En cuanto pongo un pie en la calle, un rayo de sol incide
directamente sobre mí, impidiéndome ver dónde está Ashton, en el momento en que
mi vista se acostumbra a la claridad lo veo, se encuentra apoyado en el coche
ojeando algo en su móvil, con sus vaqueros desgastados, su camiseta gris con un
logo que ahora mismo no puedo identificar y su ondulado pelo alborotado, cualquiera diría que es un vagabundo, nada más
lejos de la realidad.
Hago un lamentable intento de peinar mí ya despeinado pelo y
camino pausadamente hasta él. En silencio, descanso mi espalda contra el coche, a su
lado. Cierro los ojos y me dejo acariciar por las suaves radiaciones del sol.
-¿Nos vamos?
Giro mi cabeza hacia el pero mantengo los ojos cerrados.
-Como quieras.
-¿Es algo pronto no crees? ¿Hacemos algo?- En cuanto dice
eso abro los ojos con asombro.
Me separo de mi seguro apoyo y rodeo el coche para llegar a
la puerta.
-¿Qué propones?
Pone el coche en marcha y piensa antes de hablar.
-A donde tú me digas.
Me muerdo la uña del dedo pensativamente. Sonrío.
-¡Tienes que estar de broma!
-Deja de quejarte y ponte el arnés.
Pues sí, mi gran idea es, ni más ni menos que a escalar.
-Me las pagarás Faultkner.- Entrecierra los ojos fingiendo
rencor.
-Sí, sí. Lo que tú digas.
-Oye vale ya ¿no?
Ashton lleva absolutamente todo el camino desde nuestra
pequeña “Aventura” riéndose de mi persona.
-Venga, he ido ahí a la fuerza, déjame reírme un rato.-Pide
entre risas.
Yo solo hago una mueca e intento aguantar la risa. Él sigue
a lo suyo.
-En mi vida vi una caída mejor que la tuya… Nunca olvidaré
ese “Ashton mira, puedo hasta hacerlo sin manos” y verte caer de culo en el
suelo… Fue insuperable…
-Tampoco te pases.
-Venga… si sabes de sobra que fue genial.
Se me escapa una sonrisa al recordarlo. Sí, fue divertido,
tanto mi caída como la cara de susto de Ashton cuando intentó subir la enorme
pared con pequeños salientes, semejaba una cría de 7 años.
-Quizás un poco.- Reconozco finalmente.
Caminamos por el parque que se encuentra al lado de mi casa, cada vez anochece antes, pero aún se
pueden aprovechar unos minutos más de luz.
-Si ya sabía yo…
-Sí, tú eres muy sabio.
-Pues claro.
-Qué ridículo eres a veces…
-Habló la de la caída.
-La próxima vez que me vaya a caer te lo grabo, para la
posteridad.
-Sería todo un detalle.- Admite intentando contener una
sonrisa.
Recorremos el parque uno al lado del otro en silencio, solo
con el sonido del pequeño regato donde están algunos patos nadando.
-Deberíamos irnos, es tarde.- Dice suspirando.- Venga, te
acompaño a casa.
Cuando estamos en la puerta de mi casa, se coloca enfrente de mí y se revuelve, aún más si es que es
posible, el pelo.
-¿Te veo mañana en clase?
-Claro.
No sé en qué momento nos hemos juntado tanto. Siento su
aliento chocar contra mi nariz y levanto la vista, que estaba fijada en sus
rosados y gruesos labios. Cierro los ojos, su aliento huele a mora. Baja la
cabeza un poco, de esto modo nuestras narices se rozan, nuestros alientos se
mezclan y no puedo evitar…
(¡¡¡CHAN CHAN CHAN!!! ¿Qué no puede Lena evitar? ¿Qué pasará
en el siguiente capítulo? Bueno, y ¡este es el Capítulo 18! ¿Qué os ha
parecido? Espero vuestras opiniones y eso. Gracias por leer. Muchos besos mis
pequeños lectores. Ana <3)
Mira Ana,estoy haciendo un gran esfuerzo por no ponerme a chillarte (Bueno,escribirte) groserías.
ResponderEliminarPara empezar.
LA PUÑETERA CARTA.
Así yo no puedo.
Segundo.
Yo creo que no se besan.
O a lo mejor sí.
Bueno no sé,déjame,me hablo sola :1
Hasta la próxima :D