Me arrimé a un árbol para ocultarme de Luke e intenté recuperar
el aliento aunque, de cuando en vez, algunas risitas escapaban de mis labios de
manera involuntaria. Me asomé sigilosamente por un lado, intentado encontrar a
Luke.
Unos brazos mojados me levantaron del suelo. Grité tanto
como pude, mientras Luke a mi espalda no paraba de reír. Aún con sus manos en
mi cintura, me dejó con suavidad en el suelo, me di la vuelta y me lo quedé
mirando.
Un suspiro escapó de mis labios, al fijarme en sus cabellos mojados, como sus suaves labios y
sus ojos, más azules que nunca, recorriéndome el rostro con cuidado. Subí la mano y toqué con
cuidado su cara, demorándome un poco cuando toqué el piercing, tirando
suavemente de él, mis manos acunaron delicadamente sus mejillas.
Ese día, hice por primera vez en mi vida, algo sin pensar: me
lancé a sus labios, como si los necesitase, como si de ellos dependiera mi
vida, aunque puede que, de alguna extraña manera así fuera. No puedo determinar
exactamente cuánto tiempo pasamos besándonos de pie. Luke me acercaba más y más
a él como si dependiera de mí tanto como yo de él, con una mano en mi cintura y
la otra apoyada la curva de mi cuello. Nos devorábamos mutuamente.
En cierto momento, empotró contra el árbol y coloqué sus
piernas alrededor de su fina cintura y mis brazos fueron colocados sobre los
hombros de Luke, sintiéndose como en casa. Él bajó sus manos algo más y advertí
como sus mejillas comenzaron a arder, haciendo juego con las mías.
Súbitamente, empecé a notar una presencia de más a nuestro
alrededor así que me separé lentamente de Luke.
-¿Qué pasa?- Los ojos de Luke escanearon mi cara con
preocupación.
Recorrí el espacio que nos rodeaba hasta que di con la
pequeña presencia.
-Una ardilla, nos vigila.- Le susurro a Luke, incómoda.
-Será que le gustas, no se le puede culpar por ello.
Por un momento me olvidé del tema principal y estaba de
camino a los apetecibles labios de Luke cuando me acordé del tema principal; la
ardilla.
-Vámonos, no me gustan.
-¿No te gustan las ardillas? Son inofensivas, bebé.
-De eso nada, son unos animales horribles. Cuando era
pequeña, le estaba dando un poco de mi manzana y una me mordió. Egoístas.
Luke aguantó bastante mal la risa. A mí, francamente no me
hacía gracia ninguna gracia para mi familia ardilla era igual a desgracia y si
no que le pregunten a mi prima Michelle. Estaba jugando al tenis en un descampado
cuando una ardilla saltó y cayó sobre su enmarañado pelo, nunca volvió a ser la
misma.
-Oye.- Me despertó Luke de mis cavilaciones.- Mis amigos llegarán
dentro de poco.
-Ah- ¿Eso significaba que nos íbamos a ir pronto? Me da la
impresión que sus amigos no me van a caer muy bien.
Luke se rascó la nuca con nerviosismo.
-¿Te gustaría conocerlos? Ya sabes, a mis amigos.
Diferentes imágenes de chicos góticos pasaron por mi mente,
ninguna de ellas era precisamente de un buen gótico.
-Umm… ¿A tus amigos?- Al ver la mirada triste de Luke no
pude evitar contar una pequeña mentirijilla.- Estoy deseando conocerlos.
Puso un brazo sobre mis hombros y caminamos hacia la casa.
Daba la sensación de que Luke no quería separarse de mí ni un momento, y yo no
me quejaba. Mi yo interior estaba dando volteretas de felicidad, bueno menos
por la parte de sus amigos… Que tampoco tienen porqué ser tan malos ¿no?
-Por cierto.- Luke se lamió el labio antes de hablar.-
Cámbiate la camiseta, no me gustaría que mis amigos te vieran… así.
Así… ¿Cómo? Vale que una camiseta blanca no era la cosa más fashion
actualmente y el hecho de que estuviera mojada por Luke tampoco mejorar mi…
Espera. Entonces me acordé de la “operación física” que Vanessa siempre me
hacía memorizar: Blanco+Agua= Transparencia. Abrí los ojos con espanto y fui
bajando la mirada hacia mi camiseta con espanto.
Ahí estaba, mi sujetador gris se veía en todo su esplendor.
Furiosa, miré hacia Luke quien parecía divertirse enormemente con la situación.
Bajé la mirada hacia su torso, cubierto con una camiseta negra que se ajustaba
perfectamente a su cuerpo.
-¿Disfrutando?
Levanté la vista fingiendo aburrimiento.
-Cómo tú hiciste conmigo.- Lo acusé.
-Culpable.- Levantó las manos en señal de rendición. Aún se
seguía burlando de mí.
A lo lejos, escuchamos como el sonido del motor de un coche
es cada vez más cercano. Miro a Luke asustada y él me devuelve la mirada con
ternura, tratando de tranquilizarme.
-Tranquila bebé, no muerden.- Dijo en un susurro.
Eso ya lo veremos.
(Vale, lo reconozco, es la primera vez que escribo algo un
poco más… subidito de tono aunque tampoco pude subirlo mucho porque al fin y al
cabo estamos hablando de nuestro inocente Luke. En fin, habrá más y mejores
escenas de ese estilo si es lo que os estáis preguntando. Dejadme vuestras
opiniones y comentarios tanto en el blog como en twitter, tengo mucho que
mejorar y agradezco que lo hagáis. Como siempre muchas gracias por leer. Besos
mis pequeños lectores. Ana <3 )
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