miércoles, 9 de julio de 2014

Capítulo 8 / Look after you

Esa noche no pude dormir, cada vez que cerraba los ojos veía dos burlones  ojos azules. Estábamos en Otoño y el frío comenzaba a hacerse notar pero… ¿Por qué lo único que sentía yo era calor? Confundida, encendí la luz de la mesilla de noche y me toqué el pelo con frustración ¿era todo por culpa de Luke?  No lo creo. Abrí la ventana para dejar entrar algo de aire frío y me asomé; la noche era tal y como imaginé, nubes y ningún solo rastro de la luna y, por supuesto, el frío te envolvía de pies a cabeza y sin embargo yo seguía sintiendo que me quemaba.
Salí de la habitación rápidamente, el suelo de madera crujía bajo mis pies descalzos, supongo que la familiaridad del sonido hizo que apenas lo apreciara, al llegar al cuadro del tatarabuelo Daniel, procuré no pisar los escalones que más crujían, para no despertar a mis padres que, según los sonidos que salían de su habitación, parecía que estaba durmiendo una piara de cerdos ahí dentro.
Cuando por fin llegué a la cocina, saqué una botella de agua de la nevera y me dispuse a recorrer el mismo camino hacia mi habitación.
-¿Qué haces?
-¡Mamá! ¡Qué susto me has dado!
Mi madre levantó una ceja, a la espera de mi respuesta. Sabía por propia experiencia, que mi madre odiaba que deambulara por los pasillos a altas horas de la noche. Cuando era más pequeña, jamás entendí el porqué de esa extraña obsesión, ahora lo entiendo, pero no lo comparto. Vivíamos en una casa que era de mi abuela, antes vivía en un pequeño pueblo de Texas, pero mi madre cambió de trabajo y nos vinimos a Brampton (como expliqué anteriormente), otro pueblo, esta vez Británico. El gran detalle es, que la casa era grande y vieja, estaba básicamente vacía y era muy aburrida, excepto por pequeños escondites que la vieja casa albergaba, dónde, con ayuda de Lee y Ness encontré viejas cartas y algún que otro frasco de colonia vacío pero aun así mi madre tenía miedo de que encontrara algo de suma importancia, así que me prohibió “Seguir cazando tesoros”.
-Fui a por agua, tranquila.- Y le puse la botella delante de los ojos.
-Venga a la cama.- Se ató la bata con fuerza y se metió en el dormitorio.
Obviamente, después de un par de sorbos ya me encontraba mejor y pude dormir… más o menos.

-Ness… ¿Qué haces?
Nos encontrábamos en la hora del almuerzo en el recreo.  Lee y yo nos sentamos en la hierba con cuidado mientras Vanessa se tumbaba en el suelo con la servilleta de la comida sobre los ojos.
-Intentando aprovechar los últimos rayos de sol.
Miré al cielo en busca del sol. Ni rastro.
-¿Y la servilleta es para…?- Preguntó Lee, curiosa.
-Para que el sol no me dé en los ojos, leí una vez en la…
-Hola chicas.- Nos saluda a las tres, pero noto como sus ojos se posan en mí.
La simple aparición de Luke provocó diferentes reacciones en cada una de nosotras; Ness, por su parte se incorporó tan rápido que estoy segura por la cara que puso que le dio un mareo, por mi parte, me quedé mirando a Luke como el ratón mira al gato, con desconfianza y Lee…. Simplemente se empezó a reír entre dientes y de vez en cuando a echarle miraditas a Chase, que iba al lado de Luke. Tendría que hablar con ella seriamente.
-¿Qué quieres Luke?- Dije al ver que se sentaba en la hierba en frente nuestra.
-No seas maleducada…- Me regañó Ness.
Rodé los ojos.
-Bebé… relájate. Solo vengo a decirte que mañana te vienes a mi casa.
-No quiero ir a tu casa, a saber que me haces.
-Más quisieras que te hiciera algo, pero a ti no te pongo ni un dedo encima- Puso tal cara de asco que estuve a punto de abofetearlo.- Para hacer el trabajo…
-Iremos a la biblioteca.
-¿Biblioteca?
-Sí, un lugar con libros, dónde la gente puede estudiar, leer… te creía más listo, Luke.
-Sé lo que es.- Dijo molesto.- Pues allí a las 6.
-Pero…- Y se fue de allí dejándome con la palabra en la boca.
Arranqué un trozo de hierba, enfadada.
-No lo soporto, de verdad que no.
-La verdad es que un poco pedante sí que parece. Y muy agradable no es. – Me dio la razón Lee.
-Me di cuenta. – Afirmó Vanessa.- Qué raro…
-¿El qué?- Interrogué interesada.
Vanessa frunció el ceño y parece que pasaron años cuando contestó:
-Nada, cosas mías.



(Holiwiii!!! ¿Qué tal todo? Bueno, este ha sido el capítulo…. 8?? Sí, creo que sí. Bueno, espero que os haya gustado y me que comentéis con tweets o con comentarios, lo que pensáis y todo eso. ¿Qué os ha parecido? ¿Qué pasará en el siguiente capítulo? Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3) 

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