lunes, 28 de julio de 2014

Capítulo 12/ Look after you.

Me desplomé en la silla más cercana, las manos me empezaron a sudar e iba notando como cada vez me faltaba más el aire. Arthur, preocupado, me empezó a abanicar con una vieja revista de cotilleos.
-Sally,- Le ordenó a nuestra pequeña y pecosa compañera.- Trae un vaso de agua por favor.
Sally corrió hacia la cocina para volver en menos de lo que canta un gallo con el vaso de agua. Le dediqué una sonrisa de agradecimiento y me bebí de un trago el contenido del vaso.
-Vuelvo…al trabajo- Tartamudeó un poco Sally, y rápidamente volvió al trabajo con la misma eficiencia de siempre.
-¿Qué le pasó?- Pregunté en un hilo de voz.
-Nada grave, un bajón de tensión. Lee está con él.- Me tranquilizaba Arthur mientras observaba mi rostro con atención, intentando averiguar qué pasaba por mi desconcertada cabeza.
En seguida tomé una decisión y sacando fuerzas de algún sitio que desconozco me levanté de la silla.
-Voy para allá.- Dije, decidida.
-¿Cómo piensas ir?- Preguntó con audacia.
-En bus…
-Déjate de tonterías, jamás cogiste un bus- Iba a protestar, pero me cortó.- Te llevo en coche.- Se dirigió a Sally.- Hey, vengo ahora, la llevo al hospital. Viene Ness en seguida. ¿Estarás bien?
Sally, desde el otro lado del bar, levantó el dedo gordo en señal de aprobación y Arthur y yo salimos del local corriendo.
-Wow- Impresionada me senté en el sitio del copilote.- ¡Menudo coche! ¡Es precioso!
-Gracias. Me lo regaló mi padre por la graduación.
-¿Y tu madre?
-Falleció.-  Dijo son sencillez.
-Lo lamento- Avergonzada  trasladé mi mirada a mis manos que se movían inquietas en mi regazo.
-No pasa nada, no la conocí.- No parecía dolido, simplemente lo dijo como si estuviera dando constancia de un hecho, con naturalidad.
Arthur, para quitarle hierro al asunto, encendió la radio y empezó a mover los hombros al ritmo de la música, yo no podía parar de reír.
-Arthur- Dije entre hipidos- Deja de ser tan gay.
Me miró y se rió aún más fuerte.
-Deja tú de ser tan hetero.
-Touché.- Dije, divertida.
Nos reímos juntos el resto del camino, pero paramos en cuanto el moderno y espléndido edificio se descubrió ante nosotros. El hospital, tenía una vulgar forma rectangular, pero lo demás no tenía nada de vulgar, las ventanas eran de aluminio reforzado y las puertas estaban tan limpias que parecía que eran lavadas continuamente, era imponente.
-¿Sabes la habitación?
-303.
-¿Te espero?
-Por favor… tardaré cinco minutos.
Gran mentira, entre que encontraba el ascensor ya se me fueron 2 minutos y el haberme perdido por los luminosos e interminables pasillos del hospital, tampoco me ayudó a ganar tiempo.
-¿Bob?- Llamé a la puerta antes de entrar.
-Hola.- me saludó intentando forzar una sonrisa.
Me senté en la cama y le agarré las manos con cariño. Contemplé la habitación, sorprendida; una televisión de pantalla plana, bonitas cortinas a flores, un sofá a burdeos…
-¡Como lo tienen montado!- Exclamé pero rápidamente me callé, no estaba ahí para ver la fabulosa y alucinante habitación de hospital.- ¿Cómo estás?- Le pregunté con suavidad.
-Bien.- Dijo recolocándose en la cama.- Mala hierba nunca muere.
-¿Qué te dijo el doctor?- Pregunté con curiosidad.
-Lo típico.- Se quejó molesto. Levanté la ceja y suspiró.- Comer más sano, hacer deporte, dejar de fumar pero…
-Pero nada, eso es lo que harás. No quiero que nos vuelvas a dar un susto así, nunca más.- Le reprendí, enfadada.
-Bueno Bob… aquí tengo la Coca-Cola que me pediste y este paquete de cacahuetes- Entró alegremente Lee por la puerta. En seguida fijó su mirada en mí y me saludó con un efusivo abrazo.
-Dame eso, tiene que comer sano.- Le quité de la mano la comida y la bebida y salí pitando de la habitación. No sin antes despedirme de un confuso Bob.

-Pisa a fondo, Arthur.- Le insistí.- No aguanto más.
-Méate encima.- Me propuso mientras aparcaba con habilidad enfrente del bar- Mira, ya estamos. Corre al baño.
Entré en el bar como un torbellino, llevándome por delante a Sally quién intenta decirme algo, pero yo sólo tengo ojos para el váter. Entro el estrello baño y… mierda, el cubículo está ocupado, observo mi imagen en el espejo. Por fin se abrió la puerta del cubículo.
-Bebé…-Susurró Luke. ¿Cómo es posible que todo el vello del cuerpo se me erice con solo oír su voz?
No por primera vez, maldigo el estrecho baño, el cuerpo de Luke y el mío están pegados.
-¿No piensas salir?
-Me estás tapando la puerta- Una sonrisa torcida apareció en su rostro.
Me sonrojé y me moví para así poder dejarle salir, y yo poder entrar en el cubículo. Pero a medio camino, Luke puso su mano en mi cintura y me arrimó hacia él mientras con la otra se apoyó en la pared. Con avidez, acercó sus labios a los míos, al principio sentí sorpresa que lentamente se fue desvaneciendo  para convertirse en pasión y luego dar paso a la realidad. Dios mío. Estoy besando a Luke.



(Lo primero, lo siento mucho, mucho. Sé que debería haber subido antes, no pude porque en la playa no tengo ordenador y si no fuera por una pesada chiquilla, probablemente ni hubiera escrito capítulo allí. Espero que os haya gustado y haya compensado un poquito la tardanza. Muchos besos mis pequeños lectores y gracias por leer. Ana <3 )

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