No puedo evitar que un escalofrío recorra mi espina dorsal. Invirtiendo
un gran esfuerzo por mi parte, me separo de Ashton y fuerzo una débil sonrisa.
No tengo miedo de besarlo, no tengo por qué tenerlo, es
cierto que nunca he besado antes a nadie, y no porque no quiera o esté
esperando a mi “Príncipe Azul”, entre que lo espero y entre que no, se me pasa
el arroz, simplemente nunca me ha surgido la oportunidad. Así que, cuando
Ashton se me acercó tanto, me di cuenta que no era el momento.
-Hasta mañana entonces.- Me despido de él cuando ya estoy en
la puerta, con suficiente distancia de por medio.
Con un simple movimiento de cabeza, y una sonrisa que no le
llega a los ojos, Ashton se da la vuelta y camina con lentitud por donde vino.
-Lena.
-¡Qué susto mamá!- Exclamo a la vez que doy un pequeño salto
en el sitio y me coloco una mano en el pecho.
-¿Subiste ayer al desván?
-¿Ayer?- Arrugo la frente.- ¡Ah sí! Tuve que buscar
información sobre enlaces iónicos, para física y química y busqué entre los
libros de papá.
-¿Nada más?
-Bueno, y cogí un bolígrafo, pero tampoco creo que sea para
tanto.
-¿Segura?- Mi madre aún mantiene su desconfianza, aunque sé
que poco a poco se va disipando.
-Mamá, sé lo que cogí.
-Bien, ¿Te preparo algo para cenar?
-No, no tengo hambre, gracias.
Definitivamente esto de mentir a mi madre se está convirtiendo
en algo habitual, pienso mientras recorro el ordinario pasillo que me lleva
hacia mi habitación.
Me siento en la mesa con un suspiro y saco mis libros, es bueno
que empiece a estudiar ya. Al cabo de dos horas de estudio, estoy agotada y
siento que mi cerebro va a explotar de un momento a otro como siga metiendo
información absurda en él.
-Lo que me faltaba- Murmullo para mí cuando suena mi móvil,
aun así, contesto- ¿Si?
-¿Elena?
-Sí. ¿Quién llama?
-Soy Darrel.
-¿Ha pasado algo?
-He leído tu carta.
-¿Y bien…?- Le insto a continuar.
-Es mejor que la leas tu misma.
Toda la mañana se me ha pasado especialmente lenta, así que
cuando llega la tarde y llego al orfanato, no puedo impedir de ninguna manera
que mis pies caminen solos hacia la sala de visitas, donde me están esperando
Darrel y Oliver.
-Toma.- Me dice Darrel con semblante serio entregándome la
carta.- Busca un sitio tranquilo para leerla… Suerte.- Y con una sonrisa de
ánimo se da la vuelta y se lleva con ella a Oli.
Miro la carta con precaución y decido ir a leerla a la
pequeña plaza que me enseñó Ashton tiempo atrás. Me siento en el banco mismo
banco y conteniendo el aliento, la abro.
“Estimadísima familia Faultkner:
Hace mucho tiempo que no tengo noticias suyas, me satisface hacerles
saber que no ha habido ningún problema con el parto, como ustedes ya saben,
tampoco ha habido ningún problema con la transferencia de los datos de Lena.
Seguro que está muy mayor, y tan guapa como su madre, aunque seguro que ha
heredado el gran carácter de su padre, siempre lo he sabido, al fin y al cabo,
es mi nieta. Espero que la estén cuidando como se merece. Aguardo noticias
Atte:
Anissa Moore”
La carta se me cae de las manos. No puede ser. Es imposible,
surrealista, irreal. Anissa Moore, es mi abuela.
(Bueno… ¿Os lo esperabais? ¿Qué pensáis ahora de Anissa
Moore? ¿Cómo reaccionará Lena ante esto? ¿Qué os ha parecido el capítulo en
general? Espero que os haya gustado, la verdad, yo no he quedado muy contenta
con el resultado pero bue… Muchas gracias por leer. Muchos besos mis pequeños
lectores. Ana <3 )
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