-¿Volverás?- Preguntó Michael con curiosidad al tiempo que
los chicos nos acompañaban a la moto de Luke. Así es, después de mucho, mucho y
mucho insistir acabé cediendo; aunque la clave para que aceptara fue que me
recordaran cómo era el autobús de vuelta.- Eres la primera chica que veíamos
con Luke, ya pensábamos que era homosexual.-Pasó un brazo por los hombros de
susodicho con un aire paternal.- Y que sepas que te aceptaríamos igual.
Luke rodó los ojos y yo solté una carcajada. Eran tan
graciosos cuando estaban juntos, Luke era tan… Luke. Igual de irritante que
siempre pero no sólo conmigo y eso era lo más divertido que veía la manera
cariñosa que se metían unos con otros. Ahí abrí los ojos. Nunca le caí mal a
Luke, en todo caso no al principio, y no creo que me cayera él tan mal cómo yo
se lo hacía ver a los demás, e incluso a mí misma. Simplemente yo estaba tan
obcecada y tan ciega por culpa de mis estúpidos prejuicios de que Luke era un
mujeriego y un creído, y quizás más inteligente que yo que me prometí a mí
misma que sería diferente. Fui diferente, sí. También una idiota.
-¿Subes?- Luke me tendía la mano para que subiera al
monstruo con ruedas.
No me di cuenta hasta ese momento de que me había quedado
mirando, ante la expectante mirada de mis nuevos amigos, el barro mojado de mis
pantalones. Diría que mis padres me matarían pero no lo haré porque de hecho es
probable que no se enteren de mis pantalones manchados y de mi pequeña escapada
con Luke.
-¿Estás bien?- Preguntó Luke algo preocupado.- Si quieres
podemos coger el bus…
-Estoy bien. ¿Por qué?
-Te quedaste mirando tus pantalones algo así como diez
minutos.
-Estaba pensando.- Le sonreí para tranquilizarlo, cogí su
mano y subí a la moto.- En fin chicos,- me dirigí a las caras que nos miraban
sonrientes.- Nos vemos.
Calum hizo el saludo militar y Ashton le golpeó en la cabeza
mientras negaba con la cabeza, Michael se despedía sacudiendo la mano.
Realmente hoy fue un buen día.
El viento golpeaba mi cara a pesar de que la enorme espalda
de Luke me cubría en su mayoría. No os voy a mentir, no fue una sensación
desagradable pero tampoco me he hecho una gran fan de las motos desde entonces.
El cielo, ya cubierto de estrellas me hacía dejar la mente
en blanco. Y comencé a recordar las historias que me contaba mi abuelo sobre
ellas; Pegaso, Hércules, La osa Mayor, El dragón… Cada cual más disparatada y
también más bonita. Siempre le decía que tendría que escribir un libro sobre
ellas. Él siempre reía.
-¿Qué piensas?- Gritó Luke por encima de su hombro.
-Nada. ¿Podemos ir a otro sitio antes de ir a casa? No tengo
ganas de entrar ahí.
-¿A dónde?
-A donde quieras.
Y volví a apoyar la cabeza en su espalda.
La moto voló por las calles desiertas de Brampton y pronto
apareció el frío, empecé a tiritar y me abracé más a Luke quien al notar mi
baja temperatura cambió de rumbo, aparcando así, enfrente de un pequeño y algo
viejo edificio, cerca del bar de Bob.
No me atreví a abrir la boca hasta que estábamos subiendo en
el ascensor.
-¿Dónde estamos?
-En mi casa. Al principio quería llevarte a otro sitio pero…
-¿A dónde?
-No me interrumpas, Bebé.- Me puse de morros ante su orden y
el me dio un corto beso en los labios haciendo que sonriera.- Y como estabas
empezando a tener frío pues te traje a mi casa, no es la gran cosa pero tiene
calefacción.- Al ver que iba a volver a hablar siguió hablando.- No te voy a
decir. Es algo así como mi As en la manga para cuando volvamos a quedar.- Las
puertas del ascensor se abrieron y me dejó pasar.
-¿Estás insinuando que vamos a quedar otra vez?- Levanté las
cejas de manera suspicaz.
-¿Acaso no quieres, Bebé?
Me quedé pensando un momento que respuesta inteligente dar.
No se me ocurrió ninguna. Así que me callé y cómo no… me sonrojé. Luke me dio
un pequeño golpe en la nariz con su dedo anular y nos echamos a reír.
-En fin…- Miré las dos puertas del rellano.- ¿En cuál
entramos?
Me señaló la derecha con la cabeza y caminamos hacia ella.
La puerta era de madera sucia y oscura y cuando Luke la abrió pareció que
entrábamos en una ultratumba o una cámara secreta porque la puerta chillo cual
rata pariendo. Sé que es una comparación un poco bruta y animal (Nunca mejor
dicho) pero os juro que cuando entré,
aguanté unos segundos la respiración.
El piso era todo de ladrillo rojo con suelo de baldosa y era
un totalmente cuadrado y abierto, menos al fondo que había una puerta que
supongo que era el baño. Según entrabas a la derecha estaba la cocina y si seguías
caminando puede que te chocaras con el sofá que estaba enfrente de la tele y al
lado de una mesa de comedor. Al fondo, al lado de dónde yo supuse que estaba el
baño, había una cama de matrimonio cubierta con una colcha con motivos
tribales. En general la casa estaba bien decorada, algunos póster y algunos
cuadros de artistas del expresionismo, (obviamente falsos) por lo que pude ver.
Me senté en el sofá como si estuviera en mi casa.
-Me gusta tu casa. ¿Vives tu solo?
-No está mal ¿eh? Si, a veces se pasan los chicos por aquí
pero en general vivo solo.
-Me encanta tu colcha.- Era cierto. Desde que entré en la
habitación no pude evitar posar los ojos encima.
-¿Me estás mandando una indirecta, Bebé?
Mis ojos se agrandaron cuando me di cuenta de lo que estaba
sugiriendo. Lo ignoré.
-¿Por qué me sigues llamando Bebé? Al fin y al cabo ya sabes
mi nombre en cuanto se lo dije a tus amigos.
-No sé es más personal…- Se humedeció los labios.- Bridget.
Un escalofrío recorrió mi espina dorsal.
(¡Ya sabéis el nombre de nuestra protagonista! ¿Os gusta? ¿Pasará
algo en el piso de Luke? ¿Qué pensáis del capítulo y de la relación entre
Bebé/Bridget con Luke? Bueno, espero que este capítulo haya compensado de alguna
manera los anteriores. Muchos besos mis pequeños lectores y como siempre,
muchas gracias por leer. Ana <3 )
No hay comentarios:
Publicar un comentario