lunes, 29 de septiembre de 2014

Capítulo 20 /Look after you

-¿Qué vamos a hacer?- Recorrí la estancia recreándome en el mínimo detalle, al fin y al cabo era una parte de Luke y siempre era tan enigmático que aquel pequeño trozo de él significaba bastante, y ambos lo sabíamos.
-Lo que quieras, Bebé.
-¿Me llamarás así toda la vida?
-Toda la vidita.
Me eché a reír contagiándole a él. Podría reírme todo el día si tengo garantizado que él me hará los coros con la suya.
-¿Jugamos al parchís?- Localicé el juego en una estantería del salón.
-¿Hablas en serio? –Le miré de forma interrogante.- ¿Tienes la suerte de estar con el tío que está  más  bueno del instituto y te pones a jugar al parchís?
Reí divertida ante su ataque de arrogancia.
-Punto uno: No eres el tipo que está más bueno del instituto. Punto dos: El que aquí tiene la suerte eres tú, monada. Punto tres: Quiero jugar al parchís.
Cogí el parchís dispuesta a jugar, pero mis planes se truncaron cuando vi, lo que había detrás del parchís.
-¡Oh Dios mío!- Chillé.- ¡Tienes la oca! ¡Amo este juego! ¡Tenemos que jugar a la oca! – Empecé a corretear alrededor de Luke con el juego en las manos, quien puso mala cara así que como compensación me acerqué y le di un leve beso en los labios.

-¡De oca a oca y tiro porque me toca!- Gritó Luke, cabe añadir que estaba casi más emocionado que yo.
Tiró el dado y cerré los ojos, rezando para que el dado no le regalara el número tres. Al no escuchar ningún grito abrí lentamente los ojos, craso error. En cuanto Luke me vio, se levantó de la silla y empezó a bailar por todo el cuarto. No me lo puedo creer. Perdí a la oca, yo.
-Puede que empiece a gustarme este juego.- Bromeó él. No me reí, lo que hizo que él si lo hiciera.
Se sentó en el sofá y yo lo imité, no obstante me senté en la mullida alfombra  mas no por mucho tiempo ya que Luke tiró de mí y me sentó en su regazo con una habilidad impresionante quedando mis piernas a cada lado de las suyas. Le miré a los ojos, azules como el mismo océano, enmarcados por unas gruesas pestañas -apostaría un riñón a que eran más gruesas y largas que las mías- y me perdí en ellos, como quien se pierde en una isla o en un laberinto. Los ojos de Luke  deberían considerarse un peligro para la humanidad, a la gente de ojos tan bonitos deberían obligarles a ponerse gafas. ¿Cómo es que nunca antes…
Esa frase se borró para siempre, tanto de mi memoria como de mis labios, al sentir los suyos jugando delicadamente con los míos. El piercing en el labio de Luke estaba lejos de sentirse mal, mis labios estaban tan calientes y tan hinchados que notar el piercing contra ellos era un alivio sintomático.
-Luke…- Susurré contra sus labios.
En ese momento, Luke aprovechó que había abierto la boca para abrazar a mi lengua con la suya. La reacción que me provocó y los sentimientos que se combinaron en mi interior me dejaron abrumada, nunca antes había experimentado esa mezcla de deseo, afecto, amor y  tanta plenitud, porque eso es, me sentía plena. No tardé ni tres segundos en seguirle el beso. Mis manos estaban en la curva entre su cuello y su cara, mientras tanto, las suyas estaban en mi cintura, ambos intentándonos acercar más de lo que podíamos.
En cierto momento comenzó a sobrar la ropa, mis inexpertas manos le despojaron de la camiseta con torpeza. Él, con bastante más destreza que yo, hizo lo mismo con la mía, que acabó en el lugar más alejado de la sala. Me tapé el cuerpo con las manos en un arranque de timidez. Luke negó con la cabeza y con un suave “No lo hagas” retiró las manos y me besó, de nuevo.
De repente Luke me cogió en brazos y rodeé su cintura con mis piernas para no caerme y, sin dejar de besarnos me tumbó lentamente en la cama. Recorrió con sus manos mi cuerpo, con suavidad y delicadeza. En seguida llegó al botón de mis pantalones.
-¿Estás segura?
Como era tarea imposible formular cualquier palabra de forma coherente le respondí  de manera gráfica, quitándole a él los pantalones y la ropa interior. Él me acarició la mejilla con ternura y me imitó, quedando así los dos total y absolutamente desnudos. Y formuló lo que yo siempre llamé como “La Pregunta”.
-¿Primera vez?
¿Y ahora que le digo? Si le digo que sí, a lo mejor piensa que soy una mojigata y no quiere volver a verme y si le digo que no, piensa que soy una zorra que se acuesta con cualquiera. No podría estimar cuanto tiempo pasé buscando la respuesta correcta, sólo sé que estaba tarando demasiado  por la mirada que me echó Luke. Seguro que se estaba dudando de mis capacidades intelectuales. Así que respondí la verdad.
-Si.- Susurré.
-No te puedo prometer que no te dolerá, pero en cuanto te duela, aprieta mi mano.- Me dio su mano izquierda mientras con la otra se ponía el preservativo.
-¿Preparada?




(Chan, chan… ¿Qué pasará? No lo sabremos hasta el próximo capítulo. Jesús que novelero me salió eso. En fin, perdonadme por la falta de romanticismo, pero como sabéis es mi primera escena de este estilo, de igual manera espero que os haya gustado. ¿Pensáis que Bebé, se va a echar atrás? ¿Cómo terminará esta pareja al terminar la “Fiesta” ? ¿Qué pensáis de este capítulo? Muchos besos mis pequeños lectores. Gracias por leer. Hasta pronto. Ana <3 )

jueves, 18 de septiembre de 2014

Capítulo 19/ Look after you

-¿Volverás?- Preguntó Michael con curiosidad al tiempo que los chicos nos acompañaban a la moto de Luke. Así es, después de mucho, mucho y mucho insistir acabé cediendo; aunque la clave para que aceptara fue que me recordaran cómo era el autobús de vuelta.- Eres la primera chica que veíamos con Luke, ya pensábamos que era homosexual.-Pasó un brazo por los hombros de susodicho con un aire paternal.- Y que sepas que te aceptaríamos igual.
Luke rodó los ojos y yo solté una carcajada. Eran tan graciosos cuando estaban juntos, Luke era tan… Luke. Igual de irritante que siempre pero no sólo conmigo y eso era lo más divertido que veía la manera cariñosa que se metían unos con otros. Ahí abrí los ojos. Nunca le caí mal a Luke, en todo caso no al principio, y no creo que me cayera él tan mal cómo yo se lo hacía ver a los demás, e incluso a mí misma. Simplemente yo estaba tan obcecada y tan ciega por culpa de mis estúpidos prejuicios de que Luke era un mujeriego y un creído, y quizás más inteligente que yo que me prometí a mí misma que sería diferente. Fui diferente, sí. También una idiota.
-¿Subes?- Luke me tendía la mano para que subiera al monstruo con ruedas.
No me di cuenta hasta ese momento de que me había quedado mirando, ante la expectante mirada de mis nuevos amigos, el barro mojado de mis pantalones. Diría que mis padres me matarían pero no lo haré porque de hecho es probable que no se enteren de mis pantalones manchados y de mi pequeña escapada con Luke.
-¿Estás bien?- Preguntó Luke algo preocupado.- Si quieres podemos coger el bus…
-Estoy bien. ¿Por qué?
-Te quedaste mirando tus pantalones algo así como diez minutos.
-Estaba pensando.- Le sonreí para tranquilizarlo, cogí su mano y subí a la moto.- En fin chicos,- me dirigí a las caras que nos miraban sonrientes.- Nos vemos.
Calum hizo el saludo militar y Ashton le golpeó en la cabeza mientras negaba con la cabeza, Michael se despedía sacudiendo la mano. Realmente hoy fue un buen día.

El viento golpeaba mi cara a pesar de que la enorme espalda de Luke me cubría en su mayoría. No os voy a mentir, no fue una sensación desagradable pero tampoco me he hecho una gran fan de las motos desde entonces.
El cielo, ya cubierto de estrellas me hacía dejar la mente en blanco. Y comencé a recordar las historias que me contaba mi abuelo sobre ellas; Pegaso, Hércules, La osa Mayor, El dragón… Cada cual más disparatada y también más bonita. Siempre le decía que tendría que escribir un libro sobre ellas. Él siempre reía.
-¿Qué piensas?- Gritó Luke por encima de su hombro.
-Nada. ¿Podemos ir a otro sitio antes de ir a casa? No tengo ganas de entrar ahí.
-¿A dónde?
-A donde quieras.
Y volví a apoyar la cabeza en su  espalda.
La moto voló por las calles desiertas de Brampton y pronto apareció el frío, empecé a tiritar y me abracé más a Luke quien al notar mi baja temperatura cambió de rumbo, aparcando así, enfrente de un pequeño y algo viejo edificio, cerca del bar de Bob.
No me atreví a abrir la boca hasta que estábamos subiendo en el ascensor.
-¿Dónde estamos?
-En mi casa. Al principio quería llevarte a otro sitio pero…
-¿A dónde?
-No me interrumpas, Bebé.- Me puse de morros ante su orden y el me dio un corto beso en los labios haciendo que sonriera.- Y como estabas empezando a tener frío pues te traje a mi casa, no es la gran cosa pero tiene calefacción.- Al ver que iba a volver a hablar siguió hablando.- No te voy a decir. Es algo así como mi As en la manga para cuando volvamos a quedar.- Las puertas del ascensor se abrieron y me dejó pasar.
-¿Estás insinuando que vamos a quedar otra vez?- Levanté las cejas de manera suspicaz.
-¿Acaso no quieres, Bebé?
Me quedé pensando un momento que respuesta inteligente dar. No se me ocurrió ninguna. Así que me callé y cómo no… me sonrojé. Luke me dio un pequeño golpe en la nariz con su dedo anular y nos echamos a reír.
-En fin…- Miré las dos puertas del rellano.- ¿En cuál entramos?
Me señaló la derecha con la cabeza y caminamos hacia ella. La puerta era de madera sucia y oscura y cuando Luke la abrió pareció que entrábamos en una ultratumba o una cámara secreta porque la puerta chillo cual rata pariendo. Sé que es una comparación un poco bruta y animal (Nunca mejor dicho) pero os juro que cuando  entré, aguanté unos segundos la respiración.
El piso era todo de ladrillo rojo con suelo de baldosa y era un totalmente cuadrado y abierto, menos al fondo que había una puerta que supongo que era el baño. Según entrabas a la derecha estaba la cocina y si seguías caminando puede que te chocaras con el sofá que estaba enfrente de la tele y al lado de una mesa de comedor. Al fondo, al lado de dónde yo supuse que estaba el baño, había una cama de matrimonio cubierta con una colcha con motivos tribales. En general la casa estaba bien decorada, algunos póster y algunos cuadros de artistas del expresionismo, (obviamente falsos) por lo que pude ver.
Me senté en el sofá como si estuviera en mi casa.
-Me gusta tu casa. ¿Vives tu solo?
-No está mal ¿eh? Si, a veces se pasan los chicos por aquí pero en general vivo solo.
-Me encanta tu colcha.- Era cierto. Desde que entré en la habitación no pude evitar posar los ojos encima.
-¿Me estás mandando una indirecta, Bebé?
Mis ojos se agrandaron cuando me di cuenta de lo que estaba sugiriendo. Lo ignoré.
-¿Por qué me sigues llamando Bebé? Al fin y al cabo ya sabes mi nombre en cuanto se lo dije a tus amigos.
-No sé es más personal…- Se humedeció los labios.- Bridget.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal.




(¡Ya sabéis el nombre de nuestra protagonista! ¿Os gusta? ¿Pasará algo en el piso de Luke? ¿Qué pensáis del capítulo y de la relación entre Bebé/Bridget con Luke? Bueno, espero que este capítulo haya compensado de alguna manera los anteriores. Muchos besos mis pequeños lectores y como siempre, muchas gracias por leer. Ana <3 )

domingo, 14 de septiembre de 2014

Capítulo 18/ Look after you

Luke me había dejado una camiseta de tirantes azul claro que tapaba mayormente la mía mojada porque según él, palabras textuales; “Mis amigos están bastante necesitados, así que mejor tiéntalos lo menos posible.” No entendí bien lo último.
Michael, Calum y Ashton, así es como se llamaban y os aseguro que no eran para nada lo que me imaginaba. Todos eran altos aunque no tanto como Luke y por lo que vi a primera vista la única cosa que tenía en común era los gustos musicales. Michael sin duda fue el que más me llamó la atención no obstante… ¿Quién no se fijaría en él? Tenía el pelo azul, mas según lo que me dijo posteriormente Calum, él se lo teñía todas las semanas.
Nos sentamos en el sofá, más bien nos sentamos Calum, Luke y yo, porque como no cabíamos Ashton y Michael se tumbaron cómodamente en el suelo.
-¿Eres otro cerebrito como Luke?- Me preguntó Ashton sonriendo, mostrándome así unos hoyuelos muy parecidos a los que Luke muestra en escasas situaciones.
-No es tan lista como yo.- Me picó Luke dándome un leve golpe con el hombro.
Me giré para encararlo pero me perdí por un momento en sus ojos azules. Me repuse rápidamente.
-¿Perdona? Soy más lista que tú, más estudiosa, más inteligente y más guapa.
-Así me gusta la autoestima alta,- Bromeó.-Lo último no te lo niego en absoluto, pero lo en lo demás discrepo.
-Awww que mona se ha sonrojado.- Hizo notar lo obvio Calum.
“Puto Calum” Maldije para mis adentros. Y me escondí en el pecho de Luke quien me rodeó con su brazo para atraerme más a él. Noté como los latidos del corazón de Luke se intensificaban a medida que me aproximaba más él; igual que los míos. Y me gustaba esa sensación de ser querida y de hacer sentir a alguien igual que me hacían sentir a mí.
Miré a Luke con ternura y él me devolvió la mirada con una sonrisa, de esas tan bonitas con hoyuelos que sólo sabe hacer él. Y me besó de nuevo ante la atenta mirada de los chicos. Su asombrado silencio no tardó en convertirse en gritos de júbilo y sorpresa.
-El pequeño Luke, ha crecido.
-¡Que monos!
-¡Yo quiero una novia!-Se lamentó Calum.
-Espera sentado.
-Awww míralos.
-Callaos.
Luke y yo nos separamos entre risas. Estos tres chicos que conocí hoy están como auténticas cabras, y eso es lo mejor que todo, que no te juzgan y que te aceptan, dicen lo que piensan y eso es bueno… creo. De igual modo, como bien decía un anuncio de una cerveza que no recuerdo el nombre “A veces necesitamos un poco de Sur, para poder ver el Norte” ¿no?




(Sé que es muy corto, pero estoy de los nervios porque me cambio de instituto y blablá no os voy a aburrir con mis problemas. Espero que os haya gustado este mini-capítulo y espero compensaros con un buen capítulo próximamente. Muchas gracias y besos mis pequeños lectores. Ana<3 )

sábado, 13 de septiembre de 2014

Capítulo 17/ Look after you

Me arrimé a un árbol para ocultarme de Luke e intenté recuperar el aliento aunque, de cuando en vez, algunas risitas escapaban de mis labios de manera involuntaria. Me asomé sigilosamente por un lado, intentado encontrar a Luke.
Unos brazos mojados me levantaron del suelo. Grité tanto como pude, mientras Luke a mi espalda no paraba de reír. Aún con sus manos en mi cintura, me dejó con suavidad en el suelo, me di la vuelta y me lo quedé mirando.
Un suspiro escapó de mis labios, al fijarme en  sus cabellos mojados, como sus suaves labios y sus ojos, más azules que nunca, recorriéndome el  rostro con cuidado. Subí la mano y toqué con cuidado su cara, demorándome un poco cuando toqué el piercing, tirando suavemente de él, mis manos acunaron delicadamente sus mejillas.
Ese día, hice por primera vez en mi vida, algo sin pensar: me lancé a sus labios, como si los necesitase, como si de ellos dependiera mi vida, aunque puede que, de alguna extraña manera así fuera. No puedo determinar exactamente cuánto tiempo pasamos besándonos de pie. Luke me acercaba más y más a él como si dependiera de mí tanto como yo de él, con una mano en mi cintura y la otra apoyada la curva de mi cuello. Nos devorábamos mutuamente.
En cierto momento, empotró contra el árbol y coloqué sus piernas alrededor de su fina cintura y mis brazos fueron colocados sobre los hombros de Luke, sintiéndose como en casa. Él bajó sus manos algo más y advertí como sus mejillas comenzaron a arder, haciendo juego con las mías.
Súbitamente, empecé a notar una presencia de más a nuestro alrededor así que me separé lentamente de Luke.
-¿Qué pasa?- Los ojos de Luke escanearon mi cara con preocupación.
Recorrí el espacio que nos rodeaba hasta que di con la pequeña presencia.
-Una ardilla, nos vigila.- Le susurro a Luke, incómoda.
-Será que le gustas, no se le puede culpar por ello.
Por un momento me olvidé del tema principal y estaba de camino a los apetecibles labios de Luke cuando me acordé del tema principal; la ardilla.
-Vámonos, no me gustan.
-¿No te gustan las ardillas? Son inofensivas, bebé.
-De eso nada, son unos animales horribles. Cuando era pequeña, le estaba dando un poco de mi manzana y una me mordió. Egoístas.
Luke aguantó bastante mal la risa. A mí, francamente no me hacía gracia ninguna gracia para mi familia ardilla era igual a desgracia y si no que le pregunten a mi prima Michelle. Estaba jugando al tenis en un descampado cuando una ardilla saltó y cayó sobre su enmarañado pelo, nunca volvió a ser la misma.
-Oye.- Me despertó Luke de mis cavilaciones.- Mis amigos llegarán dentro de poco.
-Ah- ¿Eso significaba que nos íbamos a ir pronto? Me da la impresión que sus amigos no me van a caer muy bien.
Luke se rascó la nuca con nerviosismo.
-¿Te gustaría conocerlos? Ya sabes, a mis amigos.
Diferentes imágenes de chicos góticos pasaron por mi mente, ninguna de ellas era precisamente de un buen gótico.
-Umm… ¿A tus amigos?- Al ver la mirada triste de Luke no pude evitar contar una pequeña mentirijilla.- Estoy deseando conocerlos.
Puso un brazo sobre mis hombros y caminamos hacia la casa. Daba la sensación de que Luke no quería separarse de mí ni un momento, y yo no me quejaba. Mi yo interior estaba dando volteretas de felicidad, bueno menos por la parte de sus amigos… Que tampoco tienen porqué ser tan malos ¿no?
-Por cierto.- Luke se lamió el labio antes de hablar.- Cámbiate la camiseta, no me gustaría que mis amigos te vieran… así.
Así… ¿Cómo? Vale que una camiseta blanca no era la cosa más fashion actualmente y el hecho de que estuviera mojada por Luke tampoco mejorar mi… Espera. Entonces me acordé de la “operación física” que Vanessa siempre me hacía memorizar: Blanco+Agua= Transparencia. Abrí los ojos con espanto y fui bajando la mirada hacia mi camiseta con espanto.
Ahí estaba, mi sujetador gris se veía en todo su esplendor. Furiosa, miré hacia Luke quien parecía divertirse enormemente con la situación. Bajé la mirada hacia su torso, cubierto con una camiseta negra que se ajustaba perfectamente a su cuerpo.
-¿Disfrutando?
Levanté la vista fingiendo aburrimiento.
-Cómo tú hiciste conmigo.- Lo acusé.
-Culpable.- Levantó las manos en señal de rendición. Aún se seguía burlando de mí.
A lo lejos, escuchamos como el sonido del motor de un coche es cada vez más cercano. Miro a Luke asustada y él me devuelve la mirada con ternura, tratando de tranquilizarme.
-Tranquila bebé, no muerden.- Dijo en un susurro.
Eso ya lo veremos.



(Vale, lo reconozco, es la primera vez que escribo algo un poco más… subidito de tono aunque tampoco pude subirlo mucho porque al fin y al cabo estamos hablando de nuestro inocente Luke. En fin, habrá más y mejores escenas de ese estilo si es lo que os estáis preguntando. Dejadme vuestras opiniones y comentarios tanto en el blog como en twitter, tengo mucho que mejorar y agradezco que lo hagáis. Como siempre muchas gracias por leer. Besos mis pequeños lectores. Ana <3 )

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Capítulo 16/ Look after you

-¿Dónde estamos?
-Qué impaciente, bebé.
Le saqué la lengua de manera infantil aunque lo cierto es que sí que estaba algo preocupada. El autobús no hacía más que subir y subir además cada vez olía peor, y los asientos, deslucidos por el paso del tiempo, eran incómodos a más no poder lo que ocasionaba que de vez en cuando me moviera para ambos lados, chocando inevitablemente contra Luke. Varias veces me moví para el lado contrario y casi me caí al pasillo, digo casi porque Luke, con sus buenos reflejos, me cogió por la cintura y evitó una caída bastante dolorosa y vergonzosa.
Por fin, ese viejo cacharro paró y mi acompañante y yo salimos escopetados de allí. Al principio sólo podía ver un enorme bosque de pinos pero a medida que nos íbamos acercando una bonita cabaña iba apareciendo.
-Wow, qué bonito.
Él simplemente sonrió y me dio la mano para ir algo más rápido, sólo espero que no se notara lo mucho que estaba sudando. Unas pequeñas hormiguitas empezaron a dar distintos saltos acrobáticos en mi barriga.
Pronto llegamos a la casa y Luke, se sacó una llave del bolsillo para abrirme la pesada puerta de madera, me dejó pasar. Le sonreí agradecida.
En cuanto entramos en la casa, un jadeo se escapó de mis labios. Él rió.
-¿Es tuya?
-Más o menos, la comparto con unos amigos. Antes era solo un cobertizo, un día lo encontramos y decidimos hacer algo para nosotros.- Se encogió de hombros quitándole importancia.
-¿Chase y los demás?
-Esos no son amigos míos.- Dijo fríamente.
Me pregunté, quienes  y cómo serían.
-Puedes pasar.-Me informó después de un largo silencio.
Me había quedado en el umbral de la puerta, intentando absorber todo lo que veía. La verdad es que no había indicio ninguno de vida adolescente ahí- salvo por algunos pósters y una vieja playstation,- estaba extrañamente ordenado. Comencé a fisgonear por la cabaña, el salón-comedor era sin duda lo más grande, una alfombra de diferentes colores con encima un sofá algo pasado de moda  y una mesa con sus sillas  que cojeaban un poco eran sin duda el alma de la habitación, la cocina y el baño eran otra historia,  eran pequeños y un poco oscuros, al contrario que el comedor, luminoso, con una enorme cristalera que ocupaba media habitación.
Me senté en el sofá, más cómodo de lo que pensaba.
-¿Con qué dinero acondicionasteis todo? Es decir, debió ser caro ¿no?
-Tampoco fue tan caro, conseguimos dinero trabajando.
-¿Trabajas?
-¿Sorprendida?
Me sonrojé un poco. Luke se inclinó hacia mí y rozó mis mejillas con las puntas de sus dedos.
-No. ¿En qué trabajas?
Luke se echó hacia atrás y me dio una sonrisa de disculpa, sin hoyuelos.
-La curiosidad mató al gato, bebé.
-El gato murió sabiendo.
Una carcajada se escapó de los labios de Luke.
-Sólo alguien como tú diría algo así.- Comentó.
-¿Salimos?- Pregunté antes de que volviera a ruborizarme.
Paseamos alrededor de la casa, yo intentando que me contara cosas sobre su trabajo secreto y él buscando excusas y amenazas para no contármelo.
El sol brillaba cada vez más y yo cada vez sudaba y me cansaba más.
-No puedo más.- Dije recostándome en la hierba.- Me muero de calor.
Luke sonrió de lado me hizo un gesto de que esperara y corrió hacia el otro lado de la casa.
¡Hay que ver cómo cambiaron las cosas! Hace 5 meses el rubio y yo no nos hablábamos y ahora… Hacemos algo más que hablarnos, supongo. ¿Me gusta Luke? Suspiré, no lo sé. Es guapo, eso no lo puedo negar, también es imposible negar que es listo y estos últimos meses estaba muy amable y atento, pero a veces parece tan distante y tiene actitudes tan raras que me dan ganas de… Nunca supe de que tenía ganas, un chorro de agua cayó de lleno sobre mi barriga.
Abrí los ojos con más sorpresa que enfado. Luke estaba sonriendo, orgulloso de su idea, con una manguera en la mano.
-¿Te sientes menos acalorada?
-¿Acalorada yo?
En un visto y no visto le saqué la manguera y le empapé la cara. Al ver la cara de Luke, solté la manguera y comencé a correr.
-Has hecho bien en escapar.- Bramó.
Y empezó a correr.



(Bueno, bueno… aquí está el capítulo 16. Espero que os haya gustado y subiré el siguiente en cuando pueda. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Capítulo 15 /Look after you

-¡Luke!-Llamé.
-Dime.
Luke estaba sentado en el sofá del salón de mi casa, para ser exactos en MI parte del sofá. La historia de mi parte de sofá es famosa en toda mi familia; cuando tenía 4 años se me cayó el trozo de mi tarta favorita encima, a los seis me hice pis encima (obviamente de manera involuntaria) a los diez lo manché de pintauñas (quería saber si podía cambiarlo), a los 12 fue manchado por mi primera menstruación y  a los 15 me dieron a probar champagne y como no me gustó lo escupí, adivinad en dónde.
-Fuera de mi parte del sofá. Ya.
Mi voz debió sonar más amenazante de lo que pensaba porque para mi sorpresa, Luke se levantó sin oponerse lo más mínimo. Me senté en mi parte del sofá y empecé a establecer las pequeñas normas que había en esta casa. Luke me miraba, sonriente. Me miré en el espejo que tenía enfrente por si tenía algo en la cara; no vi nada fuera de su lugar.
-¿Qué?
-Nada,- Luke me instó a continuar hablando.
-Ya está todo.- Dije levantándome del sofá y sacudiéndome inútilmente los pantalones.- Esas son las normas básicas.
-Pues me has fastidiado, yo que tenía pensado abrir la puerta de tu habitación sin llamar… Ya sabes, a ver si había suerte.- Me guiñó un ojo.
Abrí los ojos con sorpresa en cuanto entendí la insinuación, en seguida el color rojo tomó control de mi rostro.
-¡Lo que quieres es verme en paños menores!
Una carcajada se escapó de los labios del chico de pelo rubio, luego otra y otra… hasta acabar llorando de la risa. Me quedé embobada escuchando ese melódico sonido hasta que entendí que se estaba riendo de mí. Me crucé de brazos ofendida. Mi cuerpo no está tan mal ¿no? Sé que no soy una modelo de Victoria Secret, ni de Zara, de ningún sitio pero no es para infravalorarme tanto. Caminé a través de la habitación enfadada queriendo llegar a mi habitación de una vez y mandar a Luke a plantar rábanos.
-¡Espera!
Luke ya había llegado a mi lado e intentaba agarrar mi mano.
-Déjame.- Intenté en vano liberar mi muñeca de su brazo.
-No me reía de ti.- Se explicó mientras cada vez me acercaba más a él.- La expresión paños menores es graciosa. ¿Pensabas que no querría verte en paños menores?
Se me escapó una risita al darme cuenta de que la palabra en los labios de Luke sonaba totalmente ridícula. Luke rió conmigo.
-Anda, ve a vestirte.
Dejó un beso sobre mi nariz y colocó una mano en la parte baja de mi espalda para empujarme suave pero firmemente en dirección a mi habitación.
Como mala representante del género femenino que soy tardé menos de un cuarto de hora en ducharme y ataviarme con mis inseparables vaqueros combinándolos con una camiseta básica blanca con escote redondo. Mejor ir sobre seguro, mis experimentos conjuntando ropa jamás de los jamases salieron bien.
Mientras caminaba por el pasillo me iba pellizcando las mejillas para darles un poco de color.
-¿Qué haces?
-Me picaban un poco las mejillas.- Y repetí la acción ante incrédula cara del chico.- ¿Vamos?
-Vamos.
Me pasó el brazo sobre los hombros y salimos de casa el uno pegado al otro. Apoyé mi nariz en su pecho y aspiré su aroma, sonreí al reconocerlo “One Million” de Paco Rabanne.
Anduvimos un buen trecho, lo suficiente para que ya no hubiera edificios sólo pequeñas casas. Nos paramos en una parada de bus y nos sentamos en el suelo.
-Luke… ¿Qué estamos haciendo?
-Esperar al bus.- Dijo con simpleza.
-Si no te conociera pensaría que me intentas matar.- Me coloqué un mechón de pelo detrás de la oreja.
-Quién sabe.  ¿Sabes que ese árbol vino de América?- Señaló una mimosa- Antiguamente se pensaba que era una planta sagrada, símbolo de la resurrección y mortalidad. Dice la leyenda que la madera en la que murió Jesucristo procede de este árbol.
Un brillo especial cubrió sus ojos, se le veía tan contento compartiendo y explicando su saber conmigo que no me atreví a decirle que conocía esa leyenda que mi abuelo me la contada todas las navidades. Es que explicaba todo de una manera tan pasional y racional que era imposible pararlo, tampoco quería. Hizo que me diera cuenta de que ese es el verdadero Luke, no el motero ni el pasota ése es mi Luke, bueno, no literalmente.
-Ahí viene el bus.- Me avisó.
Nos levantamos juntos del suelo. Luke se subió al bus primero para luego extender su mano para tirar de mí. Posó sus labios en mi oreja.
-¿Preparada?- Susurró.
-Preparada.



(Siento la tardanza peeero ya tengo ordenador así que podré subir ya con mayor frecuencia. Ojalá os haya gustado este capítulo número 15. ¿Qué tal de vacaciones? ¿Todo bien? Espero que así sea. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias de nuevo por leer. Nos vemos. Ana <3 )