-Ya sabes…
-No sé.-Mentirosa, me regañé a mí misma, claro que sabía a
qué se refería aunque supongo que escucharlo de su boca era demasiado…
tentador.
-Luke y compañía, como vuelvan a abrir la boca los echo de
clase.
Asentimos con la cabeza y no volvimos a abrir la boca en
todo lo que quedaba de clase, pero sí notaba la penetrarte mirada azul de Luke,
lo que me hacía preguntarme si sabía lo que estaba pasando realmente por mi
cabeza, cosa que me aterrorizaba.
Por fin terminó la clase así que recogí mis cosas lo más
rápido que pude y salí del aula.
-Hey, Lee- Saludé.- ¿Qué tienes ahora?
-Dibujo.- Puse una mueca.- ¿Y tú?
-Creo que me toca…- Miré con atención mi horario.- Lo que me
temía, Biología.
-¿Y qué? Siempre te gustó la Biologia…
-Hasta que me asignaron a Luke como compañero, estuvo la
mitad de la clase anterior intentando disculparse, hasta que el profesor llamó
la atención y simplemente se dedicó a examinarme.
-Ya…- Dijo Lee, distraída.
-En fin, nos vemos en el bar después de clase.- Y sin darle
tiempo a despedirse de mí corrí a clase
de biología.
Cuando por fin llegué a clase, me sorprendí que estaba convertida
en un improvisado laboratorio. Era conocido por todos los alumnos del instituto
que el profesor Raymond era el que más se trabajaba las clases, al ver mi aula
de esa manera, simplemente confirmé lo obvio.
-Bueno alumnos, - Levantó las manos al aire con dramatismo a
la vez que yo me sentaba al lado de Luke.- Hoy simplemente os voy a dar un
trozo de piel y vais a tener que distinguir las fases de la división celular.-
Y con un “Suerte chicos”, nos ordenó que comenzáramos a trabajar.
Miraba con detenimiento el microscopio cuando habló:
-Siento mucho haberte faltado el respeto.- Carraspeó.- De verdad que lo siento, estaba enfadado y…
En el mundo existen tres tipos de personas, las rencorosas,
las no rencorosas y uno muy pequeño, el de las tontas, yo pertenecía a este
último.
-No pasa nada.- Sonreí.- Creo que es Profase- Dije
refiriéndome a la muestra.- Pero no estoy segura, esto se me da verdaderamente
mal.
Cogió el microscopio y miró con detenimiento.
-Ya veo ya, es Anafase.
-Casi…-- Dije riendo.
-Hacemos un trato- Dijo mirándome con aparente seriedad.- Yo
hago este trabajo y tú haces como si yo hubiera participado en el anterior.
-Hecho.- No tuve que pensarlo mucho, simplemente sopesé las
probabilidades de sacar una buena nota por mí misma en este trabajo, nulas.
Con una sonrisa empezó a hacerlo. Por mi parte, me dediqué a
observar a Luke con calma, como el desordenado cabello estaba de una forma u
otra perfectamente colocado, como arrugaba el entrecejo cuando no le salía
algo, la manera en que se mordía, inconscientemente, el labio cuando se
concentraba.
En cierto momento, me pilló observando y una sonrisa se
formó en su rostro. Puse mi mejor cara de Póker.
-No te emociones demasiado.- Le informé.
-¿A qué te refieres?- Ahora era él quién se hacía el tonto.
-A la razón por la que te estaba mirando.
-¿Me estabas mirando?- Abrió la boca fingiendo sorpresa.
-Olvídalo.
-De eso nada. Contesta.- Exigió.
Levanté la cabeza con orgullo y contesté:
-Sí, te estaba mirando.
-Vaya, ¿Y qué te parezco?
Me acerqué peligrosamente a su cara.
-Nunca lo sabrás- Y justamente en ese momento sonó la
campana.
Recogí mis cosas ante la curiosa mirada de Luke y después de
una última mirada salí corriendo del instituto, definitivamente no podía
permitirme llegar otra vez tarde al trabajo, o no llegar.
-Hey Bob!- saludé alegremente mientras entraba por la puerta
del preciado local. Me extrañé al no recibir respuesta.- ¿Y Bob?- Le pregunté a
Arthur, quién se le veía entretenido “jugando” con la máquina de café.
-Está en el hospital.
-¿Qué?- El alma se me cayó a los pies.
(Hola mis pequeños y escasos lectores, aquí os dejo el capítulo
número 11 de Look After You. Espero que os haya gustado, subiré en cuanto
pueda. Os diría que me dijerais vuestra opinión pero nunca lo hacéis así que,
es lo mismo. Muchos besos y gracias por leer. Ana <3 )
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