Esa noche no pude dormir, cada vez que cerraba los ojos veía
dos burlones ojos azules. Estábamos en
Otoño y el frío comenzaba a hacerse notar pero… ¿Por qué lo único que sentía yo
era calor? Confundida, encendí la luz de la mesilla de noche y me toqué el pelo
con frustración ¿era todo por culpa de Luke? No lo creo. Abrí la ventana para dejar entrar
algo de aire frío y me asomé; la noche era tal y como imaginé, nubes y ningún
solo rastro de la luna y, por supuesto, el frío te envolvía de pies a cabeza y
sin embargo yo seguía sintiendo que me quemaba.
Salí de la habitación rápidamente, el suelo de madera crujía
bajo mis pies descalzos, supongo que la familiaridad del sonido hizo que apenas
lo apreciara, al llegar al cuadro del tatarabuelo Daniel, procuré no pisar los
escalones que más crujían, para no despertar a mis padres que, según los sonidos
que salían de su habitación, parecía que estaba durmiendo una piara de cerdos
ahí dentro.
Cuando por fin llegué a la cocina, saqué una botella de agua
de la nevera y me dispuse a recorrer el mismo camino hacia mi habitación.
-¿Qué haces?
-¡Mamá! ¡Qué susto me has dado!
Mi madre levantó una ceja, a la espera de mi respuesta.
Sabía por propia experiencia, que mi madre odiaba que deambulara por los
pasillos a altas horas de la noche. Cuando era más pequeña, jamás entendí el
porqué de esa extraña obsesión, ahora lo entiendo, pero no lo comparto. Vivíamos
en una casa que era de mi abuela, antes vivía en un pequeño pueblo de Texas,
pero mi madre cambió de trabajo y nos vinimos a Brampton (como expliqué
anteriormente), otro pueblo, esta vez Británico. El gran detalle es, que la
casa era grande y vieja, estaba básicamente vacía y era muy aburrida, excepto
por pequeños escondites que la vieja casa albergaba, dónde, con ayuda de Lee y
Ness encontré viejas cartas y algún que otro frasco de colonia vacío pero aun
así mi madre tenía miedo de que encontrara algo de suma importancia, así que me
prohibió “Seguir cazando tesoros”.
-Fui a por agua, tranquila.- Y le puse la botella delante de
los ojos.
-Venga a la cama.- Se ató la bata con fuerza y se metió en
el dormitorio.
Obviamente, después de un par de sorbos ya me encontraba
mejor y pude dormir… más o menos.
-Ness… ¿Qué haces?
Nos encontrábamos en la hora del almuerzo en el recreo. Lee y yo nos sentamos en la hierba con cuidado
mientras Vanessa se tumbaba en el suelo con la servilleta de la comida sobre
los ojos.
-Intentando aprovechar los últimos rayos de sol.
Miré al cielo en busca del sol. Ni rastro.
-¿Y la servilleta es para…?- Preguntó Lee, curiosa.
-Para que el sol no me dé en los ojos, leí una vez en la…
-Hola chicas.- Nos saluda a las tres, pero noto como sus
ojos se posan en mí.
La simple aparición de Luke provocó diferentes reacciones en
cada una de nosotras; Ness, por su parte se incorporó tan rápido que estoy
segura por la cara que puso que le dio un mareo, por mi parte, me quedé mirando
a Luke como el ratón mira al gato, con desconfianza y Lee…. Simplemente se
empezó a reír entre dientes y de vez en cuando a echarle miraditas a Chase, que
iba al lado de Luke. Tendría que hablar con ella seriamente.
-¿Qué quieres Luke?- Dije al ver que se sentaba en la hierba
en frente nuestra.
-No seas maleducada…- Me regañó Ness.
Rodé los ojos.
-Bebé… relájate. Solo vengo a decirte que mañana te vienes a
mi casa.
-No quiero ir a tu casa, a saber que me haces.
-Más quisieras que te hiciera algo, pero a ti no te pongo ni
un dedo encima- Puso tal cara de asco que estuve a punto de abofetearlo.- Para
hacer el trabajo…
-Iremos a la biblioteca.
-¿Biblioteca?
-Sí, un lugar con libros, dónde la gente puede estudiar,
leer… te creía más listo, Luke.
-Sé lo que es.- Dijo molesto.- Pues allí a las 6.
-Pero…- Y se fue de allí dejándome con la palabra en la
boca.
Arranqué un trozo de hierba, enfadada.
-No lo soporto, de verdad que no.
-La verdad es que un poco pedante sí que parece. Y muy
agradable no es. – Me dio la razón Lee.
-Me di cuenta. – Afirmó Vanessa.- Qué raro…
-¿El qué?- Interrogué interesada.
Vanessa frunció el ceño y parece que pasaron años cuando contestó:
-Nada, cosas mías.
(Holiwiii!!! ¿Qué tal todo? Bueno, este ha sido el capítulo….
8?? Sí, creo que sí. Bueno, espero que os haya gustado y me que comentéis con
tweets o con comentarios, lo que pensáis y todo eso. ¿Qué os ha parecido? ¿Qué
pasará en el siguiente capítulo? Muchos besos mis pequeños lectores y gracias
por leer. Ana <3)
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