-¿Qué me harás hacer
bebé?- Dijo, pervertido.
Negué con la cabeza provocando que los pocos cabellos que continuaban
sujetos en mi coleta cayeran a su aire por mi rostro.
-Para empezar, exponerás tú la mayor parte del trabajo.
Luke me miró curioso.
-¿Por qué?
-Simplemente, no me gusta hablar en público.- Evité dar más
explicaciones.
-Deberíamos quedar otro día para preparar la presentación y
eso.- Me miró divertido y me preparé para lo chorrada que iba a soltar.- En la
biblioteca no se puede hablar, ¿vamos a mi casa o sigues teniéndome miedo?
-No te tengo miedo.-Eso es cierto, más o menos; no le tengo
miedo a él, pero sí a estar los dos juntos solos, y en su casa, territorio
enemigo.- Propongo el parque.
Para mi asombro Luke aceptó sin problemas así que como no
había nada más de lo que hablar, me coloqué bien la mochila y continué mi
camino. El pelo caía sobre mi rostro impidiéndome ver con claridad la calle,
así que hasta que Luke me llamó no me di cuenta de que estaba encima de su moto
a un par de metros de distancia.
-¿Te llevo a algún lado?
-No.- Dije cortante. Desde pequeña llevaba viendo películas
en las que el motero proponía subir a la chica a su moto, la chica se negaba y
el motero la cogía y la montaba en la moto, así que, por seguridad me alejé lo
máximo posible de la moto.
-¿Tienes miedo?- Insistió Luke con una sonrisa burlona en el
rostro. De las pocas veces que lo había visto sonreír, su sonrisa era burlona,
nunca vi su verdadera sonrisa, la franca, y era algo que me molestaba
enormemente.
-Sí.
Luke bajó de la moto y vino decidido hacia mí, lo que me
faltaba. Estaba segura de que iba a pasar esto. Cuando estaba a un paso de mi
levanté la pierna y…
-¿Estás loca?- Gruñó Luke mientras se doblaba y apoyaba sus
manos en su entrepierna.- ¿Qué problema tienes?
-No quiero subir a esa moto.
-¿Y quién te dijo que
ibas a subir?
-¡Venías hacia mí! Estaba claro que me ibas a coger y subir
a la fuerza.
Luke me miró asqueado, y una sonrisa malvada apareció en su
rostro. Esto no me gusta nada.
-Bebé- Dijo con voz suave, provocando que los pelos se me
pusieran de punta.- A ti no te cojo en brazos, porque me matas.
-¿Me estás llamando gorda?
-Lo has dicho tú, no yo.
En seguida una mueca de dolor cruzó mi rostro y mis ojos se
fueron empapando lentamente en lágrimas, pero no me permití llorar, no delante
de él. Pasé por su lado sin ni siquiera mirarlo y caminé, tranquila, hasta mi
casa. Deseando que Luke desapareciera, y no haberlo conocido. Jamás.
Estábamos sentadas en clase de Inglés y les estaba contando
mi fabulosa tarde a Lee y Ness. En cuanto llegué a clase ese día mis amigas
captaron enseguida que algo no iba bien. Unas enormes ojeras decoraban mis
ojos y mi cara debía de ser translúcida.
-Vaya chica, parece que no tuviste una buena noche.- Comentó
Ness en cuanto me vio.
Y así fue, estuve toda la noche pensando en Luke, y durante
las pocas horas en las que pude dormir él aparecía en mis sueños, así que no
tenía muy claro que era mejor: dormir, permanecer despierta o morir, la verdad
es que la última era la que me parecía más práctica.
-No me puedo creer que te llamara eso, capullo.- Lee estaba
muy disgustada.
Vanessa, en cambio, le hacía mucha gracia la situación.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Pregunté algo mosqueda.
-Te ha llamado gorda y…- Se tomó su tiempo para calmar su
respiración.- ¡Eres un palo de escoba! Recto, plano y delgado.
Iba a contestarle a Vanessa que me habían crecido algo los
pechos y ya no era tan plana cuando entró en clase Mr Maravilla. Mr Maravilla,
también llamado Thomas, era el profesor más guapo y encantador del instituto,
incluso Gwendolyn, la profesora de matemáticas lo encontraba inexplicablemente
atractivo, la gran parte de las mujeres (puede que incluso de los hombres) estaban
colados por él, y él, lo sabía. Lee y yo, por desgracia no, intenté que me
pareciera atractivo, para integrarme pero siempre me dio la sensación de que
era un poco bizco así que desistí en mi propósito de enamorarme de un profesor.
-Hola mis buenos alumnos- Saludó, jovial.- Veo que solo
falta Luke.
Mi interior estaba gritando de alegría y euforia cuando el
susodicho irrumpiócon el pelo perfectamente peinado en la clase.
-Veo que no falta nadie.- Dijo sonriendo.
Noté como Luke se sentaba a mi lado y me observaba con
atención. Permanecí impasible.
-Bebé.- Susurró cuando estábamos copiando las frases que
Thomas nos había mandado para traducir.- Lo siento.
Le ignoré, aunque un sentimiento de culpabilidad emergió en
mí en cuanto, por descuido, le miré a los ojos y caí en la trampa.
-¿El qué?- Contesté. Mierda.
(Holiwii, ¿Cómo va todo? En fin, siento haber tardado tanto
en subir (siempre digo lo mismo :$) En
fin, espero que os haya gustado este capítulo y que me dejéis comentarios,
aunque nunca me los dejáis pero bueno, sería de agradecer. Gracias por leer.
Muchos besos mis pequeños lectores. Ana <3 )
No hay comentarios:
Publicar un comentario