea dicho, aparte de un par de autobuses, el tráfico era escaso.
Escuché el ruido de una moto a mi izquierda, continué andando como si tal cosa. Pero la moto no se iba… ¿Acaso nadie se estaba fijando en que estaba siendo perseguida por una moto y su dueño? Me empezaron a sudar las manos y no paraba de mirar a todos lados, en busca de algo de ayuda. Hasta que del casco del motero salió una carcajada.
-¿Luke?
-Hola, bebé.
Se quitó el casco, bajó de la moto y se empezó a reír al ver mi cara de asombro, un asombro que enseguida se convirtió en rabia e indignación.
-¡No me lo puedo creer! Encima que me das plantón, no mandas ni un mensaje ni nada. ¿Tú tienes una idea de lo preocupada que estaba? Pues eso, encima que me das plantón, vienes y me empiezas a perseguir encima de una moto con el objetivo de asustarme. ¿Te parece normal? A mí no.
-¿Estabas preocupada por mí?- Una sonrisa burlona se asomó por sus labios. Me golpeé la frente con la mano. De todo lo que dije solo se fijó en eso.
-No, por ti no. Por nuestro trabajo. ¿Ahora vas de chico malo con esa moto o cómo va la cosa?
-Esta moto la tengo desde hace dos años, bebé.
-¡Me da igual! Y el cero que vas a tener en este trabajo va a ser de este año.
En seguida su cara perdió todo el color y la burla de hacía unos segundos desapareció de su voz.
-No puedes hacerme eso.- Susurró.
-Oh sí, claro que puedo.
-Haré lo que quieras.
El pobre estaba tan desesperado que me entró la risa.
-¿De qué te ríes?- Preguntó, confundido,  frunciendo el ceño.
-De ti.- Y comencé a cacarear.- Odiaba esto, odiaba reírme mucho, entonces mi voz hacía una especie de gallos raros que Ness y yo habíamos definido como “Cacareos”. – Como no podía ser de otra manera, Luke empezó a reírse también.
-Entonces… ¿harás lo que quiera?



(Holiiiiwi, ¡aquí tenéis el capítulo 9 de esta pequeña novela! ¿Qué tal os ha parecido? ¿Qué creéis que pedirá nuestra protagonista “Aún sin nombre”? ¿Lo hará Luke? En fin…. Ya sabéis, subiré en cuanto pueda. Gracias por leer. Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

miércoles, 9 de julio de 2014

Capítulo 8 / Look after you

Esa noche no pude dormir, cada vez que cerraba los ojos veía dos burlones  ojos azules. Estábamos en Otoño y el frío comenzaba a hacerse notar pero… ¿Por qué lo único que sentía yo era calor? Confundida, encendí la luz de la mesilla de noche y me toqué el pelo con frustración ¿era todo por culpa de Luke?  No lo creo. Abrí la ventana para dejar entrar algo de aire frío y me asomé; la noche era tal y como imaginé, nubes y ningún solo rastro de la luna y, por supuesto, el frío te envolvía de pies a cabeza y sin embargo yo seguía sintiendo que me quemaba.
Salí de la habitación rápidamente, el suelo de madera crujía bajo mis pies descalzos, supongo que la familiaridad del sonido hizo que apenas lo apreciara, al llegar al cuadro del tatarabuelo Daniel, procuré no pisar los escalones que más crujían, para no despertar a mis padres que, según los sonidos que salían de su habitación, parecía que estaba durmiendo una piara de cerdos ahí dentro.
Cuando por fin llegué a la cocina, saqué una botella de agua de la nevera y me dispuse a recorrer el mismo camino hacia mi habitación.
-¿Qué haces?
-¡Mamá! ¡Qué susto me has dado!
Mi madre levantó una ceja, a la espera de mi respuesta. Sabía por propia experiencia, que mi madre odiaba que deambulara por los pasillos a altas horas de la noche. Cuando era más pequeña, jamás entendí el porqué de esa extraña obsesión, ahora lo entiendo, pero no lo comparto. Vivíamos en una casa que era de mi abuela, antes vivía en un pequeño pueblo de Texas, pero mi madre cambió de trabajo y nos vinimos a Brampton (como expliqué anteriormente), otro pueblo, esta vez Británico. El gran detalle es, que la casa era grande y vieja, estaba básicamente vacía y era muy aburrida, excepto por pequeños escondites que la vieja casa albergaba, dónde, con ayuda de Lee y Ness encontré viejas cartas y algún que otro frasco de colonia vacío pero aun así mi madre tenía miedo de que encontrara algo de suma importancia, así que me prohibió “Seguir cazando tesoros”.
-Fui a por agua, tranquila.- Y le puse la botella delante de los ojos.
-Venga a la cama.- Se ató la bata con fuerza y se metió en el dormitorio.
Obviamente, después de un par de sorbos ya me encontraba mejor y pude dormir… más o menos.

-Ness… ¿Qué haces?
Nos encontrábamos en la hora del almuerzo en el recreo.  Lee y yo nos sentamos en la hierba con cuidado mientras Vanessa se tumbaba en el suelo con la servilleta de la comida sobre los ojos.
-Intentando aprovechar los últimos rayos de sol.
Miré al cielo en busca del sol. Ni rastro.
-¿Y la servilleta es para…?- Preguntó Lee, curiosa.
-Para que el sol no me dé en los ojos, leí una vez en la…
-Hola chicas.- Nos saluda a las tres, pero noto como sus ojos se posan en mí.
La simple aparición de Luke provocó diferentes reacciones en cada una de nosotras; Ness, por su parte se incorporó tan rápido que estoy segura por la cara que puso que le dio un mareo, por mi parte, me quedé mirando a Luke como el ratón mira al gato, con desconfianza y Lee…. Simplemente se empezó a reír entre dientes y de vez en cuando a echarle miraditas a Chase, que iba al lado de Luke. Tendría que hablar con ella seriamente.
-¿Qué quieres Luke?- Dije al ver que se sentaba en la hierba en frente nuestra.
-No seas maleducada…- Me regañó Ness.
Rodé los ojos.
-Bebé… relájate. Solo vengo a decirte que mañana te vienes a mi casa.
-No quiero ir a tu casa, a saber que me haces.
-Más quisieras que te hiciera algo, pero a ti no te pongo ni un dedo encima- Puso tal cara de asco que estuve a punto de abofetearlo.- Para hacer el trabajo…
-Iremos a la biblioteca.
-¿Biblioteca?
-Sí, un lugar con libros, dónde la gente puede estudiar, leer… te creía más listo, Luke.
-Sé lo que es.- Dijo molesto.- Pues allí a las 6.
-Pero…- Y se fue de allí dejándome con la palabra en la boca.
Arranqué un trozo de hierba, enfadada.
-No lo soporto, de verdad que no.
-La verdad es que un poco pedante sí que parece. Y muy agradable no es. – Me dio la razón Lee.
-Me di cuenta. – Afirmó Vanessa.- Qué raro…
-¿El qué?- Interrogué interesada.
Vanessa frunció el ceño y parece que pasaron años cuando contestó:
-Nada, cosas mías.



(Holiwiii!!! ¿Qué tal todo? Bueno, este ha sido el capítulo…. 8?? Sí, creo que sí. Bueno, espero que os haya gustado y me que comentéis con tweets o con comentarios, lo que pensáis y todo eso. ¿Qué os ha parecido? ¿Qué pasará en el siguiente capítulo? Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3) 

viernes, 4 de julio de 2014

Capítulo 7/ Look after you

Dejé ruidosamente las bebidas en su mesa, interrumpiendo la interesante conversación que estaban  teniendo. Me miraron molestos mientras yo les sonreía exageradamente, estaba segura de que la sonrisa me llegaba, literalmente hablando, hasta las orejas.
-¡Qué disfruten!- Exclamé con fingido buen humor y me di la vuelta dispuesta a ayudar a Lee con la cocina.
-Siéntate.- Me ordenó Chase.
-¿Perdón?
-Ella no quiere sentarse- Se metió Luke en la conversación.
-¿Perdón?- Volví a repetir.
-Estás perdonada.
Rodé los ojos, condescendiente.
-Qué original.
-¿Perdón?-Ahora era él quien no entendía nada. Que se fastidie.
Por otro lado, estaba Chase, atendiendo a la conversación como si se tratara de un partido de tenis, dirigiendo la mirada de Luke a mí y viceversa mientras seguía jugando con el dichoso avión de papel.
-Cuando has dicho estás perdonada, creo que ha sido la cosa menos original que he podido oír a lo largo de toda mi vida. De hecho,  los pocos argumentos que tienes para no querer que me siente en esa silla con vosotros son proporcionales a las ganas que tengo de seguir hablando contigo, es decir, ningunas. Disfruta de tu Coca- Cola.- Estaba a punto de irme cuando añadí.- Light.
Caminé con la cabeza bien alta hacia Bob, quien me esperaba con la boca abierta. Había escuchado la conversación al completo, así que me enderecé aún más si cabe y le pedí disculpas por mi comportamiento, al fin y al cabo, Luke y Chase eran clientes.
-Se lo merecían- Una sonrisa de orgullo cubría su cara.- Nadie trata así a mis niñas.
Me revolvió el pelo con cariño y lo abracé. Llevaba trabajando con Bob prácticamente un año y medio y sinceramente unirme a su Bar fue lo mejor que podría haber hecho. Quizás no era un gran bar, ni un gran sueldo, pero trabajaba con gente genial y entre ellas mis amigas. ¿Qué más podía pedir?
-Iba de camino a la cocina. Creo que Lee me necesita allí.- Le informé.
-Nada de eso. Arthur necesita ayuda con los cafés, sigue sin controlar bien la máquina.- Me ordenó poniendo una mueca de pena.- Ya lo conoces.
Arthur fue nuestra última adquisición. Era un chico muy divertido, con un sentido del humor muy irónico y a veces algo macabro. Su pelo, totalmente liso y negro, casi le llegaba a los ojos, grises y finos, casi tan finos como sus labios. Era muy atractivo.
-Hey Arthur. ¿Cómo va eso?
-¿Te llamó Bob verdad? Esto es complicadísimo creo que voy a morirme antes de saber usar un cacharro de estos.
Miré divertida todo el suelo, lleno de los pequeños polvos del café. Arthur, todo lo contrario a mí, parecía contrariado, miraba la cafetera como si fuera el artilugio más complejo de la historia.
-Deberían canonizar a quién inventó las cafeteras Nespresso… Estas viejas son imposibles.- Farfulló mientras intentaba hacer un café una vez más.- Nespresso, una cápsula y listo… ¡Maravilloso invento!
-Déjame a mí- Lo empujé hacia un lado con suavidad. Y con un golpe seco enganché el porta-filtros a la cafetera. Poco a poco el olor a café inundó la cafetería.- Y… ¡tachán!
-Te pediré unas cuantas clases particulares.- Bromeó.
-Cuando quieras. Bueno, ahora voy a ayudar a Lee, si necesitas algo estaré en la cocina.
-Espera un rato más… No sé cómo sacar el café de la cafetera.
-Si quieres que me quede más tiempo contigo no te andes con rodeos…
Nos echamos a reír pero repentinamente una desagradable voz me cortó.
-Oye.- Me llamó Chase.
-Que.
-¿Me cobras?
-¿Lo de los dos?
-Sí.
-¿Le cobras tu, Arthur? Tengo que ayudar a Lee- Dije poniendo mi mejor cara de pena. Poco a poco terminó por ceder.- Eres un amor de chico.
Y corrí hacia la cocina.
-¡Aleluya!- Anuncié cuando llegué. Me acerqué a la gran cocinera y le di un pequeño beso en la mejilla.- ¿Cómo va todo Beatrice?- Pregunté mientras me ponía el delantal.
-Muy bien, mi niña. Yo a ti ya ni te pregunto.
-¿Qué quieres decir?
-Te vi hablando con un buen mozo.
-Beatrice, Arthur es gay.
-Cielo.- Dijo divertida.- No me refería a Arthur y tu bien lo sabes.



(Aquí tenéis el capítulo 8. Espero que os haya gustado. Siento muchísimo no haber podido subir antes pero estaba en Edimburgo. ¿Qué os ha parecido el capítulo? Muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3 )