(Sé que
normalmente esto lo hago al final, pero necesitaba ponerlo al principio esta
vez. Me gustaría agradecerle a la persona que se molesta en comentar en el blog
y sigue leyendo a pesar de que algunos capítulos son algo “Pluf”, francamente
tus comentarios son una razón por la que orgullosa, me siento en mi silla y
comienzo a escribir. Gracias. Bueno, y sin más demora doy paso al siguiente
capítulo, espero que os guste. Muchos besos mis pequeños y escasos lectores. Ana <3 )
-Hola Deb
-saludo a mi amiga.
-¿Y para mí
no hay saludo?- Dice Ashton divertido. Le miro tan fríamente como sé y vuelvo a
dirigir mi mirada hacia Debbie y sin pronunciar ni una sola palabra la agarro del
brazo y la arrastro hacia el pasillo del instituto.
-¿Pero se
puede saber qué te pasa? ¿Te has vuelto loca?- Consigue decir Debbie.
- ¿Yo?
¿Loca? ¿Quién era la que estaba hablando con él?- Digo total y absolutamente perpleja.
-Sólo
estábamos hablando porque es amigo de mi hermano, nada más. Tranquila fiera.
-Yo estoy
muy tranquila, lo que haga él me da igual, lo que hagas tú no. Me dijiste que
era una mala influencia y…
-¿Quién es
una mala influencia?- Dice una voz a mis espaldas. Giro la cabeza y me
encuentro con la sonrisa de Oli.- ¿Yo?
-Estábamos
hablando de Ashton- Comenta inocentemente Debbie. La sonrisa desaparece de la
cara de Oli tan pronto como apareció.
-Estoy de
acuerdo, no os acerquéis a él- Susurra mirándonos fijamente la una a la otra
intermitentemente como si de unas niñas de seis años que acaban de robar un par
de Chupa-Chups nos tratáramos.
En seguida
truena el timbre, el cual da inicio a una jornada más de clases, lentamente me
dirijo a mi clase con la mochila a la espalda que parece que por cada paso que
doy un peso extra se añade a mi espalda.
El día pasa
sin contratiempos; unos cuantos deberes, algunos exámenes programados y poco
más. Gracias al mismo Jesucristo llega el momento de abandonar aquel lugar
diseñado especialmente para fastidiarle la existencia a los jóvenes,
vulgarmente llamado escuela.
-¡Al fin! –
Exclama Debbie mientras se coloca a mi lado- Ya estoy harta de tanto colegio y…
-¡Mierda!-
Maldigo en voz alta- Me olvidé el libro de Geografía en clases. Por cierto, hoy
no voy a casa, me parece que irás tu sola- Le beso la mejilla a mi
desconcertada amiga y echo a correr hacia mi aula que aún está abierta, me
dirijo hacia mi pupitre y saco el libro.
-¿A qué se
debe tu mala educación hoy?- Me giro y veo a Ashton apoyado en el marco de la
puerta con una ceja levantada. Lo ignoro y sigo metiendo los libros en la
bolsa.-Contéstame- Reclama.
-Simplemente
me parece de muy mal gusto- Digo remarcando el “Muy”- Que para tirarte a Sophie
tuvieras que utilizar la excusa de acompañarme a casa, si realmente posees
tanto sex-appeal como todo el mundo dice que tienes, no necesitarías excusas
tan sumamente patéticas y ridículas- Hasta yo me quedo sorprendida de que haya
sido capaz de decirle todo esto sin tartamudear ni una sola vez.
-Wow- Dice
impresionado- ¿Asique es eso?
-¿El qué?-
Bien, ahora soy yo la que no se entera de nada.
-¿Estás
celosa?
-¿Yo? ¡Pero qué dices! ¡Si no te conozco de nada!
- ¿Pues
sabes que ...?- No me dio tiempo a saber
qué era lo que sabía o no sabía puesto que Oli irrumpe en la habitación en ese
preciso momento.
- Lena... ¿Estás
aquí?- En cuanto su mirada se posó en mi y Ashton, frunce en el ceño- ¿Qué te
dije hoy Lena? No quiero que estés con él.
- Asique de
eso se trata….- Masculló el otro acercándose peligrosamente a Oli.
Sujeté del
brazo a Oli y anuncié:
-Nosotros
nos vamos, venga Oli, que hay prisa. Adiós Ashton, lástima que tenga que verte
mañana.
Me encuentro
sentada en el coche de un callado Oli.
-¿Estás
enfadado?
-No, un poco
molesto si.- Reconoce mientras aparca el coche en el aparcamiento del orfanato.
Bajo del coche soltando un pesado y profundo suspiro.
-Tranquila,
todo va a ir bien.
- No lo
creo- Ambos somos conscientes de que estoy temblando, Oli me coge de la mano
mientras me susurra palabras tranquilizantes al oído hasta que llegamos a la
secretaría.
-¿En qué les
puedo ayudar?- Pregunta amablemente la señora que se encuentra detrás de la
pila de folios que se encuentra detrás del mostrador.
-Venimos a
ver a un familiar- Digo con la voz apagada.
-¿A quién?
Ahora mismo
desearía tener una botella de agua para aliviar mi seca garganta, pero como no
la tengo tendré que arreglármelas sin ella. Apenas se me oye cuando digo:
-Darrel Faultkner.
Simplemente perfecto!!
ResponderEliminarOliver=asdfghjkl.
Necesito el siguiente :-(