lunes, 24 de febrero de 2014

Capítulo 2 y 3/Speak Now

Capítulo 2
Me encuentro tumbada en la cama escuchando como otro día más a The Beatles: “Help me if you can, I'm feeling down  And I do appreciate you being 'round ” me canta John Lennon en los oídos. Tengo desde que era pequeña unos gustos muy variados de música pasando por Mozart hasta Green Day. Recuerdo cuando era una niña y mis padres me decían que la música es música, que simplemente tiene que llegar a ti, expresar los sentimientos y emociones en una estrofa, que en una buena canción no tienes que escarbar para encontrarle el significado, éste llega solo. Esta idea compleja para algunos, sencilla y coherente para otros, me la inculcó mi padre, quien fue músico allá por los años 80, supongo que gracias a él sé tocar la guitarra, algo de piano y su vieja armónica.
De repente, la música procedente de mi móvil se para, deslizo el dedo por la pantalla para intentar averiguar qué o quién ha sido el causante de la molesta interrupción. Miro la pantalla y descuelgo.
-¿Si?
-¿Elena Faultkner? - Dice una voz masculina al otro lado de la línea.
- Si. Soy yo. ¿Ha pasado algo?
- Tu amiga Debbie, está… bueno no se encuentra muy bien. ¿Podrías pasar a buscarla?
- Pero….- Escucho pitidos al otro lado de la línea -Me ha colgado, bravo Lena, hasta los chicos por teléfono no te hacen ni caso, te vas superando–Me aplaudí a pesar de que sé nadie puede oírme.
Con resentimiento, me calzo mis viejas converse que alguna vez fueron blancas y me pongo una cazadora. Bajo al recibidor, y silenciosamente, a sabiendas de que si me pillan mis padres me va a caer una buena por salir a estas horas de la noche, agarro con agilidad las llaves y el móvil y me encamino rápidamente hacia la casa de Carrie.
Sé que es la casa correcta cuando veo a dos chicos en el jardín vomitando y riendo juntos. Con una cara de desagrado y rezando para poder salir lo antes posible de allí, entro en la casa cruzando dedos. No me cuesta nada encontrar a Debbie, ya que es la única que se encuentra sobre el sofá dando saltos y cantando lo que parece una canción del jardín de la infancia. Con un esfuerzo para mi sobrenatural, me acerco lentamente  hacia ella.
-¡Debbie! ¡Baja de ahí ahora mismo!
-¡Leniii! ¡Sabía que vendrías! -Definitivamente Debbie está muy pero que muy borracha, arrastra las palabras, tiene las mejillas notablemente enrojecidas y se tambalea hacia los lados.
Sin saber muy bien qué hacer, subo al sofá para bajarla y poder llevarla a casa de una vez por todas, aunque sea lo último que haga.
-¡Lena! ¡Déjame!
-¡Debbie! ¡Ven conmigo a casa ya!
-¡No!
-¡Sí!
-¡Déjame en paz Lena!- Grita Debbie, con tan mala suerte que con la mano me da en todo el pecho.
Esto solo me pasa a mí, pienso mientras me preparo para la dolorosa caída que me espera. Pero esta vez caigo sobre algo seguro, firme. Abro los ojos y me encuentro con un par bonitos y grandes ojos marrones que me observan divertidos.
-¿Te ayudo?
-Si, por favor - Le ruego.
-Soy Ashton.
-Lena.- digo notando como mis mejillas van adquiriendo lentamente un leve color rojo.
-Bueno Lena- Dice animadamente- Vamos a sacar a tu amiga de aquí ¿te parece?
Asiento con la cabeza tímidamente.
Me gustaría señalar que no soy una persona especialmente tímida, de hecho, no lo soy, hace ya mucho tiempo que perdí la dignidad y el orgullo de mil millones de maneras diferentes, pero ver a Ashton, con sus hoyuelos, su sonrisa fácil y sus ojos marrones, me hacen parecer insignificante.
Cuando conseguimos, no sin poco esfuerzo, sacar a Debbie de aquella casa y llevarla a la suya, Ashton se empeñó en acompañarme a casa, por si me encuentro con un asesino, o eso dice.
-¿Y dices que Oli es tu mejor amigo?- Me pregunta interesado.
- Si, desde hace ya cinco años.
OIiver, Oli para los amigos, es mi guapo mejor amigo, el que me soporta, el que me levanta cuando me caigo, y lo más importante, el que me acompaña a los conciertos. Pero cuando le hablo de él a Ashton me da la impresión de que no le cae bien, de que ha pasado algo que desconozco entre ellos dos.
En cuanto llego  a mi habitación, me pongo el pijama, me fijo, por primera vez, en la nota que se encuentra en el alféizar de mi ventana, la abro y leo:
“No todo es lo que parece”

Capítulo 3

Un par de traviesos rayos de sol se filtran por las infantiles cortinas verdes que adornan mi habitación desde hace 10 años. Me desperezo lentamente, recordando con una sonrisa el breve momento pasado con aquel chico… Ashton creo que me había dicho que se llama. Dejo que mi mirada recorra cada una de las familiares esquinas de mi habitación, hasta que se forma un nudo en la garganta al ver la nota que encontré ayer en mi ventana; “Nada es lo que parece” obviamente sé lo que la frase en lo que se refiere al sentido léxico de la oración significa, pero me da la impresión de  que la persona que se molestó en escribirme eso no pretende ni que me ponga a analizar dicha frase ni que le busque, por la contra un sentido metafórico, simplemente es una sencilla oración que engloba algo más que pura palabrería, el problema es: ¿A qué se refiere el señor X a este aviso?
Así me paso la mañana, llegando a la conclusión de que es una broma pesada de algún gracioso que quería asustarme.
-¡Mamá salgo a ver a Deb!- Le grito cuando ya estoy en la puerta y la cierro rápidamente sin esperar su respuesta.
Me coloco los cascos y al ritmo de “ A kind of magic” de Queen, recorro las ya más que conocidas calles que separan su casa de la mía. Paro en una tienda de gominolas para comprarle sus preciados Lacasitos a Debbie , quien supuestamente está a dieta desde hace ya tres años, cosa que no entiendo si tenemos en cuenta que no lo necesita y que apenas la cumple. Yo intenté hacer una, no duré ni media semana, si encontráis en el comer el mismo placer que le encuentro yo, lo entenderéis, ya sabéis, ir a una tienda, ver pipas y esos blanditos Donuts, se te cae la baba, literalmente. Esta vez no fue diferente, salgo de la colorida tienda  con un paquete de Lacasitos y unas patatas que disfrutaré como si fuera la última vez que coma en toda mi vida. Apenas he terminado mis patatas cuando llego a la casa de mi amiga.
-Hola Mrs Nelson- Saludo con una sonrisa.
-¡Hola Lena! ¡Pero que guapa que estás! ¿Qué tal está tu madre?
- Bien, ya sabe, trabajando como siempre. ¿Está Deb arriba?
-Pues ya la llamaré. Está en su habitación- Dice a la vez que me dedica una amable sonrisa.
Recorro el pasillo que lleva a la habitación de Debbie. Cuando llego a su puerta, respiro hondo y tomo el pomo de la puerta sin saber que me voy a encontrar esta vez al otro lado de la puerta.
-¿Deb?- Pregunto mientras entro despacio en la habitación.- ¿Cómo te encuentras?
-Meh- Dice soltando un lastimero suspiro- Me duele mucho la cabeza, pero para mi gracia o mi desgracia, me acuerdo de todo el ridículo que hice ayer. Siento haberte dicho lo que te dije, solo pretendías ayudarme y …
-Ya está olvidado- La corto. Es raro ver a tu mejor amiga disculparse por una tontería así- Te traje una cosa- Digo cambiando de tema y pasándole la bolsa de Lacasitos mientras se le iluminan sus grandes ojos a la vez que coge la bolsa al vuelo.
Me siento en la cama a su lado, apoyando la espalda contra la pared, como cuando éramos niñas, y le cojo con agilidad un par de Lacasitos de su bolsa.
-¿Sabes qué?
-¿Qué?- Pregunta girando su cara hacia mí.
-Ayer conocí a un chico….-Digo mientras noto como me van subiendo los colores a mis mejillas.
-¡¿En serio?! ¿Era guapo?
-Si…-Respondo tan bajito que dudo que ella pueda oírme, su carcajada me da a entender que me ha oído, mis mejillas no pueden estar más rojas.- Se llama Ashton…
Su risa para en seguida. Me están preocupando estos cambios tan drásticos de humor que está teniendo estos días, normalmente  suelen ser más propios de mí que de ella.
-Ashton… ¿Pelo castaño y ondulado? ¿Dos hoyuelos en las mejillas? ¿Grandes ojos marrones?- Dice con el ceño fruncido y yo asiento- No te conviene Lena. De todos modos, siento decírtelo Len, pero… ayer pasó la noche con Sophie, me lo mencionó Rachael esta mañana.
Sophie… la innombrable de mi vecina. Hubo una época en la que éramos amigas, pero nuestros gustos cambiaron, yo me interesé más por los libros y ella… por la anatomía masculina.
-Asi que… Ashton sólo me acompañó a casa… ¿para acercarse a Sophie?- Digo notando como en mi estómago se forma un nudo.
-Lo siento Lena.- Dice mirándome con cara de pena y abrazándome de lado.

-No, no pasa nada, no me gusta, lo conozco de ayer- Digo mientras fuerzo una sonrisa, pero sé que esta vez no va a colar- Está todo bien, en serio, todo bien.

(Bueno este capítulo ya ha sido algo más largo, para compensar el de ayer. Espero que os haya gustado. ¿Qué pensáis de Ashton? ¿Y de la nota? ¿Tendrá algo que ver con Ashton o con sus padres? Bueno, deciros que me encantaría que comentarais, eso es una motivación extra para mi, para seguir con la historia de Lena. Espero mejorar para los siguientes capítulos. Muchos besos mis pequeños y de momento inexistentes lectores. Ana <3)




2 comentarios:

  1. Qué perfección!!
    Si tu sueño es ser escritora,sigue adelante,que yo estaré aquí stalkeandote xD
    Encontré el link en el Ask de Ana,y de verdad que me encanta.
    Mi Twitter es @Blanca_Always4 ,yo lo dejo caer...jajajaja
    Tengo ganas de leer el siguiente :) Besoooos

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  2. Debo decir que cuando leí tu comentario en mi fic, inmediatamente me pasé a leer pero se me olvidó por completo comentar-.-
    Así que, aquí estoy. Me han encantado estos dos capítulos, de verdad, tiene buena pinta esta historia :)
    ¿Me avisas por twitter cuando subas @SaraiLoveSlayer?

    Un besito <3

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